Cuatro (héroes) sirios que te harán recuperar la esperanza en el género humano

Jaled Omar en el momento en que rescató a un bebé de dos semanas de entre los escombros de un bombardeo.

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Ana Alba
Ana Alba

Periodista.

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Javier Triana
Javier Triana

Periodista

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JALED OMAR, EL (FALLECIDO) HÉROE DE ALEPO 

JALED OMAR, EL (FALLECIDO) HÉROE DE ALEPO CASCO BLANCO FALLECIDO CON 31 AÑOS

El más popular de los Cascos Blancos era Jaled Omar Harrah, apodado “el héroe de Alepo” por haber sacado vivo a un bebé de los escombros de su casa varias horas después de que fuera destruida por las bombas. El milagroso rescate, en junio del 2014, se grabó y las imágenes dieron la vuelta al mundo. Más de 900.000 personas vieron el vídeo.

Jaled, un hombre de 31 años, padre de dos hijas y que antes de ponerse a salvar vidas era pintor y decorador, explicó entonces que la madre del pequeño trató infructuosamente de dar pistas sobre el lugar en que podía encontrarse atrapado. Cuando los cascos blancos empezaban a perder la esperanza de hallar al bebé con vida tras horas de levantar escombros, él se apoyó en un trozo de hormigón para descansar porque llevaba nueve horas excavando y oyó un llanto. “Pensé que eran imaginaciones, que estaba cansado”, explicó.

Jaled preguntó a otro compañero si oía los lloros y cuando éste le dijo que sí, iniciaron la ardua tarea de retirar los escombros con delicadeza para no dañarlo. Después de 13 horas de esfuerzo, según indicó el grupo Campaña Siria, Jaled sacó al niño. El pequeño Mahmud abrió los ojos ante la cámara y luego se durmió en sus brazos. “Si muero salvando vidas, creo que Dios me considerará un mártir”, afirmó entonces Jaled.

Jaled salvaba vidas en la zona de Alepo desde principios del 2014. Cuando murió, se encontraba “con otros miembros de su equipo ayudando a gente atrapada bajo los escombros”, indicó un portavoz de la DCS.


WAAD ALKATEAB, SU CÁMARA ES SU ARMA

WAAD ALKATEAB, SU CÁMARA ES SU ARMAFOTOPERIODISTA. 25 AÑOS

Waad Alkateab no quiere que mostrar del todo su rostro, porque teme a las posibles represalias. “Mis padres viven en zonas controladas por el régimen”, argumenta. Ella reside en una parte de Alepo bajo control rebelde. “En Alepo no pensamos en el mañana: la muerte está por todas partes a cada segundo”, cuenta.

“Antes de la revolución, estudiaba Mercadotecnia en la Universidad de Alepo. Estaba en el año de graduación, pero no pude graduarme [porque empezó el conflicto]”, explica. “Participé en las manifestaciones. Cuando el Ejército Sirio Libre entró en la ciudad, me mudé a la zona liberada. Porque el régimen me buscaba y temía que me arrestaran. La gente muere y es torturada en las cárceles sirias. Así que empecé a documentar lo que pasaba para que el mundo lo supiera”.

A sus 25 años, trabaja como periodista con una cámara como único arma. Suyo es el reciente vídeo que dio la vuelta al mundo en el que se narra un parto con la madre afectada por metralla y un bebé que tardó 20 minutos en dar señales de vida. “Estaba grabándolo y llorando –rememora–. Esta historia me ha dado esperanzas y más fuerzas para trabajar y ayudar a la gente aquí”.

“Me gustaría preguntarles a los que se han ido (de Siria), ¿por qué lo habéis hecho? Es nuestro país, es nuestra responsabilidad”, confiesa.


MAHMOUD RASHWANI, EL ACTIVISTA POLÍTICO QUE REPARTE COMIDA

MAHMOUD RASHWANI, EL ACTIVISTA POLÍTICO QUE REPARTE COMIDAACTIVISTA POLÍTICO. 30 AÑOS

El activista Mahmoud Rashwani se ha quedado en Alepo por convicción política, pero le pesa que su mujer y su hija, recién nacida, estén en la vecina Turquía. El plan que él y su mujer tenían era que la niña y la madre volvieran a Alepo a los pocos meses del parto, pero los acontecimientos en la maltrecha ciudad siria, sumada a la nueva responsabilidad como padres, hicieron que decidieran que éstas se quedasen en suelo turco. Cruzar la frontera de estrangis le sale tan caro a Rashwani que ya bromea con que no volverá a ver a su hija. 

"Mi objetivo ahora es que no me entierren", comenta. Mientras tanto, su día a día consiste en tratar de hallar alimentos frescos, cada vez más escasos, y comprar las pocas latas de comida disponibles en el mercado. Las almacenan y las distribuyen entre la población necesitada. Por ejemplo: el precio de una lata de sardinas, cuenta Rashwani, se ha cuadruplicado. “También hacemos acopio de combustible y lo reservamos para situaciones de emergencia”, relata.

Cuando el pasado día 15 su vecindario fue alcanzado por barriles bomba rusos y su casa se vio desbaratada, Rashwani no perdió el sentido del humor. Sacó unas fotos, abrió su cuenta de Facebook, subió las imágenes y comentó: “Esta es mi parte de ayuda humanitaria rusa”.


HAMZA ALKATEAB, UN MÉDICO PARA LA CIUDAD DONDE LLUEVEN BOMBAS

HAMZA ALKATEAB, UN MÉDICO PARA LA CIUDAD DONDE LLUEVEN BOMBASMÉDICO. 29 AÑOS

Hamza Alkateab pronto alcanzará la treintena de una vida mucho más intensa que la de la media: es médico en Alepo y director del Hospital Al Quds, bombardeado el pasado mes de abril por las fuerzas del régimen sirio y sus aliados rusos. Padre de una niña de siete meses y residente, junto a su mujer, de una zona controlada por rebeldes sirios, una amalgama de grupos opositores a Bashar el Asad que agrupa desde moderados hasta yihadistas.

“Es aterrador tener la sensación de poder ser atacado en cada segundo de tu vida. Pero como somos gente que cree en la revolución, trataremos de seguir en Alepo”, comenta.

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Tiene a parte de su familia al otro lado de la frontera, en Turquía. Su padre estuvo recientemente hospitalizado y Alkateab tuvo que dejarse unos cuantos cientos de dólares en cruzar la frontera de ida y vuelta. Cuando aún se podía, porque ahora todo es mucho más complejo en un Alepo casi sitiado.

Su despertador son las bombas con las que Alepo amanece cada día. Su trabajo diario, las consecuencias de esas explosiones. El descanso es para él un lujo inalcanzable y el miedo ha pasado a ser un componente más de su vida: “No me llamo Hamza Alkateab, pero aquí todos usamos seudónimos, porque muchas de nuestras familias viven en zonas controladas por el régimen”.