LA CARRERA AL ELÍSEO

Desafección entre los franceses residentes en Barcelona ante las elecciones presidenciales

"La gente ha perdido la fe", afirma Claire; "Francia busca algo distinto pero todavía no sabe qué", apunta Sandrine

Jean De Luca, Vanessa Ortega y Claire Espinosa delante de l’École maternelle Ferdinand de Lesseps en Barcelona.

Jean De Luca, Vanessa Ortega y Claire Espinosa delante de l’École maternelle Ferdinand de Lesseps en Barcelona. / ÁLVARO MONGE

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BEGOÑA GONZÁLEZ / BARCELONA

"El panorama político de Francia parece un guion de cine, hace unos años esta situación era inimaginable". Como Sandrine Mercier, periodista que lleva cerca de 10 años viviendo en España, muchos franceses observan con incredulidad la situación política de su país con las elecciones a la vuelta de la esquina. 

Corrupción, extremismo y malestar. "La gente ha perdido la fe", asegura Claire Espinosa. "Tantos desengaños hacen que no sepamos a quién votar. Ha habido demasiadas mentiras, delitos y escándalos", sentencia, cruzando una mirada con su amiga Vanessa Ortega, también francesa. "Es triste, pero habrá bastante voto de protesta que puede hacer que Marine Le Pen pase a la segunda vuelta", asegura Ortega. "Lo peor será que entonces habrá que votar por descarte al otro candidatodescarte", concluye, mientras salen los hijos de ambas del colegio. 

Las dos coinciden en que la elección de Le Pen tendría consecuencias gravísimas. "Su popularidad ha hecho aumentar el racismo, y los recientes actos terroristas no hacen otra cosa que beneficiarla", asegura preocupada Espinosa. 

"MUCHA CONFUSIÓN"

Como ellas, Jean de Luca, quien también lleva más de 8 años en Barcelona, afirma que aunque Le Pen no tiene opciones de ser presidenta, sí las tiene de pasar a la segunda ronda. "Hay demasiada confusión y mucha injusticia, como en muchos otros países, y siempre hay alguien que saca partido de este tipo de situaciones", asegura.

"Los políticos en general, ya no solo los franceses, han perdido la credibilidad", explica Stéphanie Montalvo. "Después de más de 30 años viviendo fuera de Francia, ya no sé ver las diferencias, España, Francia, Estados Unidos... Todos países civilizados y en ninguno los políticos són creíbles", sentencia tras asegurar, en referencia a la corrupción, que Fillon no es el único ni ha sido el primero. "Fillon ahora sale en los diarios, pero muchos otros no deben de andar muy lejos de este tipo de prácticas", añade visiblemente decepcionada. 

Imperan las dudas. "Francia busca algo distinto pero todavía no sabe qué", intuye Mercier. “Todavía nos ha de llegar un movimiento ciudadano potente como el 15-M español para que podamos dar el paso definitivo hacia el cambio", añade. 

LO IMPORTANTE ES EL PROGRAMA

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"Philippe Poutou aporta un discurso distinto al de los políticos establecidos, pero no tiene posibilidades", explica Cristophe Cortale, un hombre de negocios que lleva más de 25 años en España. "Aun así, el partido no lo es todoMacron hace cinco años no era nada conocido, no tiene partido y tiene opciones de ganar", explica, y es que "lo importante es el programa que los candidatos lleven consigo". 

Para Cortale, un buen presidente debería tener en mente tres medidas prioritarias al llegar al Elíseo para poder dar a su país el empujón que necesita para salir adelante: "Hay que retrasar la edad de jubilación, simplificar la presión fiscal y flexibilizar el mercado del empleo para hacer el sistema más competitivo". Como él, cada uno tiene sus particulares peticiones para el futuro presidente, pero todos ellos coinciden en que una de sus prioridades debería ser tratar de devolver la armonía a una Francia desorientada.