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Lobos solitarios: cuando el terrorista es imposible de detectar

El Estado Islámico ha convertido en punta de lanza a individuos que, al no ser sospechosos, logran pasar bajo el radar de los servicios policiales

"Es imposible meterse en la cabeza de alguien que un día decide convertise en terrorista", dice un expero israelí en seguridad

Antonio Baquero

Omar Mateen, identificado como el tirador en el night club Pulse de Orlando.

Omar Mateen, identificado como el tirador en el night club Pulse de Orlando.
Mohamed Lahouaiej Bouhlel.
Los asesinos de San Bernardino 8Tashfeen Malik y Syed Farook.

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En menos de ocho meses cuatro 'mordiscos' y 159 víctimas. Los lobos solitarios son protagonistas de una de las principales amenazas terroristas en Occidente. Un balance que puede subir a los cinco ataques si, como se sospecha, el joven que se hizo estallar en la localidad alemana de Ansbach también era uno de ellos. Sería el último de larga lista San Bernardino (California); Orlando (Florida)Niza (Francia) ; y Wurzburgo (Alemania)Aunque el Estado Islámico ha hecho suyos sus ataques, ninguno de ellos era miembro de ese grupo, ni recibió ni dinero ni órdenes de sus líderes.

LA AMENAZA FANTASMA

Todo lo que hasta hace unos meses valía para intentar evitar la comisión de actos terroristas en Occidente ha dejado de ser útil. Durante los últimos años, las fuerzas de seguridad han basado su estrategia antiterrorista en el despliegue de una maraña de mecanismos de detección –confidentes, infiltraciones en centros de culto, pinchados telefónicos, monitorización de foros yihadistas-. La intención es que esta trama de ‘sensores’ hiciera que, cuando alguien preparara una acción terrorista, saltara alguna señal de alerta.

Ese mecanismo funciona con tramas terroristas integradas por individuos que ya están fichados por la policía. Pero ni el matrimonio de San Bernardino, ni Omar Mateen, ni Mohamed Lahouaiej, ni Riaz Khan Ahmadzai lo estaban. Ni siquiera eran sospechosos de simpatías yihadistas. Tampoco habían viajado a zonas de conflicto. Para los servicios antiterroristas, no eran sujetos de interés. No existían. “Su naturaleza aislada hace muy difícil que las fuerzas de seguridad puedan recopilar información sobre ellos y sus maléficas intenciones”, cuentan en el estudio ‘Entendiendo a los lobos solitarios’ los expertos Jan Leenaars y Alastair Reed.

“Ni el mejor servicio secreto del mundo es capaz de desarticular la acción de un lobo solitario”, sentencia en un artículo en el Jerusalen Post el israelí Yossi Melman, experto en seguridad. “Se pueden infiltrar agentes, vigilar mezquitas, pinchar teléfonos y hackear ordenadores. Pero es imposible meterse en la cabeza de una persona que un día decide convertirse en terrorista”, añade.

NUEvA ESTRATEGIA NECESARIA

Los lobos solitarios operan individualmente “o en grupos tan pequeños que logran pasar bajo el radar de las fuerzas antiterroristas”, alerta en un informe el Grupo Soufan, una consultora estadounidense de seguridad: “Desde un punto de vista antiterrorista, estos sospechosos son invisibles”.

Por eso esta institución insta a las policías “a establecer nuevos indicadores”. “Hay que estar atentos a otro tipo de información. Indicios que a los que antes no se prestaba atención ahora sí han de ser tomados en cuenta”. Pone como ejemplo el hecho de que tanto Mateen como Lahouaiej tenían antecedentes de violencia contra las mujeres. O como el asesino de Orlando había comentado a compañeros de trabajo sus ansias de matar y su odio a los homosexuales. Tendencias como la misoginia, la violencia machista o los problemas de control de arrebatos violentos han de empezar a ser considerados como posibles avisos. 

DESEQUILIBRADOS Y ANTISOCIALES

Los perfiles psicológicos de los lobos solitarios que han atacado en Orlando y Niza muestran a personas con desequilibrios psicológicos sobre todo relacionados con graves problemas para controlar la agresividad y los arrebatos de ira. Los terroristas de Orlando y Niza eran violentos, maltrataban a sus esposas. El terrorista de Niza había tenido problemas con las drogas y era adicto al sexo salvaje.

La realidad es que, mientras que los estudios muestran que entre los yihadistas integrados en grupos terroristas las personas con enfermedades psiquiátricas no superan el 10%, esa tasa es mucho mayor entre los lobos solitarios. En este tipo de terrorista se mezclan “las convicciones religiosas y el rechazo a las intervenciones (occidentales) en Siria e Irak y el antisemitismo con frustraciones personales, autoodio y aspiración al suicidio”, sostiene Ólivier Christin, profesor en la Universidad de Neuchatel.

“La causa del Estado Islámico ha logrado alojar iras muy variadas. Ha dado a luz un conflicto nuevo que simples individuos pueden alimentar vertiendo su sed de venganza”, añade. “Esa gente que odia a los homosexuales puede revestir sus acciones con la bandera del Estado Islámico”, comenta William McCants, un experto de la Brookings Institution.

Tal y como señaló François Molins, el fiscal antiterrorista de París, “el Estado Islámico dirige su propaganda a personalidades perturbadas y a individuos fascinados por la violencia extrema”. Una propaganda que también puede influir mucho a personas con pasados como delincuentes o traficantes. “Muchos de ellos son individuos que tienen un cerebro de mosquito y un pasado de pequeña delincuencia. Para ellos (con la adhesión a la yihad) compran una ‘segunda vida’ que limpia esa primera vida de delincuencia”, explica el psiquiatra francés Daniel Zagury.

PUNTA DE LANZA DEL ESTADO ISLÁMICO

Mientras que Al Qaeda daba una gran importancia a la adhesión doctrinal y estructural de los terroristas a su organización, el Estado Islámico ha roto con la tradición del terrorismo yihadista y ha abrazado una estrategia distinta al hacer suyos los atentados cometidos por cualquier persona que diga que ha actuado en su nombre.

Para esta organización yihadista, los lobos solitarios se han convertido en un arma fundamental en su ofensiva contra occidente, pues le permite apuntarse éxitos sin esfuerzo alguno. En un momento en que pierde terreno en Siria e Irak, la acción de esos terroristas le permite mantenerse en el primer puesto de la amenaza terrorista global. Por eso, no escatima esfuerzos en motivar esos ataques. Así, el Estado Islámico cuenta con un equipo de 50 personas que gestiones cientos de cuentas de twitter y canales de telegram donde intentan convencer a individuos en occidente de que perpetren ese tipo de ataques, según explica Burce Tiedel, antiguo analista de la CIA y miembro del Brookings Institute. Incluso les disuaden de ir a Siria e Irak. "La menor acción que tu hagas en tu país es mejor y más beneficiosa para nosotros que lo que harías estando aquí", señalaba uno de esos mensajes.

"Abú Bakr Al Baghdadi, el líder del Estado Islámico ha entendido que si llama al terror el terror viene. Por eso, con esas personas no necesita ningún contacto directo. Su mensaje, que es muy persuasivo basta", dice Riedel. Además, cuando se produce uno de esos ataques, su agencia de noticias, Amaq, se lo atribuye. Días más tarde, en sus revistas de propaganda, como Dabiq, en inglés, los yihadistas hacen reportajes de esos individuos. Así lo hicieron con el terrorista de Orlando y con el matrimonio de San Bernardino. 

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