PULSO ENTRE ALEMANIA Y BRUSELAS

Berlín aprueba el peaje polémico

Bruselas rechaza la medida, ya que se compensará a los alemanes rebajándoles el impuesto de circulación

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J. M. FRAU / BERLÍN

El Gobierno de Angela Merkel ha aprobado este miércoles un polémico peaje para las autopistas del país que podría contravenir la normativa europea. El ministro de Transportes, Alexander Dobrindt, de la bávara Unión Social Cristiana (CSU), el partido hermano de la CDU de Merkel, calificó el proyecto de «justo, razonable y equitativo». Sin embargo, el viernes de la semana pasada, la comisaria europea de Transportes, la eslovena  Violeta Bulc envió una carta a Dobrindt en la que le expresaba sus dudas sobe la compatibilidad del peaje con  el derecho comunitario.  Por su parte, el ministro alemán aseguró ayer que se habían discutido y aclarado los detalles con la Comisión Europea, pese a que la carta de la comisaria Bulc parece contradecirle.

La aprobación del peaje llega acompañado de una rebaja del impuesto de circulación, con la que se pretende compensar a los conductores alemanes que así no sufrirán las consecuencias del nuevo peaje.

La idea surgió en agosto del año pasado, durante las elecciones del land de Baviera, que tuvieron lugar una semana antes de las generales de septiembre. Inicialmente, se trataba de aplicar un peaje solo para vehículos extranjeros en Baviera. Pero después del triunfo arrollador de la CSU, que gobierna este estado desde hace más de 50 años, el presidente del partido y del land, Horst Seehofer, trasladó la idea como condición indispensable para firmar el pacto de coalición a nivel federal.

CONTUNDENCIA

En septiembre del 2013, durante la campaña, Merkel se manifestó claramente contra el peaje, pero esta contundencia no sirvió para que Seehofer diera un paso atrás. «Después de las negociaciones para la coalición, no podría volver a Baviera sin el peaje para extranjeros», dijo como respuesta al rechazo de la cancillera.

En julio, Alexander Dobrindt, presentó su plan con un cambio sustancial para vencer los obstáculos que planteaba Bruselas, que hubiera considerado la medida claramente discriminatoria: el peaje se planteaba también para los conductores alemanes.

Hace ya meses que el ministro de Transportes evita la idea de peaje para extranjeros y en su lugar transmite que se trata de una tasa para la financiación de nuevas infraestructuras viarias. Cuando ayer se le preguntó si por fin llegaba el peaje para extranjeros, tal como había prometido en la campaña, Dobrindt respondió: «Sí, llega la tasa de infraestructuras».

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Con el nuevo peaje, el Gobierno espera recaudar unos 500 millones de euros anuales, que serán destinados al mantenimiento de las infraestructuras, según el ministro.

Los socialdemócratas, socios de coalición, expresaron ayer sus dudas: «Será un procedimiento legislativo difícil, muchas preguntas siguen abiertas»,  dijo el diputado Sören Bartol.