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MÚSICO 'ENTERTAINER'

Bruno Mars: el niño que quiso ser Elvis

Juan Manuel Freire

Bruno Mars, imitando a Elvis Presley cuando tenía cuatro años.

Bruno Mars, imitando a Elvis Presley cuando tenía cuatro años.

¿El 'entertainer' nace o se hace? No sabemos cuáles fueron los primeros movimientos de Bruno Mars (nacido Peter Hernández en Honolulu hace 31 años), pero seguro que tenían brío y una coreografía bien medida. A los dos años ya imitaba a Elvis Presley, según contaba él mismo a la madura edad de cuatro años en el documental 'Viva Elvis' de 1990.

Bruno era la pequeña estrella de un grupo familiar que actuaba en el Hilton de Waikiki. El padre podía ser un gran percusionista, la madre una gran cantante y bailarina de hula-hula, pero el chaval robaba los focos imitando a la perfección al Rey del Rock. Pueden buscar vídeos de discutible calidad en Youtube o, por qué no, alquilar la comedia romántica 'Luna de miel para tres', con Sarah Jessica Parker, James Caan, Nicolas Cage y… el pequeño Bruno/Peter sacudiendo caderas.

A los 18 años se mudó de Hawái a Los Ángeles con el sueño de ser una estrella, pero no fue tan fácil

Cuando sus padres se divorciaron, el rock se acabó y empezó el adagio para cuerdas. Bruno tenía 11 o 12 años. Sus hermanas pequeñas se quedaron con la madre; él, con el padre. No lo pasó en grande: «Se divorciaron, vendieron la casa, mi padre perdió todos sus negocios», contaba en una reciente entrevista de portada de 'Rolling Stone'. «Y básicamente pasamos de vivir en un buen vecindario a no tener casa. Estábamos durmiendo en una limusina, pero mi padre, con su pasión, iba por ahí y trataba de conseguir conciertos en hoteles, y salimos adelante».

EN LOS ÁNGELES

A los 18, se mudó de Hawái a Los Ángeles con el sueño de ser una estrella. Pensaba que sería llegar allí, deslumbrar a un productor y, en cuestión de días, agotar el Madison Square Garden. No fue tan fácil: fichó rápidamente por Motown, pero igual de rápido fue despedido y se ganó la vida componiendo para otros, entre ellos… Menudo.

Con solo 25, publicó su primer disco, lo que no está mal. Y más si consideramos que dio lugar a varios 'megahits', incluyendo la empalagosa 'Just the way you are' y la superior 'Grenade'. Tanto en este disco como en el siguiente, 'Unorthodox jukebox' (2012), se reveló como sagaz reciclador de géneros y de inspiraciones. En el segundo, 'Locked out of heaven', era puro Police, mientras que 'Treasure' era digna de Michael Jackson, a quien también imitó en sus días como 'entertainer' de hotel.

PUNTO GAMBERRO

Poco a poco, empezó a quitarse de encima el factor empalagoso y a adquirir punto gamberro. En el estribillo de 'Bubble butt', su colaboración con Major Lazer del 2013, cantaba: «Sácalo/ Enséñale al mundo que tienes un culo redondo». Y dos años después ya nadie se atrevía a decir: «No puedo con Bruno Mars». La culpa fue de su colaboración con Mark Ronson 'Uptown funk', una de esas raras canciones que, a base de infecciosidad y de esencias pop bien dispuestas, ponen de acuerdo a todo el mundo.

Superar (o igualar) esa canción se convirtió en un problema para Mars; según dijo en 'Rolling Stone', regresar al estudio era «intimidante». Pero el nuevo álbum '24K' es, con toda seguridad, su mejor obra hasta la fecha, un homenaje impoluto al R&B de los 90 en el que, además, las influencias no son tan obvias como en el pasado.

Todo parece indicar que la fiesta en Madrid (3 de abril) y Barcelona (7 de abril) será total. Y no, no cabrá un alma: entradas agotadas; en dos horas. Los rezagados siempre pueden hacer como Daniel Ek, fundador de Spotify: invitar a Mars a cantar a su boda.