Ajax, un perro que es la bomba

Este pastor alemán de la Guardia Civil acaba de recibir una condecoración del Reino Unido que equivale a la Cruz de San Jorge por actos de valentía al detectar un explosivo en el 2009

El sargento de la Guardia Civil Juan Carlos Alabarces posa con Ajax, en junio del 2013.

El sargento de la Guardia Civil Juan Carlos Alabarces posa con Ajax, en junio del 2013. / AFP

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EMILIO PÉREZ DE ROZAS / Barcelona

Tú llamas al móvil de Juan Carlos, perdón, del sargento Alabarces Muñoz y, mientras él da con el aparato, escuchas a Antonio Molina. De pronto, oyes respirar a un perro y le preguntas si tiene ahí, con él, al héroe de toda España, a Ajax, el pastor alemán que acaba de recibir la condecoración más importante que dan en el Reino Unido, algo así como la Cruz de San Jorge, por su valentía y por haber detectado, en el verano del 2009, un segundo coche bomba en aquel escalofriante atentado de la banda terrorista ETA en el que fallecieron dos guardias civiles frente al cuartel de Palmanova (Mallorca).

"Aquí lo tengo, sí, más feliz y orgulloso que yo, que ya es decir", dice Juan Carlos, perdón, el sargento Alabarces Muñoz, que se ha quedado con este pastor alemán después de que, ya con 12 años y medio ("más o menos serían 80 años de los nuestros"), la Guardia Civil decidiese jubilarlo.

¿Y cómo se jubila a un pastor alemán? Y sobre todo, ¿cómo se le queda el cuerpo a un sargento cuando le dicen que su perro, aquel del que no se ha separado en los últimos 12 años, tiene que retirarse? "Pues te quedas mal, pero si consigues quedártelo, te sientes recompensado", explica Juan Carlos, perdón, el sargento Alabarces Muñoz, que acaricia el cuello de Ajax para que sienta su cariño y para colocarle bien el collar con una banderita rojigualda con el que recibió la condecoración. "Intentamos que se lo quede alguien que tenga afinidad con él. Y al tratarse de Ajax, pedí a mis superiores que me lo adjudicaran. Y me lo he quedado".

Ajax, que menos firmar autógrafos hace de todo ("es tan guapo que, cuando iba a una misión, debía de pedir a la gente que lo dejasen trabajar porque todo el mundo quería fotografiarse con él"), es como un deportista de alto rendimiento. "Cuando uno hace deporte o ejercicio en plan bestia, como hace Ajax, lo normal es que, entrado en años, empieces a tener achaques. Ajax ya ha empezado a sufrir de las caderas, ya no tiene la habilidad que tenía de joven".

Ni que decir tiene que Juan Carlos, perdón, el sargento Alabarces Muñoz, le ha proporcionado a Ajax la mejor vida que un animal, o humano, puede tener. "Lo tengo retirado en casa de unos amigos, en el campo, en Antequera, que es donde yo nací. ¡Ojalá pudiese jubilarme yo así! Voy continuamente a verlo y, de vez en cuando, me lo traigo a Madrid para que lo vean los compañeros", explica este guardia civil de 37 años.

Aprender jugando

Juan Carlos, perdón, el sargento Alabarces Muñoz, fue quien adiestró a Ajax. Podía haber sido, cuenta, un cachorro de cualquier otra raza. Ajax, ya ven, es un pastor alemán. Y sí, es imposible encontrar uno más guapo que él. "Los primeros dos años son la fase de educación: aprenden a obedecer, a no asustarse por nada, a no tener miedo a los ruidos, a asimilar rápido", cuenta Juan Carlos, perdón, el sargento Alabarces Muñoz, que asegura que ya en los primeros meses de entrenamiento se le veían maneras.

"Lo que estos perros no aprendan en dos años, ya no lo aprenden. Si sirven, sirven; de lo contrario, no hace falta que insistas". Y Ajax fue bueno desde el momento de nacer. "Su actitud era estupenda, tenía unas ganas locas de jugar, era saltarín; tanto, que en más de una ocasión me ha hecho sufrir. Al verle saltar un muro sin darse cuenta de que, detrás, había el vacío, llegué a pensar: '¡Me he quedado sin perro!'".

Ajax no tiene aspecto de jubilado, ¿a que no? "Ya lo ve, no tiene ni una cana el tío, pero, insisto, su físico ya no es el que era y, para poder trabajar en lo suyo, debería de estar en una forma física impecable". Lo suyo, claro, es oler, detectar explosivos. Cuando estalló el primer coche bomba, Juan Carlos, perdón, el sargento Alabarces Muñoz, llevaba ya dos días en Mallorca con algunos otros compañeros y Ajax, porque el rey Juan Carlos estaba a punto de llegar a la isla.

Un trabajo minucioso

Si los superiores de este sargento adiestrador no hubiesen sido lo suficientemente hábiles como para aprovechar la presencia de Ajax en Mallorca, la decisión que hubieran tomado, tal vez, hubiera sido trasladar todos los vehículos aparcados en los alrededores del cuartel de Palmanova, provocando, sin duda, la explosión de la bomba que detectó Ajax y, por tanto, más muertes. El trabajo de Ajax fue minucioso y, aunque Juan Carlos, perdón, el sargento Alabarces Muñoz, se quite méritos, el suyo también.

Porque la unión de adiestrador y perro es fundamental en este tipo de misiones. "Ajax, como nuestros otros perros, aprenden a detectar explosivos jugando. Escogemos unos juguetes --una pelota, un rodillo-- y dentro colocamos algo que huela a explosivo. No superficialmente, porque ellos podrían morderlo o intoxicarse. Solamente para que lo busquen oliendo". Y luego, claro, está la actitud de Ajax. Al llevar más de una década con él, reconoce todos sus tics, todos sus movimientos.

"Cuando detectaba un explosivo, Ajax se paraba, se tumbaba, se quedaba estático", señala Juan Carlos, perdón, el sargento Alabarces Muñoz, cuya función es vital para el éxito del perro. "No es como los perros que detectan droga que, a veces, rascan o muerden. Ajax no podía tener ese comportamiento. Le iba en ello su vida y la nuestra. Detecta el explosivo y lo señala. Si lo tocase, moriríamos todos. Él sabe que no debe hacerlo".

Como Rin Tin Tín

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Lo detecta. Salva vidas. Y se convierte en el segundo perro, fuera del Reino Unido, en recibir la medalla de San Jorge.

Estuve tentado de explicarle a Juan Carlos, perdón, al sargento Alabarces Muñoz, que yo, que ya tengo 61 años, crecí con Rin Tin Tín, que era un pastor alemán idéntico a Ajax, que tenía como guía al cabo Rusty. Era a finales de los 50. En Ford Apache. No hubiese entendido nada, ¿verdad? Verdad.