Kushner niega ante los investigadores del Congreso colusión con Rusia

El yerno del presidente Donald Trump admite cuatro encuentros con rusos pero desmiente cualquier confabulación y atribuye a un fallo de sus ayudantes no haber detallado antes esos contactos

Jared Kushner, en la Casa Blanca, el pasado mes de febrero.

Jared Kushner, en la Casa Blanca, el pasado mes de febrero. / AFP / NICHOLAS KAMM

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Idoya Noain
Idoya Noain

Periodista

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La soga del ‘Rusiagate’ se ha apretado este lunes un poco más alrededor de Donald Trump, cuando su yerno y asesor, Jared Kushner, se ha convertido en la persona más cercana al presidente y el más alto cargo de su Administración obligado a dar explicaciones a los investigadores del Congreso que tratan de determinar si hubo colusión entre la campaña de Trump y Moscú mientras el Kremlin interfería en las elecciones estadounidenses. El marido de Ivanka Trump, en un paso predecible, ha negado con contundencia cualquier “colusión” o “contacto inapropiado” con los rusos, pero el mero hecho de que haya tenido que acudir al Congreso recuerda las sombras de sospecha que oscurecen la victoria de Trump y que están marcando y lastrando los primeros meses de su presidencia.

La autodefensa de Kushner, un antiguo magnate inmobiliario de solo 36 años que en los dos últimos años ha sido una persona clave en la candidatura, la transición y la presidencia de Trump, ha sido tajante. Tanto en 11 páginas de la declaración inicial ante el Comité de Inteligencia del Senado que ha hecho pública antes de su comparecencia a puerta cerrada como en una breve declaración posterior ante la prensa en la Casa Blanca en la que no ha aceptado preguntas Kushner ha repetido un mensaje: “No coludí con Rusia ni sé de nadie más en la campaña que coludiera que lo hiciera”, ha dicho. “No tuve contactos inapropiados. No he dependido de fondos rusos para financiar mis actividades empresariales en el sector privado y he sido totalmente transparente en dar toda la información que se me ha requerido”.

Transparencia tardía

Esa transparencia ha tardado en llegar. Solo este lunes Kushner ha confirmado y detallado públicamente cuatro reuniones que mantuvo con personas rusas y que habían sido desveladas por la prensa. Y además de tratar de restar importancia a los cuatro encuentros, ha atribuido a un fallo de uno de sus ayudantes no haber incluido la información sobre esos “contactos limitados” en la solicitud para obtener la credencial de seguridad que necesitan los cargos de la Casa Blanca, algo que debería haber hecho.

El primero de esos cuatro contactos fue un encuentro en abril de 2016 en el hotel Mayflower de Washington con el embajador ruso, Sergei Kislyak, uno de los cuatro delegados diplomáticos a los que conoció aquel día en que Trump daba un discurso de política exterior (no identifica a los otros tres). Con Kislyak volvió a verse también ya durante la transición, el 1 de diciembre, en la Torre Trump de Nueva York, en una reunión en la que estaba también Michael Flynn, el asesor de seguridad nacional que tuvo que dimitir tras saberse que había mentido sobre el contenido de sus conversaciones con Kislyak. Y en ese encuentro se originó otro el 13 de diciembre con Sergey Gorkov, un banquero ruso.

Kushner asegura que preguntó a Kislyak quién era la persona más indicada para tener conversaciones directas y que tuviera contacto directo con Vladimir Putin y en ello justifica su inocencia. “El hecho de que estuviera preguntando sobre formas de empezar un diálogo tras las elecciones debería por supuesto ser visto como prueba contundente de que no sabía que existiera (ese diálogo) antes de las elecciones”, ha asegurado. También ha negado una información de Reuters según la cual habría mantenido dos conversaciones telefónicas con Kislyak y otra de ‘The Washington Post’ que le atribuyó haber intentado crear “un canal secreto” de comunicaciones con Rusia. Según él, solo preguntó por cómo mantener una conversación concreta sobre la guerra de Siria y finalmente se decidió posponerla hasta después de la toma de posesión.

El encuentro más problemático, no obstante, es uno que se produjo en junio de 2016. Se trata de la reunión con una abogada rusa que organizó Donald Trump Jr., el hijo mayor del presidente, al que habían ofrecido información comprometedora de Hillary Clinton. Según Kushner fue Trump Jr. quien le pidió que acudiera y asegura que no leyó toda la cadena de correos donde se mencionaba a Clinton. También según su versión, llegó tarde a la reunión (supuestamente cuando ya se había hablado de la candidata demócrata) y la abandonó rápido orquestando una excusa.

Sembrar dudas políticas

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Kushner no solo ha tratado de eximirse de culpa. Como buen y leal soldado de Trump, en su declaración en la Casa Blanca ha dejado caer el repetido mensaje del presidente de que toda la investigación del ‘Rusiagate’ es una maniobra política. “Trump tenía un mensaje mejor y llevó una campaña más inteligente (que Clinton) y por eso ganó. Sugerir otra cosa ridiculiza a quienes votaron por él”, ha dicho.

Kushner ha comparecido dos horas ante el comité del Senado, donde no estaba bajo juramento (aunque mentir al Congreso siempre es un crimen). Este martes comparecerá, también a puerta cerrada, bajo el comité paralelo en la Cámara Baja

Trump redobla las críticas a su fiscal general

La campaña de Donald Trump contra su propio fiscal general, Jeff Sessions, se intensifica. Solo unos días después de <a href="https://www.elperiodico.com/es/internacional/20170720/trump-carga-contra-su-ministro-de-justicia-y-afirma-que-ha-sido-injusto-con-el-6180152" target="_self">criticar duramente al antiguo senador por haberse recusado de cualquier investigación del 'Rusiagate',</a> el presidente ha definido en Twitter al responsable del Departamento de Justicia como "atribulado" y se ha preguntado por qué no investiga los "crímenes y contactos con Rusia de la corrupta Hillary Clinton". El mensaje alimenta más las dudas sobre la permanencia en el cargo de Sessions, que fue el primer senador en respaldar la candidatura de Trump y uno de sus más vehementes y leales defensores en campaña. Y los rumores de su partida se han disparado aún más con la publicación en 'Politico' de una información según la cual Trump estaría considerando sustituirlo por Rudy Giuliani, aunque es dudoso que el exalcalde neoyorquino pudiera ser confirmado en el Congreso.