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Visto en Twitter

La bonita amistad en un hilo de Twitter que hace reflexionar sobre las conexiones con desconocidos

Durante tres años fueron al mismo restaurante y posteriormente hicieron performance frente a un foco con estrellas

La tienda del foco ha cerrado pero a través de Instagram han logrado conectar y cerrar el círculo de una preciosa historia

María Aragón

La bonita amistad en un hilo de Twitter que hace reflexionar sobre las conexiones con desconocidos

Beatrice ha revolucionado Twitter con una bonita historia en la que se conjugan la amistad y los momentos que nos conectan con desconocidos. Sin darse cuenta, ella misma reconoce que ha vivido una preciosa historia durante tres años que comenzó con un vaso robado. Y así lo ha contado en un hilo que se ha vuelto viral:

Desde ese día, y sin saber muy bien cómo, cada jueves fueron a cenar al mismo sitio de hamburguesas, TGB. Lo gracioso, dice, es que cada noche tomaban "prestado" un vaso del restaurante. "Tengo el piso para montar un Ikea de cubertería", bromea. 

Lo contaron todo por Instagram y acabaron instaurando las 'TGB NIGHTS' que sus seguidores demandaban. Una vez realizaban el hurto, bailaban debajo de un foco roto, frente a un graffiti y entre cubos de basura.

"Cada vez aparecía más iconografía: siempre nos paraba el mismo relaciones públicas, nos dábamos una vuelta por Primark... Creamos sin saberlo una rutina preciosa". Y aquí entra en juego un foco con estrellas y una tienda de desconocidos. El climax.

Sin embargo, una noche las estrellas habían sido sustituidas por palmeras. No tenía el mismo rollo.

Escribieron a los dueños porque eso ya no parecía Madrid, sino Miami. Les habían robado el estrellato.

Como no hubo respuesta, siguieron con sus performance semanales bajo las palmeras.

Pero esta semana, cuando llegaron al sitio, no solo no había estrellas sino que el local había cerrado. La despedida ha sido bastante triste.

Pero entonces llegó la magia de las redes sociales. Como en la puerta de la tienda estaba su Instagram, decidieron etiquetarles. Y ha pasado la verdadera historia:

Habían estado conectados durante tres años sin saber quiénes eran, y ahora por fin pueden poner un cierre bonito a esta historia. 

A Beatrice se le eriza la piel, dice, pensando que cuando escribieron esa carta ella estaba en un mal momento a punto de cerrar su negocio. "De alguna forma pudimos alegrarle un poco el día, de la manera más tonta".

Así que recalca cómo las grandes historias están fuera. "Vamos a seguir dejando que nos encuentren, para darnos cuenta de que existieron solo cuando se acaben". Así, recopila la infinidad de cosas felices que han hecho en ese lugar: