29 nov 2020

Ir a contenido

CUMBRE EN BRUSELAS

Acuerdo de la Cumbre europea para el tercer rescate de Grecia

Grecia acepta todas las demandas de los líderes de la eurozona a cambio de un rescate de hasta 87.000 millones de euros

El BCE debe decidir si aumenta la liquidez de los bancos griegos después del acuerdo europeo

OLGA GRAU / BRUSELAS (Enviada especial)

El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, abandona la sala tras dar una rueda de prensa tras finalizar la cumbre de líderes de la eurozona.

El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, abandona la sala tras dar una rueda de prensa tras finalizar la cumbre de líderes de la eurozona. / OLIVIER HOSLET / EFE

Tras más de 17 horas de reunión en una cumbre de emergencia celebrada en Bruselas, los líderes de la eurozona han logrado cerrar hoy a las 9 de la mañana un acuerdo unánime que aleja la amenaza de la salida de Grecia de la zona euro pero que dejará profundas heridas en Atenas por su dureza. Alemania se ha cobrado su venganza por el referéndum griego y tras endurecer sus posiciones al límite ha conseguido que el primer ministro griego Alexis Tsipras capitule en todo. 

Grecia ha aceptado todas las propuestas de un documento de inspiración germánica que sus 18 socios europeos le habían puesto sobre la mesa el domingo por la tarde. Esto incluye el ultimátum de 72 horas, a partir de hoy, para que Atenas pase por el Parlamento seis reformas legislativas vía exprés: en materia de IVA, pensiones, modernización de la justicia, independencia del ente estadístico, control de las finanzas y actualización de leyes bancarias. La cancillera alemana Angela Merkel ha explicado en rueda de prensa que una vez pase este trámite parlamentario, recomendará al Bundestag que apruebe abrir las negociaciones para el tercer rescate griego y ha negado que se asista a “una germanización de Europa”.

Además de aprobar estas seis leyes en el margen de 72 horas, el Gobierno de Alexis Tsipras debe lograr el apoyo del Parlamento al documento del Eurogrupo para ofrecer a los líderes europeos garantías políticas de su compromiso. Solo cuando todo esto se haya realizado por el procedimiento de urgencia, los países de la eurozona empezarán a negociar el tercer rescate, lo que será el inicio de otras negociaciones para pactar un memorándum de entendimiento (MOU) en el que habrán imposiciones adicionales.

Durante toda la negociación, la amenaza de una salida temporal de Grecia del euro durante cinco años ha planeado como amenaza al incluirla los alemanes en el documento durísimo del Eurogrupo en el que han estado trabajando los líderes toda la noche. «En caso de que no se alcance un acuerdo, se ofrecerá a Grecia entrar en negociaciones para una salida temporal del euro», rezaba el párrafo que finalmente ha sido retirado de la declaración final. La amenaza ha saltado de la declaración final como concesión a Grecia al aceptar una polémica propuesta alemana: la creación de un fondo en el que se traspasará la titularidad de activos griegos para ser privatizados sin pasar por manos griegas si el Gobierno no cumple sus compromisos financieros. Alemania insistió en crear un fondo con activos por 50.000 millones, el FMI situó la cifra en 7.000 millones y Grecia dijo que no haría más de 17.000 millones. 

También se discutió sobre la sede de ese fondo y los griegos reclamaron que se localizara en Atenas, en vez de en Luxemburgo. Esta sería la única concesión que le han dado los líderes de la eurozona a Tsipras. Aunque ese instrumento quedará en manos de las autoridades griegas, contará “con la supervisión de las instituciones europeas relevantes”, algo que puede resultar difícil de asumir para Atenas. Este fondo servirá para recapitalizar a los bancos griegos.

Otro escollo importante fue el rechazo frontal de Grecia a que el FMI participe en el tercer rescate que ha sido cuantificado entre 82.000 y 86.000 millones de euros, un punto que también se ha mantenido en el documento final.

Grecia acepta que habrá condicionalidad a cambio del dinero y que Grecia estará sometida a una constante monitorización y, para que no haya dudas sobre ello, antes del 20 de julio deberá pedir formalmente a las instituciones y a los Estados miembros apoyo y asistencia técnica, lo que constituye una capitulación en toda regla. El documento añade que una quita de la deuda no es posible. Dejan a revisión de los líderes europeos la decisión de abordar un alivio de la deuda una vez esté en marcha el programa de rescate y sus revisiones, otro de los puntos calientes.

La delegación griega acudió acuciado por la desesperante situación de sus bancos,  reconocía a medianoche que necesitaba el acuerdo de forma urgente para disponer ya este lunes de liquidez. Hoy todas las miradas se dirigen al Banco Central Europeo (BCE) que debe decidir si amplia la línea de financiación de emergencia a los bancos griegos (ELA). A las tres de la tarde empieza en Bruselas una reunión de nuevo del Eurogrupo en la que se discutirá de financiación “puente” para Grecia para ver fórmulas para que pueda afrontar el pago de los 3.500 millones al BCE el 20 de julio, fecha en la que todavía no tendrá disponible los fondos del rescate.

Temas Grecia