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Dos "soldados" del Estado Islámico decapitan a un sacerdote en una iglesia de Normandía

Los terroristas entraron en la iglesia durante la misa y grabaron la ejecución del sacerdote

IRENE CASADO / SAINT-ETIENNE-DE- ROUVRAY

Las fuerzas de seguridad retiran un cadáver, tras el asalto a la iglesia de Saint-Etienne-du-Rouvray.

Las fuerzas de seguridad retiran un cadáver, tras el asalto a la iglesia de Saint-Etienne-du-Rouvray. / AP

Todo el mundo asegura que la localidad de Saint Etienne du Rouvray, una pequeña comunidad normanda de 27.000 habitantes, es tranquila. "De tranquila tiene poco", decía el martes un taxista que pidió anonimato al asegurar que, desde hace tiempo, es una cuna yihadista. Horas antes, la misa matinal se vió alterada cuando dos terroristas irrumpieron en el interior de la iglesia iniciando un secuestro durante el cual decapitaron al párroco e hirieron a dos personas, una de las cuales quedó en estado crítico tras ser degollada.

A la brutalidad del acto hay que añadir la juventud de los dos terroristas, que resultaron abatidos. Uno de los asaltantes de la iglesia, identificado como Adel Kermiche, tenía solo 19 años y estaba bajo control judicial por sus simpatías yihadistas al haber intentado ir a Siria en dos ocasiones. Por la tarde, la policía detuvo a un cómplice, un joven de 17 años. Su familia es conocida de la policía porque su hermano viajó a Siria a unirse con el Estado Islámico. 

Cólera e incredulidad se combinaban a partes iguales en la localidad normanda ante la brutalidad del ataque, Armados con cuchillos, una vieja pistola que no funcionaba y un dispositivo que simulaba ser una bomba, los dos hombres habían entrado por la puerta de atrás en la iglesia en plena misa. Varios rehenes explicaron más tarde que gritaron Alá Akbar (Alá es grande). El párroco, cuatro fieles y dos religiosas, se encontraban entonces en el templo asistiendo al oficio. Tras ser alertados por una monja que consiguió escapar, la policía se presentó en el lugar de los hechos. Los dos asaltantes salieron de la iglesia y, tan pronto como asomaro en el atrio, fueron neutralizados, abatidos por las fuerzas del orden, según explicó el portavoz del ministerio del Interior, Pierre-Henry Brandet. Una intervención seguida de un control de  “descontaminación” ante la posibilidad de que ambos asaltantes hubieran colocado explosivos en el lugar de culto.

OBLIGADO A ARRODILLARSE

Durante los 40 minutos que duró el secuestro, los asaltantes decapitaron al cura, tras obligarle a colocarse de rodillas en el altar. Mientras uno le ejecutaba y daba un discurso en árabe, el otro le grababa, según explicó la monja que logró escapar, la hermana Daniela. El sacerdote fue identificado como Jacques Hamel, de 86 años. Otro de los rehenes también fue degollado. No obstante, los médicos lograron salvarle la vida. Al lugar se desplazó un grupo de psicólogos, para atender a los rehenes que fueron testigos de tan bárbara ejecución. 

Así, Francia se enfrenta de nuevo a “un vergonzoso atentado terrorista”, a “un asesinato cobarde”, en palabras del presidente de Francia, François Hollande. Un nuevo atentado que tiene lugar tan solo doce días después de la masacre cometida en Niza. 

"EN RESPUESTA AL LLAMAMIENTO"

Pocos minutos después de estas declaraciones, la agencia de información del Estado Islámico, Amaq, enviaba un comunicado en el que aseguraba que estos dos individuos, que aún no han sido formalmente identificados, formaban parte de sus “soldados”. Ambos habrían actuado “en respuesta a los llamamientos a atacar a los países de la coalición cruzada”, es decir, a aquellos países que forman parte de la alianza internacional contra el EI en Irak y Siria.

La sección antiterrorista de la fiscalía de París será la encargada de investigar el suceso que ha dejado en estado de shocka esta pequeña comunidad normanda, situada al norte de la ciudad de Rouen. Una investigación que podría poner de nuevo en evidencia la eficacia de los servicios de inteligencia. Según medios de comunicación franceses, uno de los asaltantes estaba fichado por la policía como sospechoso por yihadismo ya que en el 2015 había intentado viajar a Siria (fue rechazado en la frontera con Turquía). En mayo del 2015 fue juzgado por asociación de malhechores en iniciativa terrorista y en marzo del 2016 fue puesto en libertad condicional. Incluso llevaba un brazalete electrónico para poder localizarlo. De hecho, solo podía salir de casa entre las 8.30 y las 12.30.