Ir a contenido

Turquía intenta usar su incursión contra el EI para evitar que los kurdos creen una zona tapón en Siria

Al menos 35 civiles sirios han muerto en un bombardeo turco

Javier Triana

Un tanque turco junto a la frontera con Siria.

Un tanque turco junto a la frontera con Siria. / SEDAT SUNA / EFE

Turquía está en el embrollo sirio. Será derrotada como el Estado Islámico”. La advertencia, lanzada por el líder del kurdo-sirio Partido de Unidad Democrática (PYD), Saleh Moslem, cuando Turquía entraba en Siria para desbrozar de yihadistas el territorio aledaño a su frontera, podría tener algo de cierto, mal que le pese a Ankara. Ya se tiene constancia del primer soldado turco caído en combate desde el inicio de la aventura siria, iniciada el pasado 24 de agosto.

Ese día, el Ejército turco decidió entrar en Siria para tratar de minimizar la amenaza que el Estado Islámico (EI) supone para Turquía, y la excusa final fueron varios proyectiles que alcanzaron suelo turco sin causar víctimas en la provincia fronteriza de Gaziantep un día antes. Los militares turcos se adentraron en el norte de Siria apoyados por la coalición internacional anti-EI y por infantería rebelde agrupada tras la pancarta del Ejército Libre Sirio (que reúne desde moderados hasta extremistas islámicos). En poco más de 12 horas, las bombas de la aviación, los obuses de la artillería y el avance de las tropas terrestres habían logrado el objetivo de entrar en Jarabulus, la última ciudad importante que los fundamentalistas del EI controlaban junto a la delimitación turca. Los yihadistas se habrían replegado hacia el sur, sin bajas sustanciales en ninguno de los bandos.

“La operación acabará mal para Turquía”, alertó de nuevo Moslem este domingo a través de su cuenta en la red social Twitter. Si bien una parte de los objetivos de la bautizada como Operación Escudo del Éufrates parece haberse cubierto (las fuentes para realizar seguimiento a la ofensiva son escasas y, en su mayoría, oficiales), Ankara está asimismo atizando a las milicias kurdo-sirias -el actor más eficiente contra los yihadistas hasta el momento-, a los que el Gobierno de Turquía acusa de ser socios del grupo armado del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) y considerados terroristas por Ankara, Bruselas y Washington. El propio Ejercito turco, que quiere que los kurdos que ocuparon manbij den marcha atrás y retrocedena hasta el otro lado del Éufrates, ha publicado carnets de identificación de combatientes nacidos en Turquía que luchan de parte de las milicias del PYD como medio de demostrar estos vínculos entre ambos. A esto se añade que entre las aspiraciones turcas destaca que los kurdo-sirios no logren conectar todos sus territorios en el norte de Siria, lo cual supondría la aparición de un tapón kurdo al sur del país eurasiático y la imposibilidad de que Ankara siga dando aliento y cuartelillo a sus aliados del Ejército Libre Sirio.

Mientras, en el campo de batalla, el Ejército turco anunció este domingo que había “neutralizado a 25 terroristas del PKK/PYD” en Siria con bombardeos sobre las localidad septentrional siria de Amarne, la cual habría sido “liberada” del control del PYD. Una versión muy diferente a la ofrecida por el Observatorio Sirio de los Derechos Humanos, que aseguró que 35 civiles habían muerto por proyectiles turcos en Amarne y Jubba Al Kusa, una noticia que no aparece en la prensa estatal turca.

LÍO DE ALIANZAS

La danza de alianzas es complicada: Estados Unidos ha apoyado a Turquía en su entrada a Siria, mientras que hasta ahora ha estado apoyando a las milicias del PYD, las YPG, en su lucha contra el Estado Islámico. Ahora se da la paradoja de que dos aliados de EEUU están a la gresca en Siria. Pero Washington ha tomado partido rápidamente y ha pedido a las YPG que se retiren al lado oriental del río Éufrates tal y como exige Ankara.

Por su parte, Rusia, aliada del presidente sirio, Bashar Al Asad, ha tolerado la internada turca tras una reanimación de las difuntas relaciones con Ankara. Hace una semana bombardeó por vez primera posiciones kurdo-sirias en el norte de Siria. En la maraña siria queda poco margen para vislumbrar una solución a medio plazo.

Ataque del PKK contra el aeropuerto de Diyarbakir

El aeropuerto de Diyarbakir, la capital oficiosa kurda, en el sudeste de Turquía, fue atacado en la mañana del domingo con cuatro misiles, aunque no causaron víctimas. El objetivo del ataque, según la prensa local, fue un control de policía fuera de la zona VIP del aeropuerto. No obstante, los cohetes impactaron en una parte vacía del recinto. Además, no hubo interrupción del tráfico aéreo. La prensa turca atribuyó el ataque al grupo armado del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), cuyo enfrentamiento con Ankara desde mediados de los años 80 ha causado miles de muertes. El sudeste de Turquía es su zona de operación habitual y en los últimos días ha protagonizado varios ataques con explosivos contra las fuerzas de seguridad turcas, con víctimas mortales y numerosos heridos.