entrevista con el ENVIADO ESPECIAL DE LA UE PARA EL MEDITERRÁNEO SUR

Bernardino León: «Los rebeldes libios son sensatos y quieren un final negociado»

Bernardino León, el lunes, en un hotel de Madrid, tras la entrevista.

Bernardino León, el lunes, en un hotel de Madrid, tras la entrevista. / JOSÉ LUIS ROCA

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PILAR SANTOS
MADRID

Fue nombrado hace apenas un mes y medio enviado especial de la Unión Europea para la primavera árabe y en este tiempo ha viajado dos veces a Egipto, dos a Túnez, una a Marruecos y otra a Jordania. Son los cuatro países en los que se quiere centrar en la primera parte de su mandato porque ya están inmersos en procesos democratizadores, aunque sigue de cerca los acontecimientos en Libia y Siria.

-¿Qué futuro quiere la Unión Europea (UE) para Muamar Gadafi?

-Debe pagar por todos los crímenes y todas las violaciones de derechos humanos e incluso posibles crímenes contra la humanidad que ha cometido. La cuestión es si lo va a hacer en un tribunal libio o ante el Tribunal Penal Internacional. Es una decisión que deberá tomar el tribunal a la luz de las nuevas instituciones de Libia.

-¿Qué opina de los plazos que se ha dado el Consejo Nacional de Transición (CNT)? Confía en celebrar elecciones en 20 meses.

-Primero hay que satisfacer las necesidades básicas de la población. No nos tenemos que obsesionar con los plazos sino con que la transición se realice con todas las garantías. No estamos ante un país que pueda organizar unas elecciones ya porque no tiene ni censo.

-¿Qué se ha hecho mal en la intervención en Libia? Seis meses después, Gadafi no está arrestado.

-No creo que se haya hecho nada mal. Se dijo desde el primer momento que, si se actuaba, se haría con todas las garantías, con el acuerdo de la Liga Árabe, la Unión Africana, la ONU y la UE. Entonces se decidió una operación sin intervención en el territorio. Sabíamos que no iba a propiciar una solución rápida, aunque se estaba pendiente de que no hubiera bajas civiles. Respecto a la localización de Gadafi, no es que se haya hecho mal, lo que pasa es que es un país complicado. En la zona central, donde está la tribu de los Gadafi, ha podido encontrar cierto apoyo. El CNT, me parece que de una manera sensata, no quiere una ofensiva y quiere un final negociado. Eso genera más plazos, pero creo que es la vía correcta.

-¿Por qué se interviene en Libia y no en Siria, donde el régimen está ejerciendo una represión brutal?

-Las vidas de los opositores sirios valen lo mismo que las de los libios, y las masacres que está perpetrando el régimen merecen la misma condena que las que en su día realizara Gadafi. Pero por una serie de razones, y algunas quizá estén relacionadas con el desarrollo de los acontecimientos en Libia, no se ha alcanzado un consenso en el Consejo de Seguridad. Eso no quiere decir que sea una situación estática.

-¿Cómo se está avanzando?

-La Liga Árabe ha llegado a un consenso para condenar lo que está ocurriendo. Y creo que la paciencia de algunos estados que se habían manifestado reacios a una resolución en el Consejo de Seguridad se está agotando y están empezando a emitir señales positivas.

-¿Se refiere a Rusia?

-Prefiero no citar ningún país, pero está en la mente de todos.

-¿La posible segunda recesión de la economía mundial afecta al desarrollo de la primavera árabe?

-Sin duda. La crisis, que ha disparado los precios del combustible, de los alimentos y ha hecho disminuir el turismo, ha alterado seriamente los equilibrios macroeconómicos de estos países, y está teniendo un impacto en la transición. Muchos ciudadanos quieren la democracia, pero también una mejora de la situación económica y eso no llega rápido. El riesgo de una segunda recesión puede traer complicaciones en los procesos de transición. La UE debe estar a la altura para apoyarles ahora, no puede dejarlo para dentro de unos años.

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-Zapatero se implicó desde el primer día en los procesos de transición. ¿Cree que si Mariano Rajoy es el próximo presidente, como auguran los sondeos, será igual de sensible?

-No sé quién va a ser el próximo presidente, pero estoy convencido de que tanto Alfredo Pérez Rubalcaba como Rajoy tendrán una enorme sensibilidad para todo lo que ocurre en el norte de África. A Rubalcaba le he visto siempre muy consciente, por ejemplo, de la importancia de Marruecos y tiene la experiencia para hacer una labor en política exterior muy eficaz, con el conjunto del norte de África y en concreto con Marruecos. A Rajoy, en el 2006 o 2007, le oí algunas declaraciones sobre Marruecos y el mundo árabe poco afortunadas, pero estoy convencido de que tiene posibilidades de aprender y mejorar, y espero que sea así.