10 jul 2020

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Puntos fuertes, puntos débiles e incógnitas del acuerdo de alto el fuego en Siria

La influencia de Rusia y el papel de potencias regionales como Turquía, claves en la viabilidad del pacto

EL PERIÓDICO / BARCELONA

El secretario de Estado, John Kerry, le da la mano al ministro ruso de Exteriores, Serguei Lavrov.

El secretario de Estado, John Kerry, le da la mano al ministro ruso de Exteriores, Serguei Lavrov. / FABRICE COFFRINI (AFP)

A FAVOR: EL RESPALDO RUSO

El principal punto fuerte del acuerdo sobre Siria es que cuenta con el respaldo de EEUU y, especialmente, de Rusia. Ambas superpotencia tienen un gran asecendente sobe los distintos bandos en conflicto. Las autoridades rusas, gran apoyo del dictador Bashar el Asad, son las únicas -quizás con la excepción de Irán- capaces de hacer que el presidente sirio respete los términos del pacto. Rusia, que usa la crisis de Siria para acrecentar su influencia en Oriente Próximo, región de la que quedó marginada con la caída de la URSS, sabe que conseguir que Asad respete el acuerdo es la mejor demostración posible de que Moscú es hoy un actor imprescindible.

EN CONTRA: INTERFERENCIAS REGIONALES

El principal punto débil del conflicto es que en el conflicto sirio EEUU y Rusia no son las únicas potencias que meten baza. Actores regionales como Turquía, Irán y Arabia Saudí, así como otras monarquías del Golfo, financian y arman a distintos bandos y no han sido consultados para alcanzar este acuerdo. Está por ver si lo respaldan o si siguen con su agenda propia, lo que puede dar al traste con el alto el fuego. Clave será el papel de Turquía que ha ido un paso más y financiar a grupos de filiación salafista ha pasado a entrar con tropas en territorio sirio para impedir que las fuerzas kurdas unifiquen los territorios que controlan en el norte del país.

INCÓGNITAS: EL FUTURO DE ASAD

A medio plazo, y aún en el optimista supuesto de que el alto el fuego funcione, quedarán dos grandes obstáculos en el horizonte. El primero será ver como se aborda un proceso de paz en que Asad va a negarse a abandonar el poder, y cuenta para ello con el respaldo ruso, pero cuya partida es requisito obligado para los rebeldes, que no contemplan que al frente del país siga un dictador que ha masacrado -incluso con armas químicas- a su propia población. También habrá de gestionarse la ofensiva contra el Estado Islámico. Turquía ya se ha mostrado dispuesta a lanzar una ofensiva junto a EEUU para conquistar Raqqa, la capital de los yihadistas.