ASIA INMIGRACIÓN

El Sudeste Asiático combate la ola de inmigrantes birmanos y bengalíes

A pesar de los llamamientos de la ONU para que estos países abran sus fronteras y aumenten los esfuerzos para rescatar a los inmigrantes

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EFE / TAILANDIA

Las autoridades de Tailandia, Indonesia y Malasia han recurrido a medidas policiales para contener la ola de inmigrantes birmanos y bengalíes, que se ha convertido en una crisis humanitaria en el Sudeste Asiático.

Más de 1.000 inmigrantes indocumentados se encuentran en centros de acogida en la isla malasia de Langkawi, en el noroeste del país, mientras que unos 8.000, según la Organización Internacional para las Migraciones, están hacinados en barcos fletados por traficantes de personas en alta mar.

Indonesia atiende a otro grupo de 582 personas, de la misma procedencia, que rescató el domingo en aguas de la provincia de Aceh, en el norte de la isla de Sumatra.

A pesar de los llamamientos de la ONU para que estos países abran sus fronteras y aumenten los esfuerzos para rescatar a los inmigrantes, las autoridades indonesias devolvieron esta semana un barco con 400 solicitantes de asilo a alta mar.

En los últimos años, Tailandia ha rechazado embarcaciones con inmigrantes, tras proveerlos de alimentos y combustible, mientras que Malasia se está planteando endurecer las medidas para evitar el "efecto llamada".

El viceministro del Interior malasio, Wan Junaidi Tuanku, advirtió de que su país no puede seguir acogiendo a miles de inmigrantes indocumentados. "Malasia ha estado actuando de buena fe, lo que motiva a la gente a seguir viniendo aquí", sostuvo el viceministro, según el diario local "The Star".

En Tailandia, utilizada como país de tránsito, las autoridades celebraron hoy en Padang Baesar una conferencia de prensa en la que exhibieron a cuatro presuntos traficantes de personas relacionados con ocho campamentos ilegales de inmigrantes hallados en el sur del país.

Phuttichart Aekachan, subcomisario de la Policía en la Región 9, dijo a Efe que hasta el momento 23 personas, incluidos varios políticos locales y dos policías, han sido detenidas por tráfico humano, mientras que una treintena se encuentran en busca y captura.

Entre los buscados por la Policía destaca Patchuban Angchotipan, alias Ko Thong, considerado el cabecilla de la red de tráfico humano en la provincia y dueño de varios hoteles, con conexiones políticas.

Desde el pasado 1 de mayo, los agentes han recuperado restos humanos de 33 inmigrantes cerca de los campamentos ilegales descubiertos en la provincia de Songkhla, junto a la frontera malasia.

Las autoridades han hallado cerca de los campos a 312 birmanos y bengalíes a los que consideran inmigrantes ilegales, excepto 63 que han sido catalogados como víctimas del tráfico de personas.

De los inmigrantes, que padecieron abusos y falta de alimentos en los campos ilegales, 80 son de la etnia rohingya, una perseguida minoría musulmana de Birmania (Myanmar), según un documento oficial consultado por Efe.

Phuttichart afirmó que los servicios sociales han prestado ayuda médica y psicológica a los inmigrantes, que fueron abandonados por los traficantes antes de que empezaran las redadas de los policías y soldados en los campamentos.

Las autoridades de Bangkok anunciaron anoche la convocatoria de un foro regional el 29 de mayo con representantes de Birmania, Malasia, Indonesia, Laos, Camboya, Vietnam, Estados Unidos y Australia, además de varias agencias de la ONU.

Los inmigrantes birmanos y bengalíes se embarcan en el océano Índico en peligrosas travesías navales para llegar a Malasia e Indonesia, para lo que permanecen durante meses en los barcos o son recluidos en campos ilegales en Tailandia, país de tránsito.

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Muchos son rohingyas, una de la minorías más perseguidas del mundo, según Naciones Unidas, y no son reconocidos como ciudadanos en Birmania, donde son calificados de bengalíes, ni en la vecina Bangladesh.

Según el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados, ACNUR, unas 25.000 personas zarparon en barcos desde Bangladesh y Birmania durante el primer trimestre de 2015, el doble del número registrado en el mismo periodo de 2014.