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Análisis

El lamento no basta

Marta López

Por tercer día consecutivo los periodistas españoles trataron de viajar ayer a El Aaiún y por tercer día consecutivo vieron como al llegar al aeropuerto de Casablanca sus billetes habían sido anulados. Con total impunidad, el régimen marroquí los volvió a dejar en tierra. Con la misma impunidad con la que el lunes las fuerzas policiales asaltaron, empleando la fuerza bruta, el campamento en que 20.000 civiles protestaban por sus misérrimas condiciones de vida. Con la misma impunidad con la que Marruecos decide que solo él dicta las reglas del juego el mismo día que la ONU le reúne para negociar con el Polisario.

Marruecos asegura haber asaltado un campamento en el que «terroristas» mantenían secuestrados a los civiles. El discurso no es nuevo: ¿No eran también «terroristas» los integrantes de «la flotilla de Hamás»? Dos conflictos enquistados se parecen demasiado. Solo una salvedad: mientras los palestinos están de forma permanente bajo el foco, los saharauis son los eternos olvidados.

Ha tenido que ser una tragedia como la que presumimos -aunque se nos debería permitir corroborar- ha ocurrido en El Aaiún la que ha puesto de nuevo el conflicto sobre la mesa. No debería desaprovecharse esa ocasión. ¿No es hora ya de pasar de un lamento sin dudas a una condena enérgica? ¿No ha llegado el momento en el que la Unión Europea deje de lavarse las manos? Y la ONU, donde se dirime el conflicto, ¿no podría haber hecho algo más que despedir a la partes con un 'vuelvan ustedes el mes que viene'?

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