13 ago 2020

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La UE acelera sus planes para una defensa autónoma de EEUU

La victoria de Trump da alas a Bruselas para impulsar una mayor integración militar al margen de la OTAN

"No es el momento de reflexiones teóricas sino de decisiones concretas", defiende la alta representante Mogherini

Silvia Martinez

La alta representante de la UE, Federica Mogherini.

La alta representante de la UE, Federica Mogherini. / VIRGINIA MAYO / AP (AP)

La Unión Europea no se ha recuperado del susto provocado por los dos mayores seismos políticos de los últimos seis meses: la elección de Donald Trump como próximo presidente de Estados Unidos y la decisión del Reino Unido de abandonar el club. Un núcleo duro de países, entre los que figuran AlemaniaFranciaEspaña e Italia, así como la alta representante para la política exterior de la UE, Federica Mogherini, creen que ha llegado el momento de aprovechar esta coyuntura para relanzar la integración militar y empezar a caminar sin el paraguas de Washington o la OTAN.

La idea ha quedado plasmada en una nueva hoja de ruta avalada este lunes por los ministros de Exteriores y Defensa de los Veintiocho, todavía por negociar y desarrollar. El plan recoge todas las ideas que están sobre la mesa. Desde impulsar una cooperación reforzada entre los países convencidos de que la integración es la solución en caso de que no haya apetito general en la UE por una defensa autónoma, hasta asignar financiación a la política de seguridad y defensa dentro del presupuesto de la UE, crear una estructura de mando propia que mejore la coordinación y permita acelerar la puesta en marcha de las operaciones o simplemente utilizar los llamados grupos de combate tácticos, que existen pero nunca se han utilizado.

“No es el momento de reflexiones teóricas o abstractas sobre la defensa europea. Es el momento de tomar decisiones concretas que tengan un impacto inmediato”, defiende Federica Mogherini. “Hay un valor añadido que la UE puede dar a la seguridad y defensa de los europeos. El Tratado de Lisboa prevé instrumentos que nunca se han utilizado, probablemente porque la crisis financiera ha movido nuestra atención de la seguridad a la economía. Pero todo lo mencionado se puede construir bajo los tratados existentes, sin necesidad de reformarlos”, asegura consciente de las divisiones que genera en el seno de la UE la construcción de una defensa autónoma de la Alianza Atlántica.

DIFERENTES PRIORIDADES

“Parecía que Reino Unido era el país que se oponía a una Europa de la seguridad y defensa pero ahora hay una pléyade de países que no quieren”, admite un alto funcionario europeo. Países atlantistas que o bien prefieren mantener su dependencia de la OTAN, como muchos del esteHolanda o Dinamarca, o tradicionalmente neutrales como IrlandaSuecia o Austria, que no quieren comprometerse en el desarrollo de la defensa. Países que no quieren gastar un duro más en defensa o absolutamente reacios a crear un cuartel general en paralelo a la OTAN. La italiana defiende sus planes. “No se trata ni de competir con la OTAN ni de repetirla”, ha advertido. “No se trata de un ejército europeo, sino de una defensa y seguridad europeas más creíbles y efectivas que las que tenemos hoy en día”.

Bruselas no está sola. Francia es su principal aliado pero también tiene otros, como EspañaItaliaBélgica y Alemania, que se ha mostrado dispuesta a aumentar su gasto militar. “Queremos estar en la vanguardia de la Europa de defensa”, resumía tras el consejo el nuevo ministro de Exteriores, Alfonso Dastis. A su lado, Dolores de Cospedal, en su estreno en Bruselas, asentía. “Estamos en un momento fundamental y crucial para la construcción de la defensa europea, en la que España está participando de forma muy activa”, ha subrayado, y ha eludido pronunciarse sobre un aumento en el gasto militar  tal y como ha exigido a sus aliados Donald Trump.

Más allá de la voluntad política de avanzar en este terreno, lo cierto es que el capítulo de la financiación sigue siendo desde hace años uno de los más peliagudos. Los países miembros de la OTAN se comprometieron a elevar el presupuesto de defensa al 2%, del PIB pero muy pocos países lo han hecho. “Lo fundamental es el dinero. Si la Comisión Europea no es capaz de poner ‘pasta’ esto no vale para nada”, admite un alto cargo europeo sobre la necesidad de destinar partidas dentro del presupuesto comunitario. Hasta ahora, la posibilidad de que el presupuesto de la UE pueda llegar a financiar proyectos militares ha sido un tema tabú, aunque Bruselas ya ha empezado a dar pasos en este terreno al financiar con 30 millones varios programa de I+D en defensa. La idea, si consiguen superar los obstáculos, es crear el citado fondo a partir del próximo marco presupuestario, en el 2020.