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La India pone fin a los campamentos de esterilización

En cuatro años murieron 363 mujeres por operaciones chapuceras

Adrián Foncillas

Algunas de las víctimas de la esterilización en Chhattisgarh, en el 2014, hospitalizadas.

Algunas de las víctimas de la esterilización en Chhattisgarh, en el 2014, hospitalizadas. / AP

La clausura de los campamentos de esterilizaciones masivas finiquitará una época infame en la India. El Tribunal Supremo ha dado tres años al Gobierno para que supervise el cierre de esas fuentes cíclicas de tragedias. Entre el 2010 y el 2013 murieron 363 mujeres durante o después de las operaciones, ejecutadas a menudo en escasos minutos por personal poco cualificado, en condiciones higiénicas desastrosas y con medicinas caducadas. Muchas pacientes son devueltas a casa sin posoperatorio y con un puñado de calmantes. La histórica decisión supone una victoria para el activismo en general y Devika Biswas, terca luchadora contra los campamentos, en particular.

La sentencia de 51 páginas del tribunal es contundente. Subraya que la alta mortalidad no se corresponde con la falta de complejidad de la operación y empuja al Gobierno a remediarla, ordena compensar a las víctimas y castigar a los responsables. “Ha llegado el momento de que mujeres y hombres sean tratados con respeto y dignidad y no como simples estadísticas en el programa de esterilización”, proclama.

La India gestiona con la misma dificultad que China sus problemas demográficos. La tasa de fertilidad bajó de 3,6 en 1996 a 2,4 en el 2011, pero el ritmo de crecimiento es aún de los más altos del mundo y la India contará en el 2050 con 400 millones de habitantes más, tantos como la población estadounidense. China le cederá pronto su milenario liderazgo demográfico.

CAMPAÑAS AGREESIVAS Y ENGAÑOSAS

Los remedios contra la superpoblación y la repercusión son diferentes. Las viejas tropelías de la política china del hijo único son más conocidas que las indias de la actualidad. La primera ministra Indira Gandhi ordenó en 1975 una agresiva campaña de vasectomías, en ocasiones con engaños y pequeños regalos como transistores y en otras a la fuerza para cumplir las cuotas. Las autoridades cambiaron en 1994 la coerción por el consentimiento presuntamente informado y el foco se trasladó hacia las mujeres, más maleables y sin los prejuicios que asocian fertilidad con virilidad. Menos del 1% de los hombres se someten hoy a la esterilización en contraste con el 37% de las mujeres casadas, a pesar de que ellos reciben 29 euros de compensación de media por los 20 euros de ellas.

La sentencia menciona al doctor que esterilizó a 53 mujeres en dos horas en un colegio rural del estado de Bihar en el 2012 con una linterna, sin guantes ni agua corriente. Pero fue la catástrofe del estado de Chhattisgarh en el 2014 la que llegó a las portadas globales. Quince mujeres de las castas más bajas murieron y decenas fueron hospitalizadas después de una operación masiva sin las más elementales condiciones. Algunos cirujanos estatales realizan 13.000 operaciones anuales y cada semana mueren de media tres mujeres.

El dinero estatal aceita las esterilizaciones en la India rural. Doctores y enfermeras reciben compensaciones por operación. También los trabajadores sociales o 'motivadores' cobran unos 3 euros por cada mujer conducida al campamento. Y por supuesto cobran las pacientes. Muchas son marginadas y analfabetas que aceptan sin ser informadas del carácter irreversible de la cirugía, sus riesgos médicos o alternativas. Una de cada tres no conocía los efectos permanentes y dos de cada tres ignoraban los efectos secundarios, según datos del Gobierno.

El 85% del presupuesto de la planificación familiar del Gobierno en el 2014 se dedicaba a las esterilizaciones de mujeres, según la Fundación de la Población de la India. Otras vías anticonceptivas sólo recibían el 1,5%.

Temas: India