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TENSIÓN DIPLOMÁTICA

Trump cancela su viaje al Reino Unido por miedo a las protestas

El mandatario asegura en un tuit que su decisión obedece a que no quiere inaugurar la nueva embajada de EEUU en Londres

Begoña Arce

Trump y May, durante su encuentro en el Despacho Oval, en la Casa Blanca, el 27 de enero.

Trump y May, durante su encuentro en el Despacho Oval, en la Casa Blanca, el 27 de enero. / REUTERS / KEVIN LAMARQUE

Donald Trump ha anulado una visita al Reino Unido en febrero. El presidente americano no asistirá a la inauguración de la nueva embajada estadounidense en Londres prevista para el próximo mes. El miedo a protestas y movilizaciones callejeras podría haber sido una de las principales causas de la cancelación, aunque la versión oficial es otra.

A Trump no le gusta la nueva e imponente sede diplomática y acusa a su  predecesor, Barack Obama, de haber malvendido el anterior edificio, situado en el barrio exclusivo de Mayfair.  “La razón por la que cancelo mi viaje a Londres es que no soy un gran fan de la administración Obama que malvendió la embajada mejor situada y la más agradable, por calderilla, para construir otra, por 1.200 millones de dólares, bastante más desplazada”, afirma Trump en uno de sus tuits. “Un mal negocio. Querían que cortará la cinta inaugural. ¡NO!” añade el presidente.

Reason I canceled my trip to London is that I am not a big fan of the Obama Administration having sold perhaps the best located and finest embassy in London for “peanuts,” only to build a new one in an off location for 1.2 billion dollars. Bad deal. Wanted me to cut ribbon-NO!

— Donald J. Trump (@realDonaldTrump) January 12, 2018

Cambio por seguridad

 La nueva embajada se encuentra en Vauxhall, al sur del Támesis muy cerca de la sede del MI6, los servicios secretos exteriores británicos. El cambio, por razones de seguridad, se confirmó bajo la presidencia del republicano George W Bush, pero Trump le echa la culpa a Obama de haber malvendido la anterior sede. La visita de Trump podría haber incluido, según la BBC, un encuentro con la primera ministra, Theresa May, en la residencia de fin de semana de Chequers y una comida privada con la reina Isabel II. La agenda nunca se formalizó y será el Secretario de Estado, Rex Tillerson, quien se encargue de la inauguración oficial.  

Trump se ha convertido en un problema diplomático difícil de resolver para el Foreign Office. Pocos días después de llegar a la Casa Blanca en enero del pasado año, Theresa May viajó precipitadamente a Washington para entrevistarse con el nuevo presidente. Fue el primer líder extranjero que se reunió con él en el despacho Oval, deseosa de asegurar las relaciones “especiales” con Estados Unidos. Entonces fue considerada como la “mejor aliada” de Trump. En contra del sentimiento de la calle y sin medir las consecuencias, May cursó una invitación para una visita de Estado al Reino Unido a Trump, que este aceptó inmediatamente. La opinión pública británica rechazó en cambio ese viaje, que implica grandes honores y un ostentoso ceremonial de pompa y circunstancia por parte de la Corona. En torno a 1.8 millones de ciudadanos firmaron una petición pidiendo que se retirara la invitación. El asunto fue incluso discutido en el parlamento, donde tampoco es bienvenido.

Relación deteriorada

Las relaciones entre Londres y Washington se han ido tensando en los últimos meses. El viaje aún no cuenta con fecha, si bien  el mes pasado el embajador americano, Woody Johnson, aseguró que Trump visitará el Reino Unido este año. El  pasado en noviembre May recriminó al presidente el haber difundido un material colgado en las redes sociales por el grupo de extrema derecha británico, Britain First. Trump, lejos de disculparse, respondió con un tuit directo a la primera ministra, aconsejándole que se dedicará a atajar el terrorismo en suelo británico.

El Reino Unido desea alcanzar un acuerdo comercial preferente con Estados Unidos, después del ‘brexit’. De ahí el empeño de trabajar con el equipo de Trump, algo que está resultando altamente complicado.