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La carrera hacia el Elíseo

El exprimer ministro Fillon irrumpe con fuerza en la campaña de las primarias de la derecha francesa

Los telespectadores le han visto más convincente que a Sarkozy y Juppé en el debate previo a la primera vuelta del domingo

EVA CANTÓN/PARÍS

 François Fillon, candidato de la derecha a las presidenciales del 2017, es contrario a título individual a la interrupción voluntaria del embarazo. / CHRISTOPHE ARCHAMBAULT / POOL

 François Fillon, candidato de la derecha a las presidenciales del 2017, es contrario a título individual a la interrupción voluntaria del embarazo.
Los 7 candidatos de la derecha: Cope, Sarkozy, Juppé, Kosciusko-Morizet, Poisson, Fillon y Le Maire.

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El exprimer ministro francés François Fillon ha animado el tramo final de la campaña de las primarias organizada por el centroderecha para elegir su candidato al Elíseo en las presidenciales de la próxima primavera. Lo que hace un mes se veía como un duelo entre el expresidente Nicolas Sarkozy y el antiguo primer ministro de Jacques ChiracAlain Juppé, se ha convertido en la última semana en una batalla a tres que puede deparar sorpresas.

En el aburrido debate celebrado en la noche de este jueves --el tercero y último antes de la primera vuelta que tendrá lugar este domingo-- ninguno de los siete aspirantes a encabezar el cartel electoral ha sobresalido del resto, pero Fillon ha sido el más convincente para el 33% de los telespectadores, según un sondeo de Elabe para la cadena de televisión BFM, seguido de Juppé (32%) y de Sarkozy (18%).

En tan solo un mes, Fillon ha pasado del 12% al 22% de intención de voto, rentabilizando una campaña preparada minuciosamente desde hace años orientada a captar el núcleo duro de un electorado conservador y católico.

Juppé, que aspira a lograr el apoyo del centro e incluso de la izquierda decepcionada con François Hollande, es quien más acusa el golpe, al registrar una caída de 7 puntos en los sondeos (31%). Nicolas Sarkozy, por su parte, se mantiene prácticamente estable en el 29% y fiel a unas tesis próximas a las de la extrema derecha. 

El resto de los candidatos en liza –los ex ministros Bruno Le Maire, Nathalie Kosciusko-Morizet y Jean-François Copé, y el presidente del Partido Cristiano Demócrata Jean-Fréderic Poisson- no tienen opciones de pasar a la segunda vuelta.

POPULISMO DE TRUMP

La primera parte de las dos horas y media que duró el debate emitido por France 2 arrancó en clave internacional con el análisis de la victoria de Donald Trump y el aire de populismo que sopla en el viejo continente. Aunque todos admitieron el ‘shock’ provocado por la llegada a la Casa Blanca del magnate norteamericano, ninguno quiso agitar el espantajo del Frente Nacional.

No hubo en sus intervenciones una sola mención a Marine Le Pen, a quien todos los sondeos colocan en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de mayo.

Juppé se contentó con airear las dudas sobre la viabilidad de llevar a la práctica las desmedidas promesas de campaña de Trump, Sarkozy aventuró que un repliegue de Estados Unidos podría ser una buena ocasión para que Francia vuelva a ocupar su espacio en el tablero internacional y Fillon no quiso sacar conclusiones sobre su repercusión en la vida política francesa.

En cuanto a la crisis que atraviesa la Unión Europea, Sarkozy ha desempolvado su vieja idea de refundar Europa, planteando como novedad revisar las competencias de la Comisión Europea, algo que obligaría a redactar un nuevo Tratado. Fillon ha rechazado embarcarse en otro laberinto institucional y Juppé ha propuesto “redefinir las reglas entre Bruselas y las capitales”. En lo que todos coincidieron es en que Turquía no tiene sitio dentro del club.

Siria apareció también en la discusión, acercando a Sarkozy y a Juppé, que ven imposible la paz en el país mientras Bachar el Assad siga en el poder. Fillon se desmarcó argumentando que Assad tiene el respaldo popular y, por lo tanto, es un interlocutor válido.

MOMENTO DE TENSIÓN

El único momento de tensión llegó cuando el moderador del debate le preguntó a Sarkozy por las revelaciones del empresario franco-libanés Ziad Takieddine, que le acusa de haber recibido dinero del Gobierno libio para financiar la campaña electoral del 2007.

“¡Qué indigno!¿No le da vergüenza hacerse eco de un hombre que ha estado en prisión?”, le espetó el ex presidente en un ambiente glacial. Horas antes, Sarkozy había denunciado una “maniobra nauseabunda” del empresario destinada a “interferir” en las primarias. Los candidatos conservadores se juegan mucho en los próximos días porque, dado el caótico estado de la izquierda, el vencedor de las primarias tiene todas las posibilidades para convertirse en el próximo presidente de la República francesa.