22 sep 2020

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LEYENDA VIVA

Kirk Douglas brinda por sus 100 años

200 invitados acuden a la fiesta organizada por su hijo Michael en Beverly Hills

EL PERIÓDICO / BARCELONA

Kirk Douglas junto a su hijo Michael y la esposa de este, Catherine Zeta-Jones, durante la fiesta por sus 100 años. / AP / CHRIS PIZZELLO

Kirk Douglas junto a su hijo Michael y la esposa de este, Catherine Zeta-Jones, durante la fiesta por sus 100 años.
Michael Douglas toma la palabra en la fiesta de celebración del centenario, con Kirk Douglas y su esposa Anne.
Kirk ha su llegada al hotel donde se celebró la fiesta, decorado con fotos antiguas.
Kirk Douglas y su nuera la actriz Catherine Zeta-Jones.
Kirk Douglas, con su nieta Kelsey.

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Los estragos de la edad y las secuelas del infarto cerebral que sufrió son evidentes, pero este viernes el rostro de Kirk Douglas, con el hoyuelo más famoso de la historia del cine, se ha vuelto a iluminar en la fiesta de su centenario. Unos 150 invitados han acudido, a la hora del té, a un hotel cercano a su casa de Beberly Hills, para acompañarlo, con su esposa, Anne Buydens, de 94 años, a la cabeza.

A ella le ha dedicado Douglas una carta, publicada en 'Closer Weekly', en la que asegura que sus 63 años de feliz vida conyugal han sido los que le han llevado hasta aquí. "Estoy muy contento de poder celebrarlo. No he tenido una gran fiesta desde los 90. Lamentablemente esta vez somos menos porque muchos ya no están", ha explicado. Varios cineastas han superado el siglo de vida, pero las únicas grandes estrellas del Hollywood dorado que ha rebasado el siglo de vida son él y Olivia de Havilland, que vive en París.

La celebración la ha preparado su hijo el actor y productor Michael Douglas y su nuera, la actriz Catherine Zeta-Jones. Y además de sus tres hijos y sus siete nietos, también han estado un buen número de amigos, como los directores Steven Spielberg, el fundador de Dreamworks Jeffrey Katzenberg y el humorista y actor Don Rickles. También el rabino David Wolpe, y es que Douglas, además de su faceta de filántropo, es un estudioso de la Torah. 

Pese a los problemas de dicción –tras el infarto sufrido en 1996 perdió la voz y ha tenido que trabajar duro para recuperar en parte el habla–, en la fiesta estaba previsto que tomara la palabra. "He estado ensayando mi discurso con mi logopeda para que la gente me entienda", bromeaba el actor, cuyo peor golpe en la vida, ha recordado en varias ocasiones, fue la muerte de uno de sus hijos en el 2004 a causa de las drogas.

Su cardiólogo hace años que le prohibió que tomara una gota de alcohol, pero esta vez la ha permitido "un vaso de vodka". La ocasión bien lo merece.

   

   

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