29 oct 2020

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Lolita: "Vayan al teatro, es más seguro que el AVE o el avión"

La artista regresa a Barcelona para retomar la gira de 'La fuerza del cariño' que el coronavirus congeló

Laura Estirado

Lolita, en la presentación de ’La fuerza del cariño’ en el Teatre Goya, este miércoles.

Lolita, en la presentación de ’La fuerza del cariño’ en el Teatre Goya, este miércoles. / NATÀLIA COSTA

De camino a Barcelona, la que volverá a ser su "casa" durante mes y medio, Lolita fotografió su vagón y subió a Instagram esta reivindicación: "Mucha mascarilla y gente sentada, pegados unos a otros, sin conocerse, y los teatros y conciertos y la cultura, a la mitad. Vergüenza me da". Horas antes de su vuelta a los escenarios en la capital catalana, donde hace cuatro años triunfó con 'La plaza del Diamante' y otras obras como 'Sofocos' y 'Prefiero que seamos amigos', la primogénita de Lola Flores y Antonio Flores, 'el Pescaílla', ha sacado toda la raza para insistir: "El teatro es seguro. Mucho más seguro que un AVE o que un avión, donde no nos conocemos y donde realmente no hay distancia de seguridad". Y ha pedido al respetable que "tenga un poquito más de confianza, que vea la cultura, se divierta, ría, que vibre... Porque en el teatro se vibra".

Volver a pisar el Teatre Goya es para ella "como volver a pisar" su "tierra por parte de padre". "Mi mitad catalana", recuerda con orgullo Lolita, quien antes que actriz o cantante se considera "artista". Junto a Luis Mottola, Sara Moraleda y Antonio Hortelano interpreta a una madre que choca con su hija en 'La fuerza del cariño', obra que quedó congelada por la pandemia, y que se retoma ahora en Barcelona.

"¡Vamos a llenar el teatro! Eso sí hasta donde nos dejen", asegura con humor y a sabiendas que por ahora el aforo es del 50%. Desde el estreno de la gira en Madrid, hace un año, cuenta que 'La fuerza del cariño' ha sido un éxito de público. La pieza es un drama con toques cómicos estrenado en 1983 como oscarizado largometraje, dirigido por James L. Brooks sobre una novela de Larry McMurtry. Lo protagonizaban Shirley McLaineJack NicholsonDebra Winger y Jeff Daniels. Más tarde, el novelista Dan Gordon le dio forma de libreto teatral. Emilio Hernández lo ha traducido al castellano y Magüi Mira se ha encargado de adaptarlo.

Antonio Hortelano, Sara Moraleda, Lolita Flores y Luis Mottola, protagonistas de 'La fuerza del cariño'. / ACN / NATÀLIA COSTA

Artista "de riñón"

Lolita Flores encarna a una madre protectora y viuda con altibajos en la relación con su hija. Pero que no busque nadie paralelismos ni coincidencias con su madre, la 'Faraona'. "No tiene nada que ver", explica. "Además, llevar la parte real al escenario creo que es un error, y además te machaca, te agota. Cuando interpreto, sí que uso mis sentimientos, me meto la mano aquí [y la retuerce hasta su estómago] y me hago un revoltijo, y eso es lo que le doy a la gente", describe. "No soy una actriz de método, soy visceral, de riñón, de hígado, de alma y de corazón. No voy a buscar atrás, porque el agua pasada ya no mueve molinos", confiesa la que en el 2003 se alzó con el Goya a la mejor actriz revelación por su papel de Chelo en 'Rencor', el filme de Miguel Albadalejo.

Asegura que no se considera valiente por subirse al escenario con la que está cayendo. "Me voy a ocupar de esto [el coronavirus], pero no me voy a preocupar. Me preocupo de los demás, pero yo me ocupo de mí. Intento lavarme las manos, tener mi distancia, ser coherente con lo que está pasando en el mundo. Pero por supuesto voy a seguir trabajando mientras Dios me dé salud y la gente quiera venir a verme", cuenta. Además, tanto ella como sus compañeros de reparto pasan periódicoamente el test. "En la función nos tocamos bastante. Pero que la gente se quede tranquila, que nos tocamos porque podemos, somos todos negativos. Cada equis tiempo nos la hacemos, y aquí también nos la haremos todos", insiste.

"En el confinamiento o hacía algo o me tiraba por la ventana. Y monté una productora, era algo que me estaba 'jirviendo'"

Y es que Lolita, a sus 62 años, no puede parar de trabajar. Ni el confinamiento pudo con esa comezón: "O hacía algo o me tiraba por la ventana. Y decidí hacer algo, por mis hijos, por mi hermana... Y monté una productora, era algo que me estaba 'jirviendo'". Le puso Lerele Producciones, como el famoso chalé de La Moraleja donde vivió el clan de artistas, que acabó quedándose Rosario después de comprarle a Lolita su parte, aunque al final lo vendió en el 2018 por dos millones de euros. Y con su productora ha puesto en marcha estos meses la obra 'Llévame hasta el cielo', también con Mottola.

A finales de mayo puso en marcha la productora para "dar de comer a la Cultura" y generar trabajo. Además, asegura que ahora mete sus ahorros en lo que sabe, en alusión al mal negocio que hizo con dos tiendas que tuvo que cerrar en el 2011 y que le dejaron una deuda de más de 30.000 euros que tuvo que ir saldando. Tras vender su chalé y posteriormente un ático, vive de alquiler en la Castellana, en el distrito madrileño de Chamartín, donde ha pasado la cuarentena con su hijo, Guillermo Furiase. "Hemos estado a punto de separarnos", bromea.

"Miento muy mal. Cuando tengo que reír, río, cuando tengo que llorar, lloro. Eso la gente lo agradece, porque hay mucho postureo"

"El 11 de marzo acabé de grabar en Barcelona 'Tu cara me suena' (Antena 3) y ya volví a casa y nos confinamos", recuerda. "A mi nieto [Noah] y a mi hija [Elena] tardé mucho en verlos, bueno por videoconferencia todos los días. A mi hermana tampoco la veía. Eso te marca", asegura. Cuando se reencontraron, cuenta que se hincharon de llorar y también que su nieto la sigue conociendo. "Lo estoy malcriando, igual que malcrié a mis hijos", reconoce. 

Lolita, en los escenarios desde que debutó con 'Amor, amor' a los 17, está agradecida por el cariño del público. "La gente me quiere. Es un cariño heredado, el que le tenían a mi gente se ha repartido entre mi hermana y yo, y nuestros hijos, que también se dedican a este mundo", comenta. Aunque tampoco escatima echándose flores: "Soy alguien muy cercana a la gente. Soy como soy, no tengo ni trampa ni cartón. No sé mentir. Miento muy mal. Cuando tengo que reír, río, cuando tengo que llorar, lloro. Eso la gente lo agradece, porque hay mucho postureo, en esta profesión y en todas".