CARRERA AL ELÍSEO

Valls de la espalda al candidato socialista y dice que votará por Macron

El exprimer ministro francés justifica su decisión "ante la amenaza que representa el populismo, la extrema derecha" de Marine Le Pen

El exprimer ministro francés, Manuel Valls, en una conferencia de prensa.

El exprimer ministro francés, Manuel Valls, en una conferencia de prensa. / REUTERS / VINCENT KESSLER

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EVA CANTÓN / PARÍS

Fue él quien dijo que el Partido Socialista francés podría morir. También el que habló de “las dos izquierdas irreconciliables” y uno de los que más ha repetido que Marine Le Pen estaba a las puertas del poder. El exprimer ministro francés, Manuel Valls, se ha escudado este miércoles en el peligro que representa el Frente Nacional para asestar un duro golpe al candidato oficial de su familia política a las elecciones presidenciales, Benoît Hamon.

En su primera entrevista desde que perdió las primarias socialistas a finales de enero, Valls ha anunciado lo que era un secreto a voces: que votará a Emmanuel Macron el próximo 23 de abril, en la primera vuelta de los comicios. Con esta decisión, que traiciona no sólo su palabra sino las reglas de las primarias que exigen respaldar al vencedor, Valls se desvincula del partido y lo sitúa al borde de la implosión.

Valls se ha justificado argumentando que asume su “responsabilidad” porque no conviene correr ningún riesgo ante el avance de Le Pen. “No quiero que la noche de la primera vuelta nos encontremos con que tendremos que elegir entre Fillon y Le Pen”, ha dicho en RMC/BFMTV

CANDIDATO "MARGINAL"

Tampoco ha escatimado las críticas a Hamon. Para Valls se trata de un candidato “marginal”. Según los últimos sondeos, el cabeza de cartel socialista ocupa el quinto lugar con un 11% de intención de voto y no tiene ninguna opción de pasar a la segunda vuelta, que se disputarán probablemente el ex ministro de Economía de François Hollande y la líder del Frente Nacional.

Para Emmanuel Macron, candidato de ‘En Marcha!’ que pretende superar la tradicional división ideológica entre izquierda y derecha, el apoyo de Valls es ligeramente incómodo porque asienta la idea de que no es más que el heredero de Hollande. Es lo que se ha apresurado a decir el candidato conservador, François Fillon. “Emmanuel Macron es François Hollande”.  

Macron ha agradecido el respaldo de Valls con la boca pequeña y ha puesto el acento en que él es el garante de la renovación de caras y de métodos que exigen los franceses.

VIEJA POLÍTICA

El principal damnificado ha reaccionado con virulencia. Benoît Hamon ha criticado la vieja política de Manuel Valls y ha apelado a unir fuerzas con el candidato de Francia Insumisa, el izquierdista Jean-Luc Mélenchon, y los comunistas. Hamon ha lanzado un llamamiento solemne a los electores de izquierda para que castiguen en las urnas a quienes se prestan a un juego “nocivo”.

La enemistad entre Valls y Hamon no data de ayer. El ex primer ministro parece haberse tomado la revancha sobre el ex titular de Educación que saboteó junto a una cuarentena de diputados ‘rebeldes’ las medidas económicas más liberales del mandato de Hollande. Los dos representan las dos almas irreconciliables de la izquierda francesa: la izquierda reformista de Valls y la utópica de Hamon plebiscitada por los militantes en las primarias.

LLUVIA DE IMPROMERIOS

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A Valls le han llovido los improperios entre sus propios compañeros de filas, que le han acusado de traición y de intento de sabotaje. Pero al ser preguntado si temía ser expulsado del partido ha respondido: “¿Por quién?. ¿Por quién no respeta las reglas?”. Una alusión directa a la rebeldía de Hamon en el hemiciclo.  “El PS ya no será el mismo tras esta elección presidencial” ha augurado.

Valls, de 54 años, ha pedido el voto para quien fue su ministro de Economía y antiguo rival en sus aspiraciones presidenciales. No hace mucho le daba lecciones políticas. “La lealtad es un valor. No se puede traicionar. No se puede ser desleal”, decía de Macron, a quien reprochaba ser el representante de un “populismo light”.