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COMPORTAMIENTO VERGONZOSO

Depardieu la vuelve a liar con otra borrachera

El intérprete, ebrio, hace una patética intervención en un homenaje a los caídos en la Primera Guerra Mundial

EVA CANTÓN / PARÍS

Gerard Depardieu ha vuelto a hacer de las suyas. Bebió un poco más de la cuenta este domingo cuando se disponía a participar en un acto conmemorativo de la Gran Guerra en el barrio de Ixelles, en Bruselas. Invitado a leer unos pasajes del poema 'La noche transfigurada', del alemán Richard Dehmel, y de 'Armonía de la tarde', de Charles Baudelaire, fue incapaz de articular palabra. Lejos de rendir homenaje a los caídos en la contienda del 14, el estrafalario actor francés se limitó a ofrecer un triste espectáculo de sí mismo.

Según contaron los testigos del acto al diario belga 'La Capital'Depardieu no aguantó ni media hora frente al atril. Se vio obligado a acortar la sesión de lectura ante el pasmo de los espectadores. «¡Qué vergüenza! », se lamentaba uno de los asistentes. Además de hablar de manera incoherente, alternaba la lectura de los textos con digresiones extemporáneas propias de un borracho. «Gerard Depardieu estaba visiblemente piripi, por no decir otra cosa. Para empezar, no encontró palabras ni para dar la bienvenida. Luego se puso a leer una, dos y hasta tres veces la misma frase », comentaba otro espectador al mismo periódico.

Bajo los efectos del alcohol, el 'enfant terrible' del cine francés hablaba de manera confusa e incluso vulgar. Llegó a decir cosas como las siguientes: «No hay gobierno, les importa un pimiento. Yo no hago política, que se jodan, que se jodan».

El episodio se une a una larga lista de escándalos de alguien que había dicho haber dejado la bebida. «Creo que no soy un alcohólico porque hay alcohólicos que no están nunca borrachos. Se puede estar ebrio a muerte por depresión, por aburrimiento, por problemas mentales o sentimentales. Pero no es mi caso», contaba en 'Ça s'est fait comme ça' (en castellano, así sucedió), el libro autobiográfico en el que confiesa, entre otras cosas, haberse prostituido con hombres tras descubrir que su voluminoso cuerpo gustaba mucho a los homosexuales.

El actor, que pidió la nacionalidad rusa para no pagar impuestos en su país, tiene una acreditada fama de extravagante y un historial de escándalos que muestran su escaso apego a las convenciones más elementales. Si es verdad lo que dice y bebe 14 botellas al día, invitarle a leer un par de poemas en un marco tan solemne como la conmemoración de la Gran Guerra fue una decisión, cuanto menos, temeraria.

Depardieu fue un chico problemático (a los 16 años estuvo en la cárcel por robar un coche) que llegó a asaltar tumbas para robar a los muertos joyas y zapatos. Se convirtió en actor gracias a un amigo gay que le pagó los estudios de interpretación y en sus memorias presume de su sintonía con Vladímir Putin. «Podríamos habernos convertido en matones. Creo que de inmediato le gustó mi lado gamberro». Lo ha vuelto a mostrar.