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ENTREVISTA

Han Lianchao: "China sufriría más que Estados Unidos en una guerra comercial"

El abogado y disidente chino sostiene que Pekín "ha entrado en pánico" desde la irrupción de Trump en la Casa Blanca

Martí Benach

Han Lianchao, sonriente, en la sede de la Casa del Tíbet, en Barcelona, el pasado diciembre.

Han Lianchao, sonriente, en la sede de la Casa del Tíbet, en Barcelona, el pasado diciembre. / ALBERT BERTRAN

Han Lianchao (Changsha, 1956), abogado y conocido disidente chino, organizó en los años 70 las primeras protestas estudiantiles en favor de unas elecciones libres en China. Tras graduarse en Derecho, trabajó en el Ministerio de Asuntos Exteriores chino antes de abandonar su país para estudiar en EEUU. Durante 12 años ha ejercido en el Senado norteamericano, como consejero de tres senadores. Es un experto en desarrollo económico y político de China, cuyos dirigentes, asegura, “han entrado en pánico” desde la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca.

-¿Cómo serán las relaciones diplomáticas entre EEUU y China con Trump? ¿Seguirá la tensión? -Trump ha dejado claro que no será un presidente convencional. Ha hecho declaraciones difusas y a veces contradictorias sobre China, pero cree que las relaciones comerciales con Pekín han sido injustas durante décadas, y eso lo quiere cambiar. Pero por un lado, nombra embajador a un amigo del presidente Xi Jinping, y por otro, consejero de seguridad a quien cree que el ISIS es la principal amenaza para EEUU, y que China, Rusia y Corea del Norte integran una alianza global para apoyarlo...

-La política hacia China no está aún bien definida. -En su equipo de seguridad nacional tampoco hay consenso: algunos son partidarios de reforzar la presencia militar en Asia Pacífico, y otros abogan por retirarse de la región e incluso participar en el plan chino Una Franja, Una Ruta. Habrá que esperar y ver qué pasa. En cualquier caso, la política de Trump con China será rompedora, y creo que la dirigirá personalmente. Ha hecho negocios allí durante años y la conoce bien. La mayoría subestima sus conocimientos sobre China, pero ha leído un centenar de libros sobre este país.

"Trump dirigirá en persona su política rompedora con China. Ha hecho negocios allí durante años" 

-¿Cree que el Gobierno chino le está tomando en serio? -El régimen chino prefería a Trump: lo veían como un aislacionista que retiraría las fuerzas del sur del Pacífico y que, desmantelando la política asiática de Obama, colocaría a sus aliados en una situación cáotica. Pensaron usar su triunfo como ejemplo para demostrar que la democracia no funciona. Y creían que al ser básicamente un empresario, podrían incluso 'comprarlo' con acuerdos económicos. Pero desde la llamada de Taiwán y de que proclamara no sentirse atado por el principio de Una Sola China, Pekín ha entrado de pronto en pánico y ha empezado a enseñar musculatura...

-¿Quién saldría más perjudicado en una eventual guerra comercial entre EEUU y China? -Ambos intentarán evitarla, pero si la hubiera, EEUU saldría con ventaja. China depende del mercado norteamericano para sus exportaciones, y no se puede permitir perder ingresos adicionales de allí, porque su economía se hundiría más y se dispararía la inseguridad. En los últimos 30 años, ha disfrutado de un tremendo comercio de suministros con EEUU. También hay más empresas americanas en China, aunque tampoco ganan mucho dinero. Si EEUU cerrara completamente su mercado, China lo sufriría más que su rival.

"Pekín depende del mercado de EEUU para sus exportaciones. No puede permitirse perder ingresos de allí"

-¿Qué aprendió sobre la política externa de Pekín después de trabajar tres años en el Ministerio de Exteriores? -La política exterior china siempre ha servido al Partido Comunista. En los años 80, el liderazgo empezó a abrirse a Occidente y se centró en el desarrollo y la modernización interior. Pero en 1989, cuando los estudiantes salieron a la plaza Tiananmen a exigir reformas políticas, se sintieron amenazados y empezaron a reprimirlos. Mataron a miles de inocentes, y la política exterior cambió otra vez, como ahora, debido al auge del poder económico. Con Xi quieren ser más atrevidos y agresivos, demostrar su poder. En los 90, querían formar parte del orden internacional. Ahora quieren cambiarlo, dominar la región, redefinir las esferas de influencia...

-¿Qué le indujo a marcharse de China? -Mis padres eran funcionarios comunistas, pero provenían de una familia bienestante. Varios familiares nuestros fueron asesinados por el régimen. Mis abuelos murieron de hambre en los 60. Lo que cambió mi mente, mi corazón y mi lealtad al Partido fue la Revolución Cultural y la masacre de Tiananmen. Me cambiaron completamente y me enseñaron lo malo del sistema comunista, del partido como sistema, una secta gigantesca, inhumana, como la mafia. Gradualmente me di cuenta de que era un sistema maligno y decidí que no quería formar parte de él.

"La masacre de Tiananmen lo cambió todo. El régimen se había convertido en el enemigo del pueblo"

-Pero usted se marchó antes de la masacre de Tiananmen... -Sí, ya me había ido cuando ocurrió. Fui a estudiar a Yale, pero antes ya había sido un líder estudiantil tras la Revolución Cultural. Diez años antes organicé con otros estudiantes las primeras protestas masivas en Hunan. Pedíamos elecciones libres al Congreso del Pueblo local. Después de la masacre de Tiananmen, ayudamos desde EEUU a rescatar a los líderes locales y ejercimos de lobi para endurecer la política hacia China y pedir sanciones económicas.

