09 abr 2020

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COMICIOS ANTICIPADOS

Gran afluencia a las urnas en Israel

La alta participación a primeras horas augura el porcentaje más alto en dos décadas

ANA ALBA / JERUSALÉN

Herzog, líder de los laboristas, consulta datos en un ordenador junto a miembros del movimiento juvenil Dror, en una visita a colegios electorales en Tel-Aviv.

Herzog, líder de los laboristas, consulta datos en un ordenador junto a miembros del movimiento juvenil Dror, en una visita a colegios electorales en Tel-Aviv. / EFE / ANNA LOSHKIN

Las elecciones legislativas de Israel han recuperado la emoción perdida en los anteriores comicios del 2009 y el 2013. Los ciudadanos parecen estar más interesados en decidir su próximo Gobierno, a juzgar por la alta participación que se está registrando. A las 12.00, ya había votado el 26,5% del electorado, que puede acudir a las urnas hasta las 10 de la noche. Entre las 7, cuando se han abierto los colegios, y las 10 de la mañana, había ejercido ya su derecho al voto el 13,7% de los votantes, el porcentaje más alto que se registra a esa hora desde 1999.

Los datos de participación se han extraído de unos 9.000 colegios electorales de los más de 10.119 que han abierto este martes sus puertas para que los ciudadanos puedan elegir a los 120 representantes de la Kneset (Parlamento). El sistema israelí no prevé el voto de los expatriados en las embajadas y consulados de los países donde residen y los que pueden cogen un avión solo para venir a votar.

La emoción por el resultado que se dará a conocer esta noche es visible en muchos votantes. Unos cruzan los dedos para que pierda Netanyahu y otros para que conserve el poder. “Es tiempo de revolución en Israel. Creo que es bueno cambiar al primer ministro tras seis años seguidos en el poder”, comenta Liam, un padre de familia en la cuarentena religioso que asegura haber decidido su voto esta mañana.

“Tenemos muchos problemas sociales y el Gobierno de Netanyahu no ha hecho bastante por nosotros”, apunta Liam, que ha votado a Moshe Kahlon, el líder del nuevo partido Kulanu (Todos Nosotros), exmiembro del Likud. En la Escuela Adam, donde ha votado Liam, en el barrio de clase media y alta Colonia Alemana, en Jerusalén, a las 11 de la mañana había cola para votar.

VICTORIA AJUSTADA

Las encuestas daban una victoria muy ajustada a la Unión Sionista (coalición del Partido Laborista y el centrista Hatnua), pero la gran afluencia a las urnas y el alto número de indecisos podrían cambiar las previsiones.

“Aún no sé si voy a votar a Isaac Herzog [líder de la Unión Sionista] o a Moshe Kahlon [jefe del nuevo partido Kulanu (Todos Nosotros, de centroderecha]”, comentaba un taxista religioso y nacionalista a las 12 del mediodía. Hasta las 10 de la noche tiene tiempo para decidirse.

VOLUNTARIOS ENTREGADOS

La entrada de la Escuela Adam estaba empapelada con carteles del primer ministro israelí, Binyamin Netanyahu, y de sus principales rivales, los líderes de la Unión Sionista, el laborista Isaac Herzog y la centrista Tzipi Livni. Los voluntarios de 17 años entregaban propaganda a la Unión Sionista convencidos de que lo que necesita Israel es “un cambio” y “unos líderes responsables”, como indican sus carteles de propaganda electoral.

“Queremos que Netanyahu se vaya a casa porque ha dado muchos beneficios a los ricos y la gente de clase media, como yo, estamos en una situación muy complicada”, comenta el joven Avi. “Gastamos lo que ganamos, no podemos ahorrar”, añade su compañera de voluntariado político, Noa, que ofrece folletos de propaganda en francés. En este barrio y el vecino, Baka, viven muchos judíos de origen francés.

COALICIÓN DE IZQUIERDAS

La coalición de centroizquierda tiene intención de arrebatarle el poder a Netanyahu y si fuera por los votantes que hay en la cola de la Escuela Adam, el líder del Likud perdería las elecciones.

“Acabo de votar, a ver si mi gente decide que ya basta, que ya está bien de usar medidas fascistas, de miedo y de odio”, indica Barda, una madre de familia que vive en este acomodado barrio de Jerusalén pero que es originaria de Holanda. “He votado a Meretz [izquierda], como casi siempre. No tengo claro que vayan a entrar en el Parlamento y los necesitamos en el nuevo Gobierno, si gana Herzog, para que lo lleve hacia la izquierda”, dice Barda, casada con Ahmed, palestino con nacionalidad israelí que acaba de votar a la Lista Conjunta árabe.

OPORTUNIDAD PARA LOS ÁRABES

“Es la primera vez en la historia que se presentan unidos, antes votaba a Hadash [formación mixta de árabes y judíos, la mayoría comunistas], que forma parte de esta lista unida, y ahora he votado a la lista porque espero que así tendrán más poder en la Kneset y más influencia”, apunta Ahmed. “No sé si podrán conseguir igualdad de derechos para los árabes, pero hay que darles una oportunidad”, añade Ahmed, que se dirige a sus dos hijos en árabe, mientras su esposa lo hace en hebreo.

Barda y Ahmed esperan un cambio con todas sus fuerzas y que se reanude el proceso de paz. Están horrorizados por las declaraciones de Netanyahu ayer en las que dijo que si vuelve a gobernar no se creará un Estado palestino. “Es un manipulador, es deshonesto, manipula al electorado con sus propias obsesiones, es un hombre enfermo como [el expresidente yugoslavo Slobodan] Milosevic”, asegura Barda.

PROCESO DE PAZ

Tamar, una señora en la cincuentena, dice abiertamente que ha votado por Meretz porque espera “que se reanude el proceso de paz con los palestinos”. “Voto por el cambio, no quiero a este primer ministro, no me creo nada de lo que dice. Ha tenido muchos años para negociar la paz y no ha hecho nada”, subraya Tamar, que espera también un cambio en los presupuestos, más fondos para paliar las necesidades del israelí medio.

En la Escuela Adam, casi todos se muestran esperanzados de que hoy Israel viva un cambio, excepto una señora que exclama en un inglés totalmente americano: “¡Dios nos libre de que gane Herzog! Eso significaría que el Gobierno de Israel volvería a estar en manos de EEUU, [el presidente] Barack Obama y [el secretario de Estado] John Kerry”.