26 sep 2020

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VICTORIA POLÍTICA DE TRUMP

Los conservadores recuperan la mayoría en el Supremo de EEUU

El juez Neil Gorsuch jura el cargo tras superar un complicado proceso de confirmación

RICARDO MIR DE FRANCIA / WASHINGTON

El juez Neil Gorsuch, que ha tomado posesión en el Tribunal Supremo.

El juez Neil Gorsuch, que ha tomado posesión en el Tribunal Supremo. / EFE / MICHAEL REYNOLDS

La balanza del Tribunal Supremo de Estados Unidos ha vuelto a inclinarse hacia la derecha. El juez Neil Gorsuch, designado por el presidente Donald Trump para ocupar la plaza que quedaba vacante desde la muerte hace más de un año de Antonín Scalia, ha jurado el cargo esta mañana de forma vitalicia, zanjando uno de los procesos de confirmación más controvertidos que se recuerdan. Católico y de 49 años, formado en Harvard como cinco de los nueve magistrados del tribunal, había ejercido hasta ahora en el tribunal de apelaciones de Denver. Gorsuch forma parte de la corriente ‘originalista’, como se describe a los jueces partidarios de interpretar la Constitución con la misma intención que mostraron sus redactores hace más de 200 años.

La llegada de Gorsuch al Supremo supone una importante victoria política para Trump, que prometió durante la campaña designar a un juez con amplias credenciales conservadoras para inclinar nuevamente hacia la derecha la balanza del tribunal, que desde la repentina muerte de Scalia contaba con cuatro jueces progresistas y cuatro conservadores. Durante la ceremonia de investidura en la Casa Blanca, el presidente ha presumido de haber cumplido con su palabra en menos de 100 días y ha descrito a Gorsuch como un juez de “gran integridad, incomparable preparación y enorme fidelidad a la Constitución”. Poco después, el magistrado ha jurado el cargo, prometiendo como es preceptivo impartir justicia con imparcialidad y mostrando la misma ecuanimidad “con los pobres y con los ricos”. Antes del ritual en la Casa Blanca, había hecho lo mismo en una ceremonia a puerta cerrada en el Supremo.

LA BATALLA POLÍTICA

A principios de su carrera, Gorsuch trabajó como secretario para el juez Anthony Kennedy, actual presidente del Supremo, por lo que se ha convertido en el primer magistrado de la historia en recibir juramento de su antiguo mentor en la máxima institución judicial del país. De esta forma, se cierra una de las mayores batallas políticas que ha vivido el país a costa de la administración de justicia. Esa pelea comenzó poco después de la muerte de Scalia hace 14 meses, cuando los republicanos utilizaron su mayoría en el Congreso para impedir que Barack Obama pudiera designar al juez Merrick Garland.

Hace solo unos días, los demócratas se vengaron políticamente al utilizar sus votos en el Senado para bloquear la confirmación de Gorsuch. Pero en lugar de buscar un candidato alternativo de consenso, los conservadores optaron por cambiar las reglas de la Cámara alta para aprobar la designación de Gorsuch por mayoría simple, una decisión que contribuirá en el futuro a radicalizar el tribunal, ya que dará al partido que controle el Senado la posibilidad de escoger jueces políticamente afines a su causa.

Con Gorsuch, son cinco los jueces católicos del Supremo; los otros tres son judíos. También cinco se formaron en Harvard; el resto en Yale. Los magistrados son independientes y no siempre fallan en la dirección que presupondría su color político, especialmente Anthony Kennedy, que seguirá siendo el voto bisagra en el tribunal.