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CONSULTA CONTROVERTIDA

Ovnis y refugiados en el referéndum de Hungría

Un grupo de artistas desafía al Gobierno de Orbán y monta una campaña satírica paralela contra la política xenófoba

El Partido del Perro con dos Colas pide el voto nulo sobre las cuotas de la UE y aspira a presentarse a las próximas elecciones del 2018

Kim Amor

Cartel de la campaña gubernamental por el no en el referéndum de Hungría.

Cartel de la campaña gubernamental por el no en el referéndum de Hungría. / REUTERS / LASZLO BALOGH

“¿Sabías que los húngaros han visto más ovnis que refugiados en toda su vida?”.  Esta es una de las muchas preguntas hilarantes que cuelgan en las vallas publicitarias de Budapest desde hace semanas, mezcladas con otras alarmistas y xenófobas: “¿Sabías que Bruselas quiere instalar una ciudad llena de inmigrantes en Hungría?”. “¿Sabías que desde el inicio de la crisis de inmigración más de 300 personas han muerto en ataques terroristas en Europa?”.

Hungría vota este domingo en un controvertido referéndum sobre las cuotas de acogida de refugiados pactadas por la UE. El campo de batalla de la guerra de los “¿Sabías?” es el espacio público del país y sus contendientes son el poderoso Gobierno populista de derechas de Viktor Orbán y el pequeño Partido del Perro con dos Colas, fundado en el 2006 por un grupo de artistas y periodistas satíricos cuyas armas son la mofa y el humor. Su nombre, por extraño que parezca, alude a la expresión inglesa “to be like a dog with two tails”, que significa estar contento, tanto como un perro que agita la cola, o el rabo, ese es el término que habrían usado cuando se legalizaron como partido en el 2014 si no se lo hubieran prohibido porque en Hungría también se usa para referirse al pene.

"El Gobierno ha puesto en marcha una campaña del odio y del miedo. No utiliza jamás la palabra ‘refugiados’, habla siempre de ‘inmigrantes’, y dice cosas como que violarán a tu mujer o que los terroristas del Bataclan eran inmigrantes", dice Zsolt Victora, vicepresidente del partido. Periodista y director artístico de cine y teatro, de 48 años, fue candidato a la alcaldía de Budapest prometiendo no prometer nada, excepto vida eterna y cerveza gratis para todos.

"INFORMACIÓN" CON DINERO PÚBLICO

Orbán no ha ahorrado ni esfuerzos ni dinero público para "informar” a los húngaros de los males de la “inmigración” y de las nefastas políticas de los “élites” de Bruselas. Empezó a hacerlo en la primavera del 2015, cuando la popularidad de Fidesz, su partido, estaba de capa caída en las encuestas y antes de que la crisis de los refugiados copara la agenda europea. Entonces realizó una macroencuesta “sobre la immigración y el terrorismo” y una campaña de comunicación para advertir a los refugiados que no podían quitarles el empleo a los húngaros y que tenían que respetar las leyes y la cultura del país. En total, se gastó 1.200 millones de florines (unos 4 millones de euros)

Con el referéndum, ha multiplicado el gasto y las energías para conseguir que la votación sea válida (para ello debe participar más de la mitad del electorado) y que gane el 'no' a las cuotas de Bruselas.  Además de la serie de los “¿Sabías?” que empapelan las calles del país, ha puesto en marcha una web, ha inundado los medios públicos y las redes sociales de propaganda y ha mandado a los hogares húngaros 4 millones de cuadernillos de 18 hojas a todo color.

El mensaje es claro: la multiculturalidad en Europa ha fracasado; la inmigración amenaza la identidad étnica, cultural y religiosa del continente e incrementa la posibilidad de ataques terroristas, y solo los húngaros deben decidir con quién quieren vivir y con quién no.  Algunas fuentes calculan en 10.200 millones de florines (unos 35 millones de euros) el gasto en la campaña y en organizar la consulta, otras lo elevan a 50 millones de euros. Probablemente reubicar en dos años e integrar a los 1.294 refugiados que ha asignado Bruselas a Hungría habría costado mucho menos.

MILES DE VOLUNTARIOS

La narrativa antiinmigración (o anti-“intrusos”) de Orbán es tan abrumadora y xenófoba que ha conseguido que un movimiento bromista como el de Victora se haya puesto serio. El año pasado consiguió recaudar decenas de miles de euros de microdonaciones de 4.000 personas. Mucho dinero viniendo de aportaciones ciudadanas pero poco comparado con el dispendio gubernamental. Los utilizó para colgar 10.000 carteles durante un mes en el mismo número de vallas publicitarias que había usado el Gobierno. En uno de ellos, pedía disculpas a los refugiados en inglés: “Perdón por nuestro primer ministro”. En otro, los invitaba a ir al país: “Venid sin falta, nosotros ya estamos trabajando en Londres”.

Esta vez ha conseguido el doble de euros -la mitad en una semana- con los que imprimir 250.000 pósters, 500 de gran formato, que ha pegado con la ayuda de 3.000 voluntarios. Sus eslóganes combaten los tremendos ”¿Sabías?” de Orbán con ironía (“¿Sabías que te puede caer un árbol en la cabeza?”); hechos (“¿Sabías que hay una guerra en Siria?”; “¿Sabías que un millón de húngaros quieren emigrar a Europa?”): y mensajes positivos (“¿Sabías que la vida es bella?”).

"Hay una gran manipulación”, sostiene Victora. “Aquí no hay refugiados. Utilizan la campaña y el referéndum para que no se hable de los casos de corrupción”.

Al contrario que algunos partidos de oposición, que promueven el boicot de la consulta, los 'perros' llaman a participar este domingo pero han hecho campaña, como muchas oenegés, a favor del voto nulo: piden que se marque tanto la casilla del 'sí' como la del 'no'. “En democracia hay que ir a votar, porque si no no puedes quejarte después”, dice Victora.

El voto nulo suele ser de alrededor del 1% en Hungría. El de este domingo les ayudará a saber con cuánto apoyo cuentan. Los 'perros' planean presentarse a las legislativas del 2018. Su propuesta es cambiar el sistema, acabar con el esquema derecha-izquierda e interpelar a todos los que están hartos de la política tradicional, la corrupción, las mentiras y las desigualdades.

Ante los gobiernos de economistas y abogados, los 'perros' proponen uno liderado por artistas. ¿Qué podrían aportar? Victora no duda ni un instante en responder. Sonríe y dice: "Felicidad y amor por la vida".