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Emmanuel Macron & Brigitte Trogneux

Libertad, igualdad, ¿infidelidad?

Núria Navarro

Emmanuel Macron y su esposa, Brigitte Trogneux, en París.

Emmanuel Macron y su esposa, Brigitte Trogneux, en París. / AP / CHRISTOPHE ENA

Apenas se sabe qué tipo de liberal es Emmanuel Macron, pero el mundo entero se ha enterado de que está casado con Brigitte Trogneux, la que fuera su profesora de francés en el instituto de Amiens, 25 años mayor que él. Esa fidelidad inoxidable es un hecho diferencial con respecto a los anteriores dirigentes de Francia, desde el socialista Felix Faure (presidente entre 1841 y 1899), que sufrió una letal apoplejía en plena cópula con una amante, al actual jefe de Estado, François Hollande. Todos tuvieron dobles vidas y, en algunos casos, hijos ilegítimos.

¿Es el fuagrás? ¿El beaujolais? ¿La universal erótica del poder? El historiador Robert Muchembled apuesta por la tesis de que es algo típicamente francés desde finales de la Edad Media. El rey, explica, era considerado "el fecundador supremo". Y los republicanos heredaron esa concepción de que la virilidad es (casi) una virtud política.

Empecemos el repaso por Válery Giscard d'Estaign, presidente entre 1974 y 1981. Desde que se casó en 1952 con su prima, Anne Aymone Sauvage de Brantes –la madre de sus cinco hijos–, no paró de ponerle los cuernos. El más humillante: el estadista empotró su Ferrari contra un camión de leche cuando hacía manitas con una amante. Salvo sus ‘flirts’ con Diana de Gales y con la periodista Marie Laure Decker, las actrices fueron su debilidad. Mireille DarcCathy Rosier y Sylvia Kristel, la libidinosa 'Emanuelle' en el cine, entre ellas.

Luego vendría François Mitterrand, tan impenetrable él, tan irreductible. A su entierro asistieron su esposa, Danielle Gouze, su amante durante 30 años, Anne Pingeot, y la hija que tuvo con esta, Mazarine. Así se las gastaba La Esfinge. También tuvo otro hijo con la periodista sueca Christina Forsne, y se enredó con la cantante Dalila, entre otras.

"TRES MINUTOS, DUCHA INCLUIDA"

Jacques Chirac fue propenso al 'aquí te pillo aquí te mato'. Bernadette Chodron de Courcel es (literalmente) ‘su santa’, porque cuando murió Lady Di en París su marido estaba ‘missing’ y tuvo que velar el cuerpo ella sola. Amante exprés –era conocido como "tres minutos, ducha incluida"–, se enredó con las periodistas Michèle Cotta y Jacqueline Chabridon (que intentó suicidarse) y la actriz Claudia Cardinale.

Nicolas Sarkozy, por su parte, ha sido monógamo sucesivo. Marie Dominique Culioli fue la primera esposa del pequeño Napoleón, que fue abandonado después por Cécilia Cigagner, la segunda, hasta pescar a Carla Bruni, modelo y cantante melódica. Se rumorea que ahora le ha echado el ojo a Chantal Jouanno, campeona de kárate.

Y qué decir de François Hollande. Bajo su aspecto de paradito hay un donjuán. Al socialista le pescaron yendo en moto, con chupa de cuero, a buscar a la actriz Julie Gayet, cuando tenía novia oficial, la periodista Valérie Trierweiler, quien a su vez se lo había arrebatado de Ségolène Royal, la madre de sus hijos.

Visto lo visto, Macron es un mirlo blanco. Dejó las aulas del instituto prometiendo a Trogneux que algún día volvería a buscarla para casarse con ella. Lo cumplió, ella dejó al marido y padre de sus tres hijos, y se dieron el sí en el 2007 pasándose por el arco del triunfo la diferencia de edad. Como no se le conocen otros lances, las comadrejas de Francia aseguran que el candidato es gay.