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SINIESTRO EN DACCA

Más de 290 muertos tras el derrumbe del edificio de Bangladés

Centenares de personas siguen desaparecidas entre los escombros dos días después del hundimiento de un inmueble de ocho plantas en la periferia de la capital

Los equipos de socorro continúan este viernes las labores de búsqueda de supervivientes entre los escombros del edificio derrumbado el miércoles en Bangladés, una tragedia que ya ha causado al menos 290 muertos y ha relanzado la polémica en torno a las duras y penosas condiciones de trabajo en la industria textil del país, que provee principalmente a empresas occidentales.

El Rana Plaza, un edificio de ocho pisos que albergaba en la planta baja un mercado y varias fábricas textiles, se derrumbó como un castillo de naipes en Savar, a 24 kilómetros de Dacca (capital de Bangladés), en lo que se considera el peor accidente de la historia industrial de Bangladés, un país pobre del sudeste asiático que ha convertido la confección en el eje central de su economía.

Decenas de personas han logrado ser rescatadas hoy mismo de los escombros, dos días después del accidente. "Hemos rescatado a 45 personas, 41 de las cuales han sido halladas en el mismo lugar, vivas", entre los escombros de la cuarta planta del edificio, ha relatado a AFP el jefe nacional de los bomberos, Ahmed Ali. "Hemos localizado a una veintena de personas en otro lugar, pero es muy difícil llegar hasta ellas. Todavía están vivas", ha añadido.

Alta proporción de mujeres

Un oficial superior de la policía ha indicado que el balance provisional de víctimas "se ha agravado" y supera ya los 290 muertos, entre ellos una gran proporción de mujeres. El balance precedente era de 273 muertos.

"El olor es asqueroso, a veces dan ganas de vomitar. Es difícil trabajar aquí más de 20 minutos seguidos", ha explicado Mohammad Tareq, empleado de una fábrica que se unió a los centenares de voluntarios que colaboran día y noche en las tareas de rescate.

Las quejas y las peticiones de ayuda a las víctimas sepultadas guían en todo momento los agotadores trabajos de rescate, en un lugar que evoca las consecuencias de un terremoto devastador. "Todavía no he encontrado a mi hijo", se lamentaba un agricultor sureño tras haber inspeccionado los últimos cadáveres extraídos de entre el hormigón y el acero retorcido.

Protestas violentas

El espeluznante siniestro ha provocado también una masiva y violenta protesta en la periferia de Dacca, donde la policía ha tenido que emplear pelotas de goma y gas lacrimógeno para dispersar a miles de manifestantes, que han asaltado fábricas y volcado vehículos para mostrar su furia e impotencia por la catástrofe.

"La situación es muy inestable. Centenares de miles de obreros participan en la manifestación. Hemos utilizado pelotas de goma y gas lacrimógeno para dispersarlos", ha declarado un responsable de la policía.

Los manifestantes han atacado fábricas, volcado vehículos, quemado neumáticos y han intentado prender fuego a las tiendas que se encontraban en la ruta de la marcha de protesta, ha relatado Mustafizur Rahman, número dos de la policía de Gazipur, en la periferia de Dacca. Los manifestantes han obligado a los comercios a cerrar. "Exigen el arresto y la ejecución de los propietarios de las fábricas y del edificio hundido en Savar", ha añadido Rahman.

Marcas occidentales

La catástrofe ha relanzado la polémica sobre la seguridad de la industria textil que provee a las marcas occidentales. El inmueble albergaba cinco fábricas textiles que proveían a la marca española Mango y a la británica Primark. Solo las firmas minoristas han confirmado su relación con los talleres del Rana Plaza, donde trabajaban cerca de 3.000 personas.

Decenas de miles de trabajadores hicieron huelga el jueves en todo el país en solidaridad con las víctimas, provocando el cierre de centenares de fábricas, mientras que las banderas ondeaban a media asta en los edificios oficiales en un día de luto nacional.

Promesa oficial

El primer ministro de Bangladés, Sheik Hasina, prometió que el propietario del edificio, que no tenía los permisos de construcción en regla y se dio a la fuga, será perseguido y castigado. "Todos aquellos que están implicados, particularmente el propietario, que obligó a los trabajadores a seguir en sus puestos, serán castigados", declaró ante el Parlamento. "Estén donde estén, los encontraremos y los llevaremos ante la justicia", añadió.

En noviembre del 2012, un incendio en una fábrica textil que proveía principalmente a la marca estadounidense Walmar causó 111 muertos en la periferia de Dacca. Según los trabajadores, sus responsables pidieron a los empleados que continuaran trabajando, afirmando que solo se trataba de un simulacro de alerta de incendio.