CRECIENTE TENSIÓN EN EL CAUCASO

Armenia inicia el proceso para reconocer la independencia de Nagorno-Karabaj

Azerbaiyán advierte de que si Yereván materializa la medida dará por finiquitado el proceso de paz

Artilleria de autodefensa en Nagorno-Karabakh.

Artilleria de autodefensa en Nagorno-Karabakh. / VAHRAM BAGHDASARYAN PHOTOLURE

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MARC MARGINEDAS / MOSCÚ

La amenaza de una nueva guerra abierta en Nagorno-Karabaj, el enclave de Azerbaiyán habitado por armenios que desde la década de los 90 vive un régimen de independencia de facto del Gobierno de Baku, se hace cada vez más patente. El Gobierno de Armenia ha iniciado este jueves el proceso para reconocer la independencia del territorio, examinando un proyecto de ley en este sentido elaborado por la oposición, y que la próxima semana tiene previsto debatir el Parlamento de Yereván. Las autoridades de Bakú ya han advertido que de materializarse la medida, darán por finiquitado el proceso de paz y se sentirán con las manos libres para intentar recuperar el territorio por la fuerza militar

La decisión final, a decir del Ejecutivo de Yereván, dependerá del "desarrollo de la situación". "Si Azerbaiyán lanza una nueva agresión militar, el reconocimiento formará parte de la agenda", ha advertido Chavarch Kotcharian, viceministro armenio de Asuntos Exteriores. Los mediadores del grupo de Minsk garantes del proceso de paz -EEUURusia Francia- deberán emplearse a fondo en las próximas horas y días si quieren evitar un nuevo estallido violento. A principios de abril, la ruptura del alto el fuego vigente desde los años 90 causo 150 muertos 150 muertos en tan solo cuatro jornadas de refriegas.  

VIOLACIONES DEL ALTO EL FUEGO

Según las informaciones procedentes del Cáucaso sur, las violaciones del alto el fuego son diarias. El Ministerio de Defensa azerí ha informado de la muerte de un soldado en un intercambio de disparos sucedido en las últimas horas. Sobre el terreno, los civiles aseguran que los intercambios de disparos entre ambos bandos son permanentes, e impiden desarrollar una vida normal. "Tenemos mucho miedo; los disparos de mortero y los bombardeos no han cesado desde el alto el fuego", ha relatado a Reuters Maral Abdulalleva, una profesora de inglés. 

Nagorno Karabaj es uno de los conflictos heredados de la disolución de la Unión Soviética. El Parlamento del enclave, encuadrado, según la división administrativa de la extinta URSS, en la república de Azerbaiyán, pidió en febrero de 1988 su incorporación a Armenia. La decisión desencadenó una guerra que se prolongó hasta 1994 y provocó 25.000 muertos, además de casi 1,5 millones de desplazados armenios y azeríes que residían en territorio enemigo.

Desde esa fecha, ha imperado en la zona un alto el fuego que se ha hecho más frágil con el paso del tiempo. La caída de los precios del petróleo, principal bien exportador azerí, está golpeando con dureza a la economía de Bakú, lo que, según los observadores, empuja a su presidente, Heidar Aliyev a adoptar una retórica cada vez más belicista como señuelo de distracción para 'ocultar' a la opinión pública local los problemas internos.

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En numerosas ocasiones, Alíyev ha advertido que su país recuperará su integridad territorial, ya sea por la vía de la negociación o por la fuerza de las armas. Desde el otro lado de la línea de frente, la retórica belicista también va 'in crescendo'. "Nuestra economía está preparada para la guerra", ha afirmado el Ministro de Economía, Artsvik Minasián.

Al igual que sucede en Siria, la guerra de Nagorno Karabaj tiene implicaciones internacionales y un inquietante  potencial para extenderse más allá de sus fronteras, en especial debido al mal estado de las relaciones existente entre Moscú y Ankara. Azerbaiyán y Turquía son estrechos aliados y comparten idioma, mientras que Armenia mantiene una estrecha relación con Rusia, que mantiene desplegados en su territorio contingentes militares acuartelados en dos bases, una terrestre y otra aérea.