EL PASADO VIERNES

El primer baño de Bongo

El perro de Tossa enfermo de artrosis retoma su terapia tras el acuerdo alcanzado entre el ayuntamiento y la familia para que pueda volver a la playa

Bongo nació con una artrosis degenerativa y los veterinarios aconsejan a sus dueños que lo lleven a hacer ejercicio en el agua. / JOAN CASTRO / ICONNA

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IMMA MUÑOZ / BARCELONA

Ayer viernes, 30 de junio, con el sol apenas despuntando, Bongo corrió como hacía mucho tiempo que no se le veía hacerlo. «Se sentía tan feliz que no te imaginas lo rápido que iba», sonríe Joan Capdevila, su 'hermano'.

Bongo corría hacia el mar. Después del acuerdo entre la familia de este labrador retriever, con un mirada de bueno que desarma, y el Ayuntamiento de Tossa, el animal pudo retomar su terapia, que necesita porque nació con graves problemas de salud. «Sufre una artritis autoinmune, que con la edad ha derivado en artrosis, que le afecta gravemente a seis articulaciones. Además, tiene una alergia atópica que no responde a los tratamientos habituales. Los problemas empezaron cuando era solo un cachorro, así que ahora, que ya tiene 7 años, su movilidad se ha resentido muchísimo y para desplazarse necista un carrito habilitado especialmente para él», detalla Josep Badia, su veterinario. «El agua del mar le resulta muy beneficiosa tanto para la piel como para mejorar la tonificación de su sistema musculoesquelético», concluye.

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De común acuerdo entre la familia de Bongo y el consistorio, el lugar donde el animal ha podido retomar su terapia diaria es casi un secreto de Estado para evitar «precedentes». Pero el viernes, cuando Sara, Joan y Bongo se dirigían a él se encontraron a un vecino que saludó con cariño al «famoso Bongo» y les felicitó por la victoria. «Al final, algo tan doloroso ha acabado siendo una experiencia bonita: se me acerca gente del pueblo con la que jamás había hablado para mostrarme su apoyo y felicitarme por el final feliz. Aunque, en realidad, esto no ha terminado: seguiremos vigilantes para que el ayuntamiento cumpla el compromiso adquirido de encontrar, entre mil metros de playa, un trocito para todos. De nuestra lucha individual saldrá una colectiva. Creemos que será muy positivo para el pueblo».

El verdadero final feliz sería que Bongo no se bañe solo. 

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