10 ago 2020

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El hermano díscolo de Kim Jong-un, asesinado en Malasia

Kim Jong-nam ha sido envenenado por dos mujeres en un aeropuerto

Adrián Foncillas

Kim Jong-nam, el hermano de Kim Jong-un asesinado en Malasia el pasado lunes, en una imagen de archivo.

Kim Jong-nam, el hermano de Kim Jong-un asesinado en Malasia el pasado lunes, en una imagen de archivo. / AFP / TOSHIFUMI KITAMURA

Mickey Mouse torció la vida de Kim Jong-nam. El destino le empujaba a honrar la tradición familiar, lanzar misiles y ordenar ensayos nucleares, prometer la destrucción urbi et orbe y martirizar a su pueblo desde la comodidad palaciega en Piongyang. Pero Jong-nam ha acabado en una morgue malasia y aquellas labores las desempeña hoy su hermanastro, Kim Jong-un. Este se impuso en la carrera sucesoria después de que el primero arruinara su ventaja con un viaje a Disneylandia que deshonró a su padre y al país. Es más que probable que también ordenara su eliminación.

Kim Jong-nam ha sido asesinado este lunes en una concurrida terminal del aeropuerto internacional de Kuala Lumpur. La policía malasia ha informado de la muerte de un coreano cuarentón apellidado Kim. La versión del asesinato no ha sido confirmada oficialmente pero toda la prensa surcoreana la secunda. Dos agentes norcoreanas le pincharon con agujas envenenadas y se dieron a la fuga en taxi tras comprobar los primeros síntomas en su víctima. Jong-nam murió en la ambulancia que le trasladaba al hospital de Putrajaya.

COMO UNA NOVELA DE LE CARRÉ

Malasia intenta ahora identificar y detener a las atacantes pero las esperanzas son mínimas. Los agentes del último régimen estalinista del mundo saben cómo desvanecerse tras cometer audaces asesinatos quirúrgicos en el extranjero, especialmente en Corea del Sur. El modus operandi certifica a Corea del Norte como un fósil de la guerra fría, no solo por la delirante ideología y las alambradas sino por perseverar en ese espionaje que describió John Le Carré.

Su asesinato finiquita una biografía apretada. Jong-nam era el hijo de Kim Jong-il, el antiguo líder, y Sung Hae-rim, una bailarina surcoreana. Sung, que ejerció de concubina, murió en Moscú en el 2002. Como primogénito estaba destinado a ocupar el tercer eslabón de la estirpe Kim. Estudió en Suiza y Rusia, ejerció un alto cargo en el Ministerio de Seguridad Pública y acompañó a su padre en los raros viajes a China.  Un militar norcoreano desertado y el cocinero japonés de palacio confirmaron que la carrera sucesoria ya tenía ganador.

Pero su vida descarriló en el 2001 en el aeropuerto de Tokio. Fue detenido por la policía cuando intentaba entrar con un pasaporte dominicano falsificado en el que figuraba en mandarín su alias de 'Osito Gordo' y deportado a Pekín. Jong-nam había sido descubierto por el mayor enemigo regional cuando pretendía disfrutar del epítome cultural del mayor enemigo global. Aquello fue un bochorno diplomático para el inflamado ego norcoreano.

TRATO ROTO

Jong-nam disfrutaba del exilio dorado desde entonces en China. La prensa local ha certificado que derramaba su fortuna en los casinos de Macao. También pasaba temporadas en Pekín y viajaba con regularidad al Sudeste Asiático para disfrutar de sus novias. Piongyang pagaba las facturas a cambio de que no alborotara. Ese trato quedó roto cinco años atrás con un libro de un periodista japonés que revelaba sus opiniones. Jong-nam calificaba la sucesión dinástica de “chiste” y vaticinaba el colapso inmediato del régimen de su hermanastro. Prometía carecer de intención alguna de liderar su patria, aunque sus declaraciones exudaban cierto resentimiento. El grifo se cortó tras aquel libro e incluso fue expulsado de un hotel de la excolonia portuguesa por una factura impagada, según la prensa rusa.

También reveló que Pekín le protegía. La rumorología de los asuntos palaciegos norcoreanos asegura que China lo reservaba por si el régimen se hundía. La única certeza es que Jong-nam había agotado la paciencia de su hermano menor. La prensa local ha informado de que sobrevivió a un intento de asesinato en Macao gracias a sus guardaespaldas y un espía norcoreano reveló después otro plan para atropellarlo con un vehículo.

La paranoia del tirano explica la febril limpieza de altos cargos de los últimos años. La ejecución de Jong-nam supone la de mayor calado desde que en el 2013 fuera fusilado Jang Song-thaek, tutor y tío de Kim Jong-un. No hay vínculo familiar lo bastante cercano ni país lo bastante lejano para impedir las purgas norcoreanas.