El Consejo de Estado de Francia invalida el veto al 'burkini'

Considera que la medida es un ataque a la libertad religiosa

La derecha y el Frente Nacional lamentan el fallo y anuncian su intención de legislar para prohibir el bañador islámico

Una mujer con biquini y otra con ’burkini’ en la playa tunecina de Ghar El Melh.

Una mujer con biquini y otra con ’burkini’ en la playa tunecina de Ghar El Melh. / AFP / FETHI BELAID

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EVA CANTÓN / PARÍS

El Consejo de Estado francés, la más alta jurisdicción administrativa del país, ha invalidado este viernes el decreto municipal que prohibía el llamado ‘burkini’ en las playas de Villeneuve Loubet, una localidad de la costa Azul próxima a Niza. Su decisión creará jurisprudencia, aunque de momento en los 30 lugares que también han vetado el bañador islámico las ordenanzas seguirán en vigor mientras no lleguen a los tribunales.

Entre los argumentos esgrimidos por el Consejo figura que la decisión de la alcaldía “supone un atentado grave y manifiestamente ilegal a libertades fundamentales como la libertad de movimiento, de conciencia y la libertad personal”.

El polémico decreto prohibía el baño del 15 de junio al 15 de septiembre “a  toda persona que no lleve un atuendo correcto, respetuoso con las buenas costumbres y el principio de laicidad” y se apoyaba en los riesgos para el orden público del ‘burkini’ en un contexto marcado por el atentado de Niza del pasado 14 de julio, en el que fallecieron 86 personas.

Sin embargo, el alto tribunal ha estimado que los ediles no tienen potestad para restringir este tipo de libertades salvo que se haya comprobado un riesgo para el mantenimiento del orden público, algo que no ha quedado demostrado.

 “Queda claro que el principio de laicismo no se aplica en el espacio público y que si un alcalde quiere prohibir los signos religiosos tiene que justificar que hay un problema de orden público. No puede alegar el contexto general, sino que tiene que aportar hechos probados”, ha explicado, Patrice Spinosi, el abogado La Liga de Derechos Humanos (LDH) que junto al Colectivo contra la Islamofobia en Francia (CCIF) llevó el asunto a la alta institución.

El director del CCIF, Marwan Muhammad, ha hablado, por su parte, de una decisión “histórica” y espera que todos los alcaldes que han prohibido el polémico bañador islámico retiren sus bandos.  

Mientras, el Consejo Francés del Culto Musulmán (CFCM) ha saludado el fallo como una “victoria del derecho y la sabiduría” y confía en que esta decisión “de sentido común” permita “rebajar la tensión entre los musulmanes, especialmente en el caso de las mujeres”.

La misma satisfacción ha expresado el rector de la Mezquita de Lyon, Kamel Kabtane, al asegurar que “los musulmanes pueden estar orgullosos de Francia y de su estado de derecho” después de que el veredicto quite la razón a quienes piensan que el Islam no tiene sitio en Francia, Europa y Occidente.

NEGATIVA DE LOS ALCALDES

A pesar del veredicto, el alcalde de Villeneuve Loubet, el conservador Lionnel Luca, se ha negado a retirar el decreto. No es el único. El de Niza ha advertido igualmente que no levantará la prohibición y otras localidades también se niegan a hacerlo. Frente a la resistencia de los ediles 'anti-burkini’ la LDH ha anunciado su intención de llevar el caso ante la justicia incluso por la vía penal.

En el fondo, en el debate se enfrentaban dos visiones: la de quienes defienden la libertad religiosa y la de quienes promueven la prohibición de cualquier signo religioso bajo el argumento de que podría atizar las tensiones sociales en un contexto marcado por los recientes atentados de Niza. El asunto divide a la sociedad francesa, a la clase política y al propio Gobierno.

El ministro del Interior, Bernard Cazeneuve, ha dicho que ahora hay que "buscar la calma y fortalecer la convivencia”. Sin embargo, es poco probable que el veredicto del alto tribunal cierre la polémica. Más bien al contrario, todo apunta a que el ‘burkini’ formará parte de la agenda de campaña en la carrera hacia el Elíseo que culminará en mayo del 2017.

De hecho, el primer ministro, Manuel Valls, que ha apoyado las decisiones de los alcaldes, ha señalado este viernes que la suspensión del decreto "no agota el debate" abierto en la sociedad francesa. "Denunciar el burkini no es, en ningún caso, cuestionar la libertad individual. Es denunciar un islamismo mortífero, retrógrado", sostiene en un mensaje en Facebook.

CRÍTICAS DE LA DERECHA

La derecha y el Frente Nacional han lamentado el fallo del Consejo de Estado y han anunciado iniciativas parlamentarias para legislar al respecto. ‘Los Republicanos’ quieren dar mayor potestad a los alcaldes y el presidente del partido, el expresidente Nicolas Sarkozy, es firme defensor de una ley que prohíba el ‘burkini’ en todo el territorio nacional.

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Una posición en la que coincide con el Frente Nacional. Su presidenta, Marine Le Pen, cree que la pelota está ahora en el terreno del legislador para votar lo antes posible un texto extendiendo la ley del 2004 –que prohíbe el velo en los centros educativos- de manera que cualquier símbolo religioso ostensible esté censurado en todo el espacio público.

“No podemos dejar solos a los alcaldes, sin medios frente a la presión de los fundamentalistas islámicos”, ha dicho Le Pen en un comunicado.