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Al mal tiempo, ¿buen viaje?

Las ansias por viajar ya se desbordaron el pasado verano, superando las previsiones iniciales del sector. Y parece que, de cara al puente de diciembre y las próximas fiestas navideñas, la situación puede volver a repetirse pese a la coyuntura económica negativa, con elevada inflación, facturas por las nubes, alza de los tipos de interés y malos augurios para los meses venideros. Elena Ridolfi, docente del CETT-UB, y Jordi Clos, presidente del Gremi d’Hotels de Barcelona, hacen sus previsiones.

Al mal tiempo, ¿buen viaje?
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Elena Ridolfi y Jordi Clos

El turismo sigue siendo motor de la economía española. El PIB turístico del tercer trimestre de 2022 se situó, según datos de Exceltur, en niveles claramente superiores a los del mismo periodo de 2019 (+2,7 %), en un escenario, además, acompañado de una creación neta de empleo, debido al tirón de la demanda embalsada durante los años de pandemia, que ha compensado los adversos condicionantes geopolíticos y macroeconómicos acontecidos en los últimos meses. 

Ante las positivas expectativas para lo que queda de año y para la primera mitad de 2023, la patronal del sector afirma que cabe plantearse si el turismo vive o no parcialmente a salvo en un oasis de los vaivenes que, a priori, debieran mermar su consumo o ha surgido un nuevo turista poscovid, más inmune a los malos augurios que pesan sobre la economía.

El turismo vuelve con fuerza en la recta final del año

Elena Ridolfi. Docente y coordinadora académica del Máster Oficial en Dirección de Empresas Turísticas. Especialidad en Turismo Responsable y Sostenible. CETT-UB

Según Exceltur, la asociación que agrupa a las empresas del sector turístico en España, la tendencia de crecimiento de la actividad turística para el cierre de 2022 permanecerá similar a la del verano. Esto es por una «vertiginosa recuperación», con datos que rozaron los niveles prepandemia. A pesar de la situación geopolítica y los niveles de inflación, la organización destaca «factores de impulso», tales como: la recuperación de la movilidad internacional con restricciones mínimas, la realización de los viajes pendientes que no se pudieron hacer durante la pandemia y un calendario laboral propicio para realizar escapadas. De hecho, los próximos puentes y festividades navideñas cuentan con una mayor duración, lo que alimenta las expectativas del sector turístico y el deseo de volver a viajar

Los destinos preferidos para estas fechas son los destinos urbanos, especialmente las ciudades que se han consolidado con destinos de Navidad

Se estima que, para estas fechas, los destinos protagonistas serán los espacios urbanos, que ya proporcionan una oferta turística de invierno. Algunas de estas ciudades se han consolidado como destinos de Navidad, ofertando un conjunto de experiencias turísticas basadas en los atractivos más emblemáticos y campañas promocionales, para reforzar su posicionamiento y atracción turística. 


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Sin embargo, el volumen de visitantes que confluyen en el mismo lugar para visitar atractivos destacados ejerce una presión constante en espacios urbanos ya densamente poblados sobre los recursos locales que puede generar degradación, incremento de los efectos de cambio climático y afectar a la experiencia turística del visitante. En un contexto en el que la población mundial ha alcanzado los 8.000 millones de personas, Naciones Unidas, en la reciente Conferencia sobre Cambio Climático-COP27, pone énfasis sobre «nuestra responsabilidad compartida de cuidar de nuestro planeta» y la importancia de concentrarnos en el sobreconsumo y no solamente en la sobrepoblación.

En este sentido, el turismo, que marca el carácter y la economía de muchos territorios, representa una herramienta clave para responder a temas relacionados con sobreturismo en áreas sobrepobladas y sobreconsumo. Con el objetivo de asegurar la compatibilidad entre la actividad turística y la protección sociomedioambiental, ya son varios los destinos que proponen nuevas experiencias turísticas para un desarrollo local más sostenible y responsable

En lugares como pueblos, espacios de naturaleza e incluso en contextos urbanos de grandes dimensiones, podemos encontrar ejemplos virtuosos de turismo, como ofertas turísticas ligadas a la identidad y valores propios del contexto. Este tipo de oferta turística permite al visitante, tanto local como extranjero, experimentar la esencia del lugar en distintos formatos. Por ejemplo, a través de una ruta o un taller, enfocados a diferentes temas como la cultura, el ambiente o la conservación de los recursos locales, pasando por situaciones sociales como la inmigración y la igualdad de género. Experiencias que no se limitan a consumir actividades turísticas sino que involucran al visitante y su toma de decisiones. 

Elegir medios de transporte sostenibles ayuda a reducir la emergencia climática

Elegir medios de transporte más sostenibles como el tren para llegar al destino, por ejemplo, puede generar una serie de ventajas y beneficios durante la estancia, y contribuir a la reducción de la emergencia climática

Además, lo que hace distinto este tipo de experiencia turística de otra más tradicional es que esta está concebida gracias a la cooperación de los diferentes actores del destino: residentes, empresas, asociaciones u otros sectores económicos, con el objetivo de generar valor social, ambiental y económico a escala local. Una labor de cooperación y de corresponsabilidad compartida que incluso ayuda a descentralizar el turismo, a reforzar el territorio y a hacerlo más resiliente frente a posibles retos y adversidades. 

