Las elecciones legislativas venezolanas

La primera diputada transexual de la historia es de la oposición

Tamara Adrían llega a la Asamblea Legislativa para promover numerosas leyes en defensa de la diversidad sexual en un país de cultura homofóbica

La primera diputada transexual de Venezuela, Tamara Adrían.

La primera diputada transexual de Venezuela, Tamara Adrían. / AFP / JUAN BARRETO

3
Se lee en minutos
ABEL GILBERT / CARACAS

"Como dice (Woody) Allen: El futuro es el lugar donde vivirás el resto de tu vida", escribió la abogada Tamara Adrián Hernández el pasado domingo en su cuenta de Twitter, antes de votar. Y el futuro le ha llegado. Aunque no pudo usar su actual nombre en las papeletas, acaba de ser electa la primera diputada transexual de Venezuela por el opositor partido Voluntad Popular. Graduada en la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) y con un doctorado en Derecho Comercial de la Université Panthéon-Assas de Paris, nació en 1954 como Tomás Adrián. En 2002, se operó en Tailandia. Dos años más tarde pidió a la Sala Constitucional del Tribunal Supremo que reconociera su nueva identidad. Hasta ahora no obtuvo respuestas. Adrián es representante legal de la Red de Lesbianas, Gays, Bisexuales, Trans e Intersexuales de Venezuela.

Llega a la Asamblea Nacional para promover el Matrimonio Civil Igualitario, la identidad de género y leyes contra la discriminación. Entre mayo del 2013 y el mismo mes del 2015 se reportaron 47 crímenes de odio por la orientación sexual. De acuerdo con la flamante diputada, el 97% de los integrantes de la comunidad GLBTI (gays, lesbianas, bisexuales, trans e intersexuales) no denuncian las agresiones. En enero, cuando inicie su período en la Asamblea, tratará de reflotar un proyecto del 2014 que el PSUV, dice, “no quiso debatirlo, aunque la Constitución lo obliga”.

Noticias relacionadas

“El chavista es un régimen militar, autoritario y dictatorial, durante estos últimos años han incentivado la homofobia desde el Estado”, ha asegurado el dirigente estudiantil y activista de la comunidad GLBTI, Pedro Martínez. El problema cultural es de larga data y se entrevera con el machismo y la religión. “Se puede ser el más corrupto, el más drogadicto, el más ladrón, el más violador, el más asesino, pero cualquier venezolano genérico apenas ve a dos hombres besándose se transforma en una doña de 70 años con rosario en mano lista para leer el credo y varios dios te salve María”, señaló Victoria Alen Mijares en el sitio aporrea.org. Las actitudes del diputado chavista Pedro Carreño refuerzan sus presunciones. En estos años de controversia con la oposición, Carreño no encontró otro modo de descalificación política de Henrique Capriles que el de homosexual. “Acepta el reto, maricón”, le dijo.

 Y si bien Martínez considera que  “no se puede ser al mismo tiempo” defensor del Gobierno y homosexual, un sector de la comunidad GLBTI ha simpatizado con Hugo Chávez, quien públicamente expresó su rechazo a la persecución “de cualquier persona debido a sus preferencias sexuales”.  Leandro Viloria asegura que por el Parlamento han pasado muchos gais, “pero ninguno ha levantado la bandera de nosotros”. Hay, además, “alcaldes, gobernadores en el closet”. De ese tema no se puede hablar en público. Viloria ha dicho que el PSUV rechazó llevar un candidato GLBTI en sus listas que había sido simbólicamente “votado “en julio por 4000 personas y tenía el apoyo de Nicolás Maduro. El que se opuso fue el alcalde de Caracas, Jorge Rodríguez. Viloria observa ahora la victoria de Tamara Adrián con una sensación dual. “Representa otra clase social, pero ahora está llevando la voz de la diversidad sexual. Nosotros nos quedamos sin argumentos para ir a la calle a solicitarle el voto a la gente por la revolución”. La triunfante Mesa de Unidad Democrática (MUD) tampoco es un jardín de la apertura y tolerancia. Julio Borges, uno de los candidatos a presidir en enero la futura Asamblea, consideró que en Venezuela no debería legislarse el matrimonio entre personas de un mismo sexo “porque ese tema divide a la familia y estos son tiempos de reconciliación”.