Mitos televisivos

Un Chanquete centenario

El actor Antonio Ferrandis, inmortalizado por su personaje en 'Verano azul', habría cumplido 100 años este domingo

El actor Antonio Ferrandis, en el papel de Chanquete en ’Verano azul’

El actor Antonio Ferrandis, en el papel de Chanquete en ’Verano azul’ / EFE / ENRIQUE HIDALGO

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Juan Carlos Rosado

Antonio Ferrandis habría cumplido 100 años este domingo. O lo que es igual, Chanquete hubiera llegado a anciano centenario el próximo 28 de febrero si los guionistas de ‘Verano azul’ no lo hubieran ‘matado’. Pocas veces se ha dado una identificación tan concluyente entre personaje y actor como la del intérprete valenciano con aquel viejo pescador metido a gurú de adolescentes. El único que podría hacerle sombra es Imanol Arias con su ‘alter ego’ Antonio Alcántara, pero el entrañable personaje creado por Ferrandis gana por goleada en el corazoncito de los españoles al huraño padre de familia de ‘Cuéntame’.

Chanquete forma parte ya de la intrahistoria sentimental de España gracias a este buen hombre nacido el 28 de febrero de 1921 en Paterna (Valencia). Hijo de un albañil (Miguel Ferrandis) y de una pescadera (Vicenta Monrabal), se alejó de su pueblo para hacer carrera, aunque regresó para poner epílogo a sus días el 16 de octubre de 2000.

Con esos orígenes familiares tan modestos, Ferrandis tuvo una niñez complicada y sin ningún tipo de lujos, aunque no le faltó su educación en la escuela. Siempre paseó con orgullo el nombre de Paterna, lo que le valió varios reconocimientos de su localidad natal, incluidos el nombre del teatro de la ciudad y el título de hijo adoptivo de Valencia. Aunque estudió bachillerato y se licenció en Magisterio, por sus venas corría el veneno del teatro y hacia el arte dramático encaminó sus pasos.

Inicios teatrales

El joven Ferrandis debutó encima de las tablas en Burgos en julio de 1950 con 29 años, y a partir de ahí encadenó una treintena de obras de teatro que le dieron popularidad, pero en dosis modestas. Lo que de verdad le introdujo en el altar reservado a los grandes fue su participación en el cine y la televisión. En su extensa biografía figuran más de 50 películas y series televisivas, con títulos como ‘Sor Citröen’, ‘Cómo está el servicio’, ‘Vente a Alemania, Pepe’ y ‘Mi querida señorita’.

Pero la apoteosis le llegó cuando recogió en 1983 el Oscar por ‘Volver a empezar’, la primera película española en lograr la célebre estatuilla gracias al director José Luis Garci. Un año antes, se había metido para siempre en el corazón de los españoles con su imborrable personaje de Chanquete en aquel ‘Verano azul’ que regaló Antonio Mercero a sus compatriotas.

Su valía profesional y su «carácter paternal» le facilitaron hacer grandes amigos en el mundillo escénico, según recuerda el que fuera su hombre de confianza en los últimos años, Juan Valverde. «Muchos de los actores que solían venir al teatro a Valencia siempre venían a verlo: Concha Velasco, José Luis López Vázquez, Tony Leblanc, Alfredo Landa... Eran sobre todo compañeros de generación, aunque también lo visitaban actores más jóvenes como Imanol Arias. Él les llevaba a comer una paella a la Malva-rosa», cuenta Valverde, asistente y chófer del actor.

Autógrafos en misa

La ‘mano derecha’ de Ferrandis habla y no para de su carácter afable. Tenía la sonrisa en la boca para todo aquel que se le acercaba, hasta para una beata que le abordó en plena misa en busca de un autógrafo. «Aunque no era muy religioso, sí le gustaba ir a la iglesia a dar gracias», revela.

De los viajes que hicieron juntos, Valverde recuerda especialmente el que realizaron al Festival de Peñíscola con José Luis López Vázquez y Alfredo Landa, y que casi acaba en multa por exceso de velocidad. Sin embargo, la Guardia Civil «al ver quiénes bajaban del coche optaron por olvidarse de la multa y hacerse fotos», recuerda entre risas.

Para su eterno acompañante, Ferrandis era un hombre de carácter tranquilo que, «cuando su salud se lo permitía”, tenía un “gran sentido del humor”. ”Le gustaba gastar bromas haciéndose pasar por otra persona, incluso a veces para escapar de la fama”, recuerda. En su tiempo libre, le gustaba leer novelas y «ver algún programa de televisión», pero sobre todo pasear.

Valverde tiene claro que él era para su jefe «el hijo que nunca tuvo». Se entregaba al cien por cien a las personas. Tenía un carácter paternal y era una maravillosa persona», confiesa emocionado.

Homosexual discreto

Otro de los aspectos plausibles de la personalidad de Ferrandis es la discreción con la que supo llevar su homosexualidad. Nunca la ocultó en su entorno más íntimo y profesional, donde era de dominio público su relación con el ayudante de producción de José Luis Dibildos. Pero de puertas afuera se vio condicionado por el ambiente homófobo de la época y por esa regla no escrita de que los actores, aunque no fueran galanes como le pasaba a él, estaban condenados a ocultar su condición de homosexual para no ahuyentar a sus fans y preservar la imagen del ídolo.

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Por eso se mostraba siempre ambiguo en sus declaraciones públicas sobre el tema. "La homosexualidad es otra forma de sexualidad. Me hace gracia que la gente diga que es una aberración. Hay casos entre hombre y mujer mucho más aberrantes que la homosexualidad", le decía a Pilar Eyre en una entrevista publicada por ‘Interviú’ en 1982.

El actor aseguraba que en su vida real no necesitaba a las mujeres “a ningún nivel" y confesaba ser un hombre "sexualmente frío". "Sigo soltero, ni me soportaría a estas alturas ninguna mujer ni yo quiero perder mi independencia", respondía cuando se le preguntaba por su soledad conyugal. Pese a su declaración de intenciones, Ferrandis se llegó a plantear casarse con la actriz Conchita Bardem (prima de Pilar Bardem), según desveló Manuel Román en ‘Libertad Digital’, "pero se arrepintió a última hora y no se le volvió a asociar con ninguna mujer".