Casi como cenar con Catherine Deneuve

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JOSÉ A. Sorolla

París tiene 5.000 establecimientos (brasseries, bistrots,cafeterías) donde se puede tomar una copa o comer algo. Para distinguirse, hay que recurrir, pues, a la imaginación. Es lo que ha hecho el productor cinematográfico Pascal Cocheteux, que acaba de abrir un restaurante decorado por la actriz Catherine Deneuve.

Cocheteux adquirió en el 2001 el cine de barrio Panthéon, a pocos metros de La Sorbona, que este año se convierte en centenario. En el 2005, decidió reformarlo, pero, en lugar de instalar las consabidas máquinas de palomitas y de Coca-Cola, o de construir una segunda sala, optó por abrir encima del cine un restaurante y salón de té para cinéfilos.

Encargó la decoración a su amiga Catherine Deneuve, quien ha llenado el local, de 150 metros cuadrados y una terraza de 35, con muebles y objetos encontrados en el almacén del anticuario Christian Sapet o descubiertos en sus paseos por París.

El resultado es un espacio elegante, iluminado con una luz tenue, que respira cine por los cuatro costados. Se puede comer sentado frente a sólidas mesas de madera o recostado en un sofá de terciopelo rojo o en un diván blanco. Y, cuando el tiempo acompaña, ocupar las sillas de jardín de la terraza, en la que se alza un viejo proyector cinematográfico.

Toda la sala, con parquet, está rodeada por estanterías rodantes que guardan colecciones de la revistaCahiers du Cinéma, así como libros sobre Marlon Brando, David Lynch, Romy Schneider, François Truffaut y Roman Polanski.

Una pequeña barra, en la entrada, con tres taburetes delante de un gran espejo, y lámparas de pantalla negra y pies de distintos colores y materiales --cristal de Murano, cerámica-- distribuidas por toda la sala crean la atmósfera cálida buscada por Catherine Deneuve. De las paredes cuelgan fotos de cine --Alfred Hitchcock, Marlene Dietrich, Alain Delon, Yul Brynner-- de la colección particular del anticuario.

Algunos objetos pertenecen al atrezo de películas. Uno puede sentarse a la mesa que sale enLe prix à payer,leer junto a la lámpara naranja que aparece enBoarding gateo descansar en el sillón de cuero negro deL'Age d'homme.

Pero Catherine Deneuve ha hecho algo más. "Ella ha confeccionado la carta y ha escogido la vajilla, los cubiertos, los postres, el café y los tés", explica Charlotte, quien, junto a Rubén, sirve a los clientes. De la variada lista de tés puede elegirse entreearl greyverde y negro,sencha(verde japonés),souchong(ahumado de China),yunnan(negro de China) y negro de Sri Lanka.

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La carta es corta --sopas a 5 euros, platos del día a 16, postres entre 4,50 y 6 euros--, pero exquisita: salteado de ternera, salmón fresco de Dinamarca, charcutería ibérica, tortilla española. El cocinero, Álex Pérez, es español y, como Rubén López, había trabajado en elbistrotde la Maison de la Catalogne.

La actriz ha actuado con gran discreción --"no ha querido ninguna foto suya en el local"-- y no está allí habitualmente, pero alguna vez, con suerte, se la puede encontrar. "Hace dos semanas, vino a comer con su hija, Chiara Mastroianni, y sus dos nietos", comenta Charlotte.