12 jul 2020

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LA OPOSICIÓN AL GOBIERNO IRAQUÍ

Heterogénea insurgencia

Una alianza de fuerzas rebeldes participa en la ofensiva en Irak en paralelo con el ISIL

ANA ALBA
JERUSALÉN

El Estado Islámico de Irak y el Levante (ISIL) es una fuerza integrada por unos 6.000 hombres repartidos entre Siria e Irak. Los expertos que más miembros le atribuyen hablan de 10.000. «Con unos miles de hombres no se puede controlar Mosul, una ciudad muy extensa, de millón y medio de habitantes, y con un río que la divide. Se publican mapas en los medios que indican que el ISIL controla de Raqa (Siria) hasta Mosul. Es imposible», explica el arabista Pedro Rojo, presidente de la Fundación Al-Fanar para el Conocimiento Árabe, que lleva años viajando a Irak.

«Mosul es una ciudad demasiado grande para la capacidad del ISIL, allí tiene solo unos mil hombres. Hay vecindarios controlados por grupos tribales, hay árabes y kurdos», aseguró a la BBC el exgeneral iraquí Muzhir al-Qaisi, portavoz de el Consejo Militar de los Revolucionarios Iraquís. Este organismo, integrado por facciones que luchan contra el Gobierno del primer ministro iraquí, Nuri al-Maliki, es el que ha lanzado la ofensiva en el norte de Irak, según Al-Qaisi. Rojo apoya su versión.

«El Consejo lo coordina todo. Lo configuran antiguos militares del Ejército de Sadam Husein, líderes de tribus locales y jóvenes que protagonizaron las revueltas de Ramadi y Faluya, donde en el 2012 la gente salió a las plazas para protestar contra la corrupción y la falta de servicios», cuenta Rojo.

Peores servicios

El proceso nació en las revueltas que empezaron en el 2009 en el sur, en Basora y Nassiriya, ciudades de mayoría chií, donde los vecinos pedían que se acabara la corrupción y tener electricidad y agua sin dificultades. En Irak, rico en petróleo, los servicios de la población son peores ahora que antes de la invasión de EEUU en el 2003.

Los rebeldes que luchaban contra los norteamericanos nunca quisieron enfrentarse a las fuerzas de seguridad iraquís, «pero la dura represión de las protestas en Ramadi y Faluya y los bombardeos continuos de la aviación iraquí contra su población precipitaron los enfrentamientos», dice Rojo.

La alianza rebelde que dice liderar la ofensiva en el norte es de gran mayoría suní e incluye grupos contrarios a la invasión de EEUU, como las Brigadas de la Revolución de 1920 o el Ejército de la Tarica al-Naqsabandiya. Pero cuentan con el apoyo de una confederación de tribus chiís del sur.

«Lo que está haciendo el ISIL es aprovechar, como siempre, la confusión y el caos para meterse y está combatiendo de forma paralela», explica Rojo. Los rebeldes no luchan contra el ISIL en los lugares a los que llega primero en el marco de la ofensiva, aunque sí se han enfrentado a este grupo en algún punto en los últimos días.

«El ISIL está absolutamente repudiado por la población iraquí, ya los sufrieron, a ellos y a Al Qaeda, durante bastante tiempo», subraya Rojo. El ISIL es conocido por las atrocidades que comete contra militares y civiles. «Nosotros estamos organizados y somos combatientes que respetamos las Convenciones de Ginebra, y los del ISIL son unos bárbaros», señaló Al-Qaisi a la BBC. «Somos más fuertes que ellos, pero el mundo solo habla del ISIL porque está en su contra. Es el lenguaje de Occidente», añade.

El Consejo afirma en un comunicado dirigido a los iraquís que pretende restaurar la justicia y no buscar venganza, respetar a los países vecinos y su soberanía, poner fin al sectarismo político e iniciar un proceso constituyente que represente a todos. El temor es ahora una nueva guerra sectaria.