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Visto en Twitter

La desagradable escena racista y machista vivida en el Metro de Madrid

Un hombre no quiso ceder el asiento a una mujer con su bebé por ser "panchita"

Después se vivió otro momento de tensión con comentarios sexistas hacia otra mujer

María Aragón

Imagen del Metro de Madrid.

Imagen del Metro de Madrid.

Lluís Mosquera narraba en Twitter una escena desagradable que había vivido en el Metro de Madrid donde se mezclaron una situación racista inicial con una sexista. 

Según este usuario, una mujer con un bebé había pedido a un hombre de mediana edad que le cediera el asiento, uno de los reservados precisamente para ellos. "La señora era colombiana y el señor un energúmeno maleducado", adelanta.

A él no le pareció bien ceder el asiento, pero tuvo que hacerlo ante la mirada de la gente. 

Ella le pidió "educadamente" que se callara, pero fue la chispa que encendió las ganas que tenía el hombre de explicar "lo español que era", llamándole constantemente "panchita".

Como en anteriores ocasiones, el resto de pasajeros se posicionaron a favor de la víctima y en contra del hombre que claramente mostraba un comportamiento racista.

Pero según Lluis, esto acababa de comenzar, porque el hombre tenía un acompañante.

Y entre ambos, dándose cuenta de que a su lado había otro hombre sudamericano. "Y a los hombres se les puede pegar".

Ante tal situación de tensión, la señora del bebé había optado por apartarse de la escena con bastante vergüenza, pero otra mujer se iba a plantar ante el espectáculo que estaba dando el hombre.

El problema es que el hombre cambió su objetivo y comenzó a insultar a esta joven, a llamarla fea, pero ésta no se cortó: "Me da igual que me llames fea, no he salido a la calle para gustarte", le dijo. 

Tras un largo enfrentamiento entre ambos, el hombre le hizo un gesto amenazante, ante lo que el otro hombre que había sido agredido respondió: 

Según Lluis, no lo habría dicho en "tono protector", sino para ofender "la supuesta hombría del agresivo", buscando la pelea entre ellos. 

Afortunadamente el Metro paró y ahí se acabó la escena porque los protagonistas se bajaron en la misma parada, poniendo fin al sinsentido que habían provocado.

Pero una vez finalizado el conflicto, llega la reflexión