-¿Cómo se sintió en aquellos trágicos días? -Fue como despertar de golpe. Antes creía que aún había esperanzas. Muchas reformistas dentro del partido se habían dado cuenta de que desde la Revolución Cultural nadie estaba seguro en el sistema. Necesitábamos leyes y derechos constitucionales. Incluso el presidente Liu Shaoqi había sido perseguido y había muerto miserablemente tras la purga de Mao... Teníamos la oportunidad de introducir reformas y avanzar gradualmente hacia la democracia. Pero en 1989 aquello lo cambió todo. Sentimos que el régimen se había convertido en el enemigo declarado del pueblo.

"La represión política se ha incrementado con Xi. China está sufriendo un gran retroceso en derechos humanos"

-¿Qué consecuencias tuvo Tiananmen en la lucha por los derechos civiles en China? -Mucha gente abandonó, la mayoría perdió la ilusión y muy pocos continuaron. La mayoría quedaron desencantados, deprimidos, y se dedicaron a los negocios u otras cosas. Ya no se han involucrado más en política, pero creo que en su interior aún creen en la democracia, y esta generación será una fuerza positiva en la futura reconciliación nacional para extender los valores democráticos. La ilusión volverá en el futuro, y participarán en el proceso democrático.

-¿Ha mejorado desde entonces la situación de los derechos humanos? -No, China vive un gran retroceso en esta cuestión. Probablemente estamos ante el periodo más negro desde Tiananmen. Con la quinta generación de líderes la represión se ha incrementado. Por un lado, sienten que la seguridad regional está amenazada y quieren controlarla. Por otro, saben que no tienen legimitidad y se sienten desafiados. Xi quiere recuperar la autoridad luchando contra la corrupción, pero al hacerlo se han vuelto más represivos. No permiten cuestionar su política. Si lo haces, te encarcelan. Hay muchísimos defensores de los derechos humanos encarcelados...

"La censura 'on line' es cada día más fuerte. Es vergonzoso que Facebook y Linkedin colaboren con ella"

-¿Cuáles son las principales asignaturas pendientes en esta materia? -Para mí lo fundamental es la libertad de prensa. En China, los medios está controlados al 100% por el régimen. Todo está controlado por el departamento de propaganda. Cada día dan instrucciones. Tienen cientos, miles, millones de informantes policiales en internet para censurar información y dirigir la opinión pública. Una prensa independiente permitiría al menos chequear la corrupción o las políticas erróneas. Pero el Gobierno lo sabe y nunca lo permitirá. Considera que los medios deben ser portavoz del partido. Xi ha llegado a dar órdenes directas sobre qué publicar o no.

-El control social se ha extendido a internet. ¿Le sorprendió que Facebook desarrolle para Pekín una herramienta para censurar contenidos en la red? -La censura 'on line' es cada día más fuerte, y no me sorprende lo de Facebook, antes lo hizo Linkedin. China les pide autocensurarse, facilitar información, mantener los datos en servidores locales para su control y acceso. Estas empresas comprometen sus principios solo para ganar dinero en un gigantesco mercado. Es vergonzoso, pero aún así, creo que deberían continuar en China, atraer más y más usuarios a sus plataformas. Internet y las redes sociales posibilitan el control gubernamental, pero también empoderar a quienes luchan contra el poder del Estado.

"La autonomía del Tíbet defendida por el dalái lama no concuerda con el proyecto de Xi"

-¿Hasta cuándo podrá crecer China económicamente en un mundo globalizado sin introducir libertades políticas? -China no va a poder sostener demasiado tiempo este modelo de sistema político. No tiene base moral para su legitimidad. Pasó con Sudáfrica y el 'apartheid'. Si rechazas dar derechos políticos, la gente luchará por ellos. Tarde o temprano, desobedecerá colectivamente y quizás se radicalizará o recurrirá a la violencia. Es muy difícil hacer predicciones. Quizás dentro de 10 años, cuando los desafíos sean más fuertes, pueda haber algún cambio. Sin duda, ayudaría la presión internacional y algún tipo de política rompedora por parte de Trump que debilitara su crecimiento económico.

-Xi ha emprendido una guerra total contra la corrupción en el partido, pero ha sido cuestionado por organizaciones como HRW por la práctica del 'shuanggui', un sistema ilegal de detenciones y torturas para forzar a los sospechosos a confesar. -No es nada nuevo, existe desde los años 30. Está destinado a 'limpiar' el sistema desde dentro, pero es secreto e ilegal. La mayoría de los sometidos al 'shuanggui' son miembros del partido. A menudo se usa en la lucha por el poder, para deshacerse de rivales políticos. Hay muchísimas operaciones anticorrupción selectivas, pero en el comité central, han afectado a menos del 4%. Y ninguno de ellos son 'príncipes'. Menos del 1% de 'príncipes' han sido sometidos al 'shuanggui', cuando todo el mundo sabe que están entre los más corruptos, como familiares de Jiang Zemin o de Wen Jiabao.

-¿Cómo explica que el reformista Xi, cuyo padre fue un amigo cercano del dalái lama, haya intensificado la represión en el Tíbet? -En China muchos respetan al padre de Xi. Fue un hombre de mentalidad reformista y el primero que condenó la matanza de Tiananmen. Pero ahora, pese a sus sentimientos personales hacia el dalái lama, la prioridad de Xi es revitalizar el partido, controlar la ideología y perpetuar el régimen. La autonomía defendida por el dalái lama no concuerda con su proyecto. A su vez, los grupos que han manejado durante años los asuntos tibetanos rechazan cualquier reforma y temen que el regreso del dalái lama pondría en peligro sus intereses, por lo que guían a Xi hacia una política más represiva.