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Barnier avisa de problemas de abastecimiento y largas colas de camiones si fracasa el 'brexit'

El negociador de la UE fija su orden de prioridades en el divorcio: derechos de los ciudadanos, factura y fronteras y nueva relación política

Silvia Martinez

Michel Barnier, en su comparecencia ante el Comité de las Regiones, en Bruselas

Michel Barnier, en su comparecencia ante el Comité de las Regiones, en Bruselas / EFE / OLIVIER HOSLET

El Reino Unido notificará oficialmente su intención de abandonar la UE el 29 de marzo y el negociador europeo, Michel Barnier, tiene ya claro el orden de prioridades con el que afrontará el proceso de divorcio. Lo primero, resolver las incertidumbres en torno a los derechos de los europeos que residen en territorio británico y de los británicos que viven en la UE. Lo segundo, aclarar qué pasa con los compromisos presupuestarios asumidos por Londres y la nueva frontera exterior con Irlanda. Y por último, y solo después, abordar la nueva relación política que regirá en el futuro a ambos socios.

“Cuanto más rápido nos pongamos de acuerdo sobre una salida ordenada, antes podremos empezar a preparar esa relación de futuro. Al contrario, si no eliminamos las incertidumbres y dejamos las cuestiones más difíciles para el final corremos el riesgo de fracasar”, ha avisado durante su primera alocución pública desde noviembre, ante el Comité de las Regiones, en Bruselas.

Michel Barnier ha admitido que la negociación del 'brexit' tendrá “importantes consecuencias humanas, económicas, financieras, jurídicas y políticas” y que si no llega a buen puerto podría tener “graves consecuencias” para todos. Empezando por los 4 millones de europeos que viven en el Reino Unido y siguiendo por el millón largo de británicos que residen a su vez en territorio europeo, el mayor número en España, por delante de Irlanda y Francia. “Se verían confrontados a una incertidumbre total sobre sus derechos y su futuro”, ha advertido.

Además, una salida sin acuerdo podría desencadenar problemas de abastecimiento en el Reino Unido, y la reintroducción de los controles aduaneros ralentizaría “inevitablemente” los intercambios con filas kilométricas de camiones en Dover, perturbaciones en el tráfico aéreo desde y hacia territorio británico y la suspensión de la circulación de materiales nucleares en el Reino Unido, ya que salir de la UE también significa salir del tratado Euratom, que coordina los programas de investigación de los estados miembros para una utilización pacífica de la energía nuclear.

LOS DERECHOS DE LOS CIUDADANOS

“Un escenario de no acuerdo no es el nuestro. Queremos un acuerdo. Queremos triunfar. Triunfar no contra los británicos sino con ellos”,, ha asegurado el ex comisario francés, quien ha prometido transparencia en la negociación y una labor jurídica sólida para eliminar cualquier atisbo de incertidumbre. “Hay que contar la verdad a los ciudadanos sobre lo que significa el 'brexit'”, ha reivindicado, mencionando la necesidad de dar claridad a los estudiantes polacos en Reino Unido, los pensionistas británicos que residen en España y se benefician del sistema sanitario español en las mismas condiciones que los españoles, y los médicos y enfermeras rumanos que contribuyen a la calidad de la sanidad británica. Barnier es consciente de que la cuestión de los derechos es compleja, pero ha insistido en que es necesario aclariar “cuanto antes” los principios de continuidad, reciprocidad y no discriminación para que los ciudadanos no vivan en la incertidumbre. 

LA FACTURA DEL 'BREXIT'

En segundo lugar, las negociaciones tendrán que aclarar la nueva situación presupuestaria. Reino Unido aporta actualmente en torno al 14% del presupuesto comunitario y su salida tendrá un impacto directo, ya que habrá unos 10.000 millones menos en el presupuesto cada año. “Si un país se marcha de la UE no se le va a castigar, no tiene que pagar por marcharse, pero lo que sí hay que hacer es liquidar las cuentas. No les vamos a pedir que paguen un centimo por algo que no han acordado”, ha explicado, recordando que Londres sí tendrá que honrar los compromisos asumidos en el pasado. Y según las cuentas de Bruselas, aunque Barnier no ha dado cifras, esto significa que el gobierno de May tendrá que abonar una factura de 60.000 millones.

NUEVAS FRONTERAS EXTERIORES

En paralelo a la factura de divorcio también tendrá que aclararse la situación en la frontera entre Irlanda e Irlanda del Norte, que saldrá de la Unión Europea. La desaparición de la frontera forma parte de los acuerdos de paz del Viernes Santo. Sobre Gibraltar, Barnier se ha limitado a r afirmar que "saldrá de la Unión al mismo tiempo que el Reino Unido".

ACUERDO DE LIBRE COMERCIO

Solo aclarados estos temas, la UE aceptará empezar a hablar de la futura relación con Londres. El Reino Unido aspira a un acuerdo de libre comercio que Barnier ha dejado claro que no será un pacto a la carta. “No equivaldrá a lo que hay hoy en día. El Reino Unido ha optado por salir del mercado interior y la unión aduanera y será un país tercero en dos años”, ha zanjado, y ha recordado a la primera ministra británica, Theresa May que el acuerdo futuro tendrá que respetar los estándares sociales, fiscales, medioambientales y de protección de los consumidores. El negociador europeo también ha dado a entender que no estará listo en el plazo de dos años previstos para negociar la salida, lo que obligará a llegar un acuerdo sobre algún tipo de pacto transitorio.

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