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ENTREVISTA

Dan Reed: "El gran arte puede ser obra de personas con problemas"

Hablamos con el director de 'Leaving Neverland', el documental sobre dos presuntas víctimas de abuso infantil de Michael Jackson

Juan Manuel Freire

Dan Reed (en el centro) con Wade Robson y James Safechuck, que denuncian en el documental los abusos de Jackson.

Dan Reed (en el centro) con Wade Robson y James Safechuck, que denuncian en el documental los abusos de Jackson. / AP / TAYLOR JEWELL

Desde su estreno en Sundance el pasado enero, el documental 'Leaving Neverland' ha causado discusiones de todo tipo, incluso entre gente que no había visto todavía la película. Y tras su estreno en televisión (todavía se puede cazar en Movistar+ bajo demanda), esa conversación solo podía expandirse, complicarse. Todo el mundo tiene su opinión sobre lo que recoge el documental: en esencia, los testimonios (muy creíbles) de dos presuntas víctimas de abuso infantil de Michael Jackson, así como de sus madres, hermanos y esposas. También sobre cómo recoge todo ese material.  Tuvimos ocasión de hablar con su director/productor, el británico Dan Reed, sobre sus intenciones con esta película, sus decisiones a todos los niveles y los posibles efectos de 'Leaving Neverland' sobre la cultura y la sociedad.

-Es usted especialista en documentales sobre guerra y terrorismo, aunque en el 2014 dirigió (y ganó un BAFTA por) 'El cazador de pederastas' [sobre el controvertido Stinson Hunter, líder de un grupo de ciudadanos británicos que se hacen pasar por menores en la red para cazar pederastas]. ¿Lo considera un precedente de 'Leaving Neverland'? ¿El principio de un interés?

-No, en realidad no. La idea era muy distinta. Allí, se trataba de capturar un tipo insólito de comportamiento y explorar los múltiples vacíos legales en torno a la Red. Yo no preguntaba nada, tan solo observaba e iba saltando con mi cámara por todas partes.

-¿Y de dónde surge entonces la idea de 'Leaving Neverland'?
-Surge casi por accidente. Estaba desayunando con un ejecutivo de Channel 4 [coproductora del filme] y hablábamos sobre historias que habían quedado por resolver. Surgió el asunto de Michael Jackson, en el que creíamos que había zonas de sombra. Le encargué a alguien investigar un poco y me habló de Wade Robson y James Safechuck, quienes, al parecer, tenían ganas de hablar sobre su experiencia. Contacté con sus abogados de Los Ángeles e hice la petición de entrevistarles. Después de un tiempo, alrededor de un año, decidieron que mi carrera hablaba bien de mí y que podía hablar con ellos.

-¿Fueron los abogados quienes no lo tenían claro?
-Así es. Tanto Wade como James habían aceptado la propuesta hace tiempo. Y eso que en el caso del segundo, iba a ser la primera vez que contaba su historia ante una cámara.  

-¿Cuál era su intención con esta película?
-Arrojar luz sobre las complejidades de la historia. No quería hacer un filme sobre Michael Jackson, sino sobre cómo dos familias se pudieron dejar seducir por un extraño. Es algo que no se suele contar cuando se habla de abuso infantil. La seducción, la intromisión en la intimidad, todo lo que precede al acto sexual. Por otro lado, era importante escuchar qué pasaba detrás de la puerta cerrada. Porque de todo lo demás hay pruebas claras; Jackson salía por ahí con niños, dormía con ellos, todo eso está claro… Pero la historia completa tan solo la puede explicar gente como Wade y James.  

-Sus testimonios son duros, pero no están exentos de reverencia y amor. 
Eso es lo que me hace creerles. Su ambivalencia a la hora de hablar de Jackson. El abuso infantil es algo muy complejo. Si alguien entra en tu casa y te asalta a mano armada, no vas a sentir afecto por esa persona pasado el tiempo. En este crimen se juega con los afectos, y la víctima, a pesar de ser eso, una víctima, se puede llegar a enamorar del perpetrador.

-Ha buscado la simplicidad en la puesta en escena: las entrevistas están filmadas, en esencia, desde dos únicos ángulos. ¿Se trataba de concentrar las miradas en cada matiz del testimonio?
A mí me parece la mejor idea. Es algo completamente táctico, muy simple y decoroso. No quería hacer grandes exhibiciones; yo no era el protagonista de esta película. Ya había seguido ese esquema en mi anterior documental para HBO, sobre el atentado en 'Charlie Hebdo'.

-Que el documental dure cuatro horas y no dos parece también una muestra de respeto por los entrevistados.
Quiero que el espectador se sumerja en las historias de estas familias. Y para que entiendan lo que pasó, es necesario compartir mucha información, explicar muchos sentimientos. Es un viaje largo.

-¿Han cobrado algo Wade, James o sus familiares?
Nada, ni un penique. Hace poco fue el cumpleaños de James y le invité a cenar. Eso es todo. Los superfans que aseguran que todo esto es por dinero no entienden nada. Ellos solo recibirán dinero de meterse en un nuevo litigio y, después, conseguir ganarlo. 

"En el abuso infantil se juega con los afectos, y la víctima puede llegar a enamorarse del perpetrador"

-La película está teniendo claras consecuencias. Algunas emisoras de radio han dejado de poner música de Jackson. Y Louis Vuitton ha decidido no producir una colección otoño-invierno inspirada en el artista. ¿Cómo recibe estas noticias?
-No sé bien qué pensar. Es un tema complicado. Yo no creo en hacer hogueras con los discos, en prohibir su música, nada de eso. Por otro lado, esa clase de gestos significa que la gente se ha tomado en serio lo que hemos contado y que entienden que esto ha sucedido. Eso me enorgullece. Es muy difícil hacer lo que han hecho Wade y James.

-¿Podemos cancelar las canciones? La música es un animal escurridizo, se cuela en tu cabeza sin avisar.
Lo que hay que hacer es ser maduro y aceptar que el gran arte puede ser obra de personas con problemas.

-'Leaving Neverland' nos muestra a un grupo de personas que trata de reconciliar sus sentimientos conflictivos hacia Michael Jackson. Es un proceso por el que, salvando las distancias, pasará ahora el público general.
-Desde luego, es un momento complicado para mucha gente. Lo que me cuesta entender es por qué tantos fans ven la película como un juicio paralelo. Lo más sencillo sería sentir compasión por estos dos hombres. Sus palabras son un gran apoyo para las víctimas de abuso infantil y les ofrecen un lenguaje con el que expresarse. A veces se me acercan en proyecciones para explicarme sus casos particulares; su sufrimiento a manos de un rabino o un sacerdote. El documental ha servido para que se hable sobre este drama como casi nunca en la historia. Y si es así es porque Jackson está por medio.