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"Plastic is still coming"

Greenpeace 'ficha' 'Juego de Tronos'

La oenegé ambientalista utiliza el icónico dragón de la serie en su campaña 'Maldito plástico

La acción pretende conseguir que las marcas reduzcan el uso del plástico / FOTO: PEDRO ARMESTRE / VÍDEO: ATLAS

 Greenpeace ha instalado en la localidad vizcaína de San Juan de Gaztelugatxe, escenario en el que se ambientó el espectacular 'Rocadragón' de la serie 'Juego de Tronos', un dragón que emula a los imponentes seres mitológicos de la popular producción de la HBO. Con esta original escenificación, la conocida oenegé ambientalista busca concienciar sobre la avalancha de vertidos de plásticos en el mar.

La organización ha iniciado esta misma semana la campaña 'Maldito plástico', con la que recorrerá la geografía española denunciando la no sostenibilidad del usar y tirar.  Apoyándose en el gran tirón de 'Juego de tronos', los responsables de Greenpeace han diseñado una gran pancarta en la que se lee "Plastic is still coming" ("El plástico todavía viene"), en referencia a la frase de la serie "Winter is coming" ("El invierno está llegando").

 Ha sido necesaria la colaboración de una docena de activistas para poder instalar el dragón, de más de cuatro metros de envergadura, que, según Greenpeace, simboliza a las marcas productoras de envases. 

La producción de plásticos se acercará en el 2020 a los 350 millones de toneladas (un 900% más que en 1980). La mayoría de los envases de plástico que llenan los contenedores y vertederos, ríos, costas y océanos provienen de grandes empresas que venden productos de consumo "rápido".

 Según la organización ecologista, las principales empresas productoras y, por lo tanto, las que más contribuyen a la contaminación por plásticos son Coca-Cola, Pepsi, Mars, Danone, Nestlé, Unilever, Mondelez, Colgate-Palmolive, Procter & Gamble, y Johnson & Johnson.

Para Greenpeace, estas marcas obtienen miles de millones de euros de beneficios cada año con los plásticos que comercializan y los productos que estos contienen, mientras que la ciudadanía tiene que pagar gestionar los impactos derivados de su producción y uso.

"A pesar de las medallas que estas y otras muchas marcas se siguen atribuyendo con respecto al fomento de una economía circular, realmente no tienen objetivos claros para reducir la cantidad de artículos de plástico de un solo uso que producen, ni comparten sus datos ni compromisos, lo que socava su credibilidad", ha denunciado Greenpeace.