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Las discrepancias entre Merkel y Schulz encallan las negociaciones para formar gobierno en Alemania

Con días de retraso el acuerdo entre conservadores y socialdemócratas sigue atascado por las discrepancias en política sanitaria y laboral y se aplaza al miércoles

Carles Planas Bou

Angela Merkel, antes de iniciar la jornada de negociación.

Angela Merkel, antes de iniciar la jornada de negociación. / GETTY IMAGES / KARSTEN KOALL

Se esperaba para la mañana del martes, pero el acuerdo para formar un nuevo Gobierno en Alemania sigue sin llegar. Después de aplazar el pacto durante dos días consecutivos por las discrepancias en temas clave, la unión conservadora (CDU-CSU) que preside la cancillera Angela Merkel y los socialdemócratas (SPD) de Martin Schulz han vuelto a posponer un posible acuerdo al miércoles.

Como sucedió desde el domingo, la fecha límite establecida, el acuerdo para reeditar una gran coalición parece atascado en los desacuerdos sobre la regulación del mercado laboral y la reforma sanitaria. Mientras que los socialdemócratas presionan para limitar la encadenación de contratos temporales utilizada por las empresas y crear un seguro médico universal, los conservadores se oponen a ello. Tras la imposibilidad de limar asperezas, la directiva de los tres partidos mantendrá las negociaciones durante la noche y el resto se reunirán a primera hora. “Ambos tendremos que hacer concesiones dolorosas”, ha anticipado Merkel por la mañana.

Una de las principales claudicaciones del SPD fue aceptar, la semana pasada, una restricción en la política migratoria que limitaría la reunificación familiar de los refugiados a 1.000 casos mensuales. Aunque la interpretación del acuerdo ya abrió brechas entre ambos bandos negociadores, este martes por la noche la prensa alemana ha informado de que, además de los otros principales escollos, el SPD ha pedido una reformulación de lo acordado en este tema.

El SPD, fracturado

La falta de acuerdo entre conservadores y socialdemócratas supondría con total seguridad la repetición de las elecciones en Alemania, una opción que ninguna de las dos partes desea, puesto que todas las encuestas apuntan a que seguirían perdiendo apoyos. Merkel ha descartado anteriormente gobernar en minoría, una opción que pedían las juventudes del SPD (Jusos), que se oponen frontalmente a otra gran coalición.

De alcanzarse un texto definitivo, este no tendrá validez real hasta que las bases del SPD lo aprueben en un referéndum en el que deben participar sus 463.723 delegados. En el reciente congreso extraordinario de Bonn, el partido ya escenificó su fractura cuando tan solo un 56% de los presentes apoyó negociar con los conservadores. Durante el pasado mes de enero el partido ha registrado 24.339 nuevas afiliaciones, algo que responde en parte a una controvertida estrategia de los Jusos para que más críticos tengan derecho a voto y puedan bloquear ese acuerdo. Si el plan de los rebeldes falla y las bases apoyan a la directiva socialdemócrata, la Gran Coalición volverá a Alemania por tercera vez en los últimos 13 años.

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