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La Universidad Árabe de Beirut veta la política

El Ejército vigila el centro que fue pasto de la violencia el mes pasado

RICARDO MIR DE FRANCIA / BEIRUT / ENVIAT ESPECIAL

Prohibido hablar de política. Esas son las órdenes que ha hecho llegar a sus cerca de 7.000 estudiantes el director de la Universidad Árabe de Beirut (UAB), Amar al Adaui. El pasado 25 de enero, bautizado ya como el jueves negro, una discusión en la cafetería del campus entre un estudiante suní y otro chií acabó propagándose fuera del centro hasta generar el peor estallido de violencia que se recuerda en la capital desde el final de la guerra civil. Las aulas cerraron una semana para enfriar los ánimos y, a la vuelta, los estudiantes se encontraron con una carta del director en la que se podía leer: "La política queda prohibida en la universidad, y la tendréis que dejar fuera en el instante en que entréis al campus".

Desde entonces, tanquetas y militares armados protegen el exterior de la UAB. En sus puertas se han instalado detectores de metales y sólo se permite la entrada a los estudiantes matriculados. "Lo que pasó aquel día es el reflejo de la tensión y la división extrema que vive el país entre partidarios del Gobierno y la oposición", asegura el director de nacionalidad egipcia.

PUPITRE COMPARTIDO En su universidad comparten pupitre cristianos (3%), drusos (15%) y, el resto, sunís y chiís a partes iguales, principales protagonistas de los combates callejeros del jueves negro. "La religión no es el problema, porque entre nosotros somos amigos, vivimos y estudiamos juntos pero algunos partidos políticos están incitando el odio sectario", asegura Lorenga Farag, chií de 21 años y matriculada en Empresariales.

Hace dos años, la UAB ya vetó toda actividad política en el centro: desde las charlas de dirigentes a los carteles de campaña. Incluso dejó de celebrar elecciones estudiantiles después de otra trifulca en la cafetería de la universidad.

Pero es una misión imposible. La política, aseguran los libaneses, es su deporte nacional, fuente de poder, riqueza y de las influencias muchas veces necesarias para lograr un empleo. Por tanto, casi todas la familias, y por ende sus hijos, están afiliados a alguna facción. "Si dices que eres independiente o que no te interesa, la gente no te respeta", dice M.R., estudiante suní de Derecho.

Quizás lo más preocupante en el clima actual de enfrentamiento político en el país es que las universidades se puedan convertir en cantera de reclutamiento para las milicias que, según fuentes, están construyendo ciertas facciones.

PISTOLAS A ESTUDIANTES

"Les están dando pistolas a los estudiantes y reclutándolos para sus cuerpos de seguridad", asegura un profesor de Ciencias Políticas en la Universidad Americana de Beirut, el suní Karim Makdisi. Y apunta en dos direcciones: el partido El Futuro del suní Saad Hariri, y la facción cristiana de Samir Geagea, ambas formaciones presentes en el Gobierno libanés.

Su información parece tener base. En diciembre, el ministro del Interior, Ahmed Fatfat, anunció la creación de 11.000 nuevos puestos en las fuerzas de seguridad, la mayoría asignados a suní y cristianos, y armados con petrodólares de los Emiratos Árabes Unidos. A continuación añadía: "Hizbulá y sus aliados están intentado un golpe de Estado".

Temas: Beirut

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