tú y yo somos tres

Las banderas intolerantes

El billete de Ferran Monegal.

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Ferran Monegal
Ferran Monegal

Crítico de televisión

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Siguen forzando el acelerador del amarillismo los deMe cambio de familia(Cuatro). Nos acaban de construir un ejercicio tan triste como cafre. Una señora de Albal (Valencia),Azucena, matriarca de una familia de nacionalistas españoles, ha sido transportada a Barcelona, a casa deCarme, independentista, casada conLoli en matrimonio homosexual. Y viceversa,Carmeha sido trasladada a la vivienda deAzucena. La casa deCarmeestá tapizada deestelades y suenaEl segadors a todo trapo. La deAzucenaestá llena de banderas de España, suena siempre el himno nacional y tienen un perro que se llamaFrancoque al grito de«¡Arriba España!»levanta la pata. Cada una, sumergida en el hogar de la otra, nos ha ofrecido un dantesco, amarillista y decepcionante panorama, que es lo que buscaba el programa forzando esta violencia. Como si fueran puñales, se echaban las banderas y los himnos a la cara. Se insultaban. Se agredían. La intolerancia y el desprecio conformaron el clima más insoportable. Corporizaron lasdos EspañasdeMachado, pero en su versión más cafre. Si lo que pretendían en Cuatro es que tomásemos partido, se han equivocado. Con actitudes que a mí me han parecido nefastas, funestas, deplorables.

GRECIA COMO PRETEXTO -.Ha sido ilustrativoEl gran debatede T-5 de la madrugada de ayer. En el ala izquierda,Antón LosadayGonzalo Bernardos intentaban dibujar un cuadro técnico, realista, de lo que pasa en Grecia y en España. DecíaBernardos:«Lo de la prima de riesgo española se puede arreglar: solo hace falta que el BCE se ponga a compra deuda. Así de sencillo». Y advertíaLosada:«Lo que se juegan los griegos es fácil de entender: o votan a la misma élite corrupta que les ha llevado a esta situación o votan a una nueva generación de dirigentes que no han dicho nunca que quieran abandonar el euro, sino que Europa impulse una política económica distinta». Y a los del ala derecha les dio un telele allí mismo, horrorizados ante la posibilidad de que la formación Syriza pudiera tener alguna posibilidad. O sea, que el debate al menos ha servido para entender que hay quien prefiere la debacle con tal de que la izquierda no gane. Ni en Grecia ni en ninguna parte. A veces me pregunto por qué el PP abomina de la palabra rescate.Quizá porque el rescate significa que técnicos europeos vendrían a husmear. A destapar agujeros. ¡Ah! Eso no conviene. Los agujeros deben seguir tapados.