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DESPEDIDA A UN MITO

Fin del largo adiós a Fidel Castro

Los restos del líder cubano ya reposan en Santiago y la isla recobra la normalidad tras nueve días de luto oficial y culto extremo a su figura

Raúl Castro garantiza la continuidad de la "revolución socialista" y del legado de su hermano

Kim Amor

Raúl Castro deposita la urna con las cenizas de Fidel en el panteón.

Raúl Castro deposita la urna con las cenizas de Fidel en el panteón. / HANDOUT (REUTERS / MARCELINO VÁZQ2UEZ)

Los restos de Fidel Castro ya reposan en el cementerio de Santa Ifigenia, en Santiago de Cuba, ciudad donde arrancó hace más de medio siglo la revolución cubana, cerca del panteón de José Martí, prócer de la independencia. El entierro ha sido una ceremonia íntima y familiar, lejos de las cámaras, y ha puesto punto final a las nueve jornadas de duelo oficial que empezó el mismo día de su muerte, el pasado 25 de noviembre. 

El último acto público tuvo lugar el sábado en la noche (hora local) en la plaza de la Revolución Antonio Maceo de Santiago, donde el presidente del país, Raúl Castro, evocó el espíritu de resistencia del régimen castrista a lo largo de los años y garantizó la continuidad del legado político de su hermano para seguir adelante con la “revolución socialista”..

“Sí se pudo, sí se puede y sí se podrá superar cualquier obstáculo, amenaza o turbulencia en nuestro firme empeño de construir el socialismo en Cuba y garantizar la independencia y soberanía de la patria”, dijo ante decenas de miles de personas reunidas en la plaza que gritaron “sí se puede”. Raúl acabó su discurso con un “Fidel hasta la victoria”.

ORGANIZACIÓN METICULOSA

La ciudad portuaria de Santiago de Cuba, segunda del país, ha sido el destino final del cortejo fúnebre con las cenizas del líder cubano que ha recorrido a lo largo de cuatro días prácticamente toda la isla caribeña, 900 kilómetros en total, en un baño de masas y culto extremo a la figura de Fidel organizado meticulosamente por el Gobierno. Como hizo el miércoles en La Habana, la comitiva con los restos del líder histórico de la revolución recorrió las principales calles y plazas de Santiago –Fidel nació en Birán, una localidad cercana–, abarrotadas de gente que batía pequeñas banderas cubanas, se protegía del intenso sol con paraguas de diferentes colores y gritaba “Yo soy Fidel”, la frase que se ha convertido en el eslogan durante estos días de luto oficial.

El cortejo se detuvo en los lugares más emblemáticos y simbólicos, como el cuartel de Moncada, hoy una escuela, donde todavía son visibles las huellas de la batalla que libraron en la revolución los guerrilleros de Sierra Maestra y las fuerzas del régimen militar del general Fulgencio Batista a finales de la década de los 50 y que está asociada a la célebre frase de Fidel “la historia me absolverá.”

HIMNO NACIONAL ANTE EL BUSTO DE CAMILO CIENFUEGOS

El vehículo con los restos de comandante cubano también hizo una breve parada en la plaza Marte, que alberga un busto del destacado guerrillero Camilo Cienfuegos, para que el público presente cantara de forma solemne el himno nacional. Las puertas cerradas del Iris Jazz Club y del salón de Son –la música tradicional de esta parte de Cuba–, ubicadas en la glorieta, recordaban como en estos días de luto las autoridades han prohibido los espectáculos y las actividades festivas, así como vender y consumir alcohol.

Los canales de televisión, todos del Estado, han emitido todos los días sin excepción y durante las 24 horas programas dedicados exclusivamente a Fidel. Incluso los informativos han sino monotemáticos.

CADENA HUMANA

La movilización popular ha sido estos días similar en todas las ciudades y pueblos por donde ha pasado el convoy funerario, engalanadas para la ocasión con fotografías del líder fallecido y frases y consignas revolucionarias escritas por todas partes. Los centros públicos han convocado, congregado y dado las instrucciones necesarias a sus trabajadores para participar en la larga cadena humana que ha unido La Habana con Santiago de Cuba, de medio millón de habitantes.

El viernes, en la localidad de Jiguaní, situada a un centenar de kilómetros de Santiago, el artista Tomás Aviosa se apresuraba a acabar antes de que anocheciera unos enormes plafones de madera donde con exquisita precisión escribía con grandes letras de color rojo “Hasta la victoria siempre comandante”.  Mientras, la responsable del Partido Comunista de Cuba de la localidad supervisaba al resto del equipo que andaba pintando una bandera cubana de grandes dimensiones bajo un puente. “Todo tiene que verse de lejos y con claridad”, ordenaba y repetía una y otra vez la responsable del partido. 

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