Tendremos que apostar por un turismo de proximidad basado en un consumo más ético y responsable

El turismo vuelve con fuerza a caracterizar la recta final de este año porque todos, gestores de los destinos, empresas turísticas y visitantes, en definitiva, queremos experiencias turísticas que nos aporten valor. Para ello, tendremos que apostar por un turismo de proximidad basado en un consumo más ético y responsable, que, después de un largo periodo de pandemia, que ha limitado nuestra interacción social y con el entorno, nos permita regenerarnos como personas y como destinos.  

Perspectivas del sector hotelero y retos de BCN

Jordi Clos. Presidente del Gremi d’Hotels de Barcelona

A pesar del desarrollo de una campaña estival que confirmó las previsiones optimistas (la ocupación media del verano fue en torno al 87%, frente al 88% del año 2019), la actividad turística no ha vuelto a un contexto de plena normalidad, con reservas de última hora, un mercado bastante cambiante y ocupaciones todavía afectadas por la no plena activación del turismo asiático y las dificultades de viajar desde los países del Este.

Sin embargo, es preceptivo destacar el incremento de los precios hoteleros en la ciudad en los últimos meses, un hecho que refleja la mejora de la calidad del visitante que ha llegado a Barcelona, incrementando al mismo tiempo la diferencia de calidad del visitante que pernocta en un hotel de la ciudad hacia aquel que la visita un día de forma intensiva y que pernocta fuera de la ciudad o está en tránsito. Concretamente, el precio medio de los hoteles de Barcelona se incrementó en torno a un 11% en el periodo mayo-septiembre de 2022 respecto al mismo periodo de 2019.


/ ELISENDA PONS

El 85% de catalanes estima que el turismo tiene un impacto social positivo

Aspirar a un turismo de mayor calidad en Barcelona pasa por dar el valor que corresponde a nuestro producto turístico, lo que permite preservar y potenciar la calidad turística para garantizar un impacto positivo en el entorno. Es importante tener presente que, en el último informe elaborado por el Centre d’Estudis d’Opinió de la Generalitat (30 de agosto de 2022), el 85% de las personas encuestadas consideraba que el turismo tiene un impacto social en nuestro país positivo o muy positivo, frente a un 6% que cree que tiene un impacto negativo o un 1% que lo considera muy negativo.

A la ‘factura covid’ se suma una subida del 300% de los costes energéticos

Sin embargo, el sector hotelero está muy preocupado por la escalada de costes que estamos viviendo. Afrontamos un escenario muy complicado, en el que se suman los costes financieros derivados de la ‘factura covid’ que todavía arrastramos y un incremento de los costes energéticos del orden del 300%.

En cuanto a las previsiones para el otoño, las reservas y el ‘On the Books’ hacen prever un periodo positivo, cercano a los resultados de este periodo en 2019. Más complicada puede ser la temporada de invierno, tradicionalmente la época más mala por el sector, pues la industria turística es muy sensible y preocupa la inestabilidad política y económica global.

Por otra parte, no dejamos de insistir en el valor estratégico que tiene el turismo de negocios para Barcelona, pues aporta imagen y calidad a nuestro destino. En este sentido, es necesario que el sector privado y el público tengan muy presente este hecho. Se debe seguir dando respuesta y ser competitivos ante otros destinos potentes y es necesario que se siga apostando y dotando de recursos a la promoción y proyección de Barcelona.

También creemos que debemos saber aprovechar la oportunidad que nos otorga la celebración de la Copa América de Vela en Barcelona para consolidar a la ciudad como referente mundial de la economía azul. Todo ello es una gran oportunidad para poder volver a liderar y ser referentes mundiales en un aspecto económico y medioambiental tan importante y primordial y para dinamizar los ámbitos de la innovación, la generación de nuevas vías de negocio y la captación de talento

Ciertos aspectos, como la limpieza y la movilidad, preocupan por su afectación a la calidad de vida y la imagen de la ciudad

En cuanto a la situación de Barcelona, existen ciertos aspectos de la ciudad que nos preocupan seriamente, por su afectación a la calidad de vida y a su imagen y proyección. Por un lado, la limpieza en las calles sigue siendo claramente muy mejorable. No es una apreciación ni opinión individual. En el último barómetro municipal aparece como segundo problema para los barceloneses. Destaca especialmente el tema de los grafitis y pintadas en las paredes, que en los últimos años ha empeorado ostensiblemente.

Por lo que respecta a la movilidad, es razonable apostar por una ciudad pacificada y cohesionada en cuanto al tráfico, pero consideramos que los planes urbanísticos y las obras previstas en la ciudad en los próximos años aumentarán la congestión y la contaminación, empeorarán los desplazamientos diarios y perjudicarán claramente al negocio local. Por este motivo, creemos que se debe apostar por una estrategia consensuada y escalada a nivel municipal, metropolitano y de país. No ha habido suficiente diálogo con vecinos y agentes privados y se ejecutará justo cuando estamos saliendo de una situación económica y laboral mala.

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Asimismo, en el ámbito de la cultura existen grandes oportunidades que deberían permitirnos corregir el déficit histórico que arrastra la ciudad. El desarrollo de la Illa dels Museus en la montaña de Montjuïc, un proyecto que genera consensos sobre el gran activo que supondría para la ciudad, ayudaría a impulsar, sin duda, el valor museístico de la ciudad, dotándola de un legado inmejorable para las próximas generaciones.

Finalmente, es del todo necesario que el aeropuerto de Barcelona sea un ‘hub’ e incremente sus conexiones directas internacionales. El desarrollo de esta infraestructura resulta vital para el desarrollo y dinamización de la economía catalana.  

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