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Ciutat Meridiana dice que su escuela de adultos no se toca

Vecinos y vecinas salen a la calle para reivindicar su escuela de adultos y exigir su autonomía. Temen un desmantelamiento progresivo del equipamiento alegando motivos urbanísticos que el Consorci d'Educació desmiente

Manifestación en defensa de la escuela de adultos de Ciutat Meridiana

Manifestación en defensa de la escuela de adultos de Ciutat Meridiana

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Luis Benavides
Luis Benavides

Periodista

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Unos 300 vecinos y vecinas de Ciutat Meridiana salieron este martes a la calle para reivindicar su escuela de adultos y exigir su autonomía. El edificio que acoge este servicio está ubicado en un solar calificado como zona verde y eso impide al Consorci d’Educació homologar su curso de secundaria obligatoria para mayores (GESO). Una de las alternativas propuestas desde el consorcio para salvar este escollo administrativo es vincular ese título a otro centro del distrito de Nou Barris, el Centro de Adultos Freire, en Via Favència.

José Luis González envió una carta a la sección Entre Todos explicando su principal temor: que esta dependencia de otro centro sea el primer paso hacia un futuro desmantelamiento, que desaparezca una escuela que lleva más de 40 años funcionando alegando motivos meramente urbanísticos. “La escuela es una entidad de larga trayectoria muy necesaria. Ayudan a la gente que no ha podido estudiar o desean hacerlo, también a los recién llegados que quieren aprender castellano y catalán”, sostiene este usuario que se define como “un defensor de la educación continua de por vida”.

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González, de 70 años, es una de las más de 300 personas usuarias de una escuela de adultos muy arraigada de barrio. Como tantos otros equipamientos de la considerada periferia, la escuela de adultos es el resultado de la lucha vecinal. “El 18 de julio de 1977 cortamos la Meridiana y montamos un pollo impresionante para pedir una escuela de primaria pública y una escuela de adultos. Los grises nos respondieron con tanquetas de agua a presión, pero lo conseguimos y ahora no lo podemos perder”, rememora una de las fundadoras, Marga Pazo, que reivindica el trabajo realizado durante todos estos años en el punto más alto de la calle de Perafita.  

La oferta del centro se ha ido adaptando en todo momento a las necesidades del barrio. Va mucho más allá del llamado envejecimiento activo. Por sus aulas pasan vecinos y vecinas a partir de los 18 años, desde jóvenes que quieren retomar sus estudios a mayores que quieren aprender a desenvolverse en la era digital. “Aquí nuestro papel principal es ayudar a las personas a crecer, y nos hemos convertido en un referente para muchos vecinos y vecinas”, resume una de las profesoras, María Jesús Guillén, responsable de alfabetización, informática y matemáticas. 

Fachada de la escuela de adultos Ciutat Meridiana.

/ Ricard Cugat

Depender de un centro alejado de la realidad del barrio, considera el equipo docente, restaría fuerza a su proyecto. “Ciutat Meridiana es un barrio deprimido, como demuestran los indicadores económicos y educativos, y como tal tiene unas necesidades muy específicas”, afirma categóricamente Pazo, que considera que la solución más sencilla pasaría por recalificar los terrenos pues “este solar nunca fue una zona verde, siempre fue un descampado”.

Recalificación o reubicación

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La escuela cuenta con ocho aulas, todas ellas con luz natural, repartidas en dos plantas. Algunas disponen de pizarras digitales y ordenadores con programas específicos para alfabetización e idiomas. Reubicar todo este material y sobre todo su amplia oferta formativa en otros espacios ya existentes como el vecino Institut Pablo Ruiz Picasso -una solución que estuvo encima de la mesa inicialmente- no es una opción factible para Pazo. La construcción de una nueva escuela a corto o medio plazo sí sería la solución ideal pero, teniendo en cuenta la falta de solares vacíos en el barrio, ahora mismo suena a quimera.

Desde el Consorci d’Educació aseguran a EL PERIÓDICO que la escuela de adultos de Ciutat Meridiana no corre peligro. Hablan de una especie de moratoria, de mantener este servicio en su edificio histórico hasta que el Distrito de Nou Barris encuentre otra ubicación adecuada. La hipotética recalificación de los actuales terrenos también correspondería al ayuntamiento, pues entra dentro de sus competencias. “No puede ser que este equipamiento se encuentre en una situación eternamente provisional y toca buscar un espacio homologable”, puntualiza la directora de Ensenyaments Postobligatoris del Consorci, Gemma Verdés, que lamenta la difusión de mensajes alarmistas: “Este año seguirá todo igual, en las mismas aulas, con los mismos profes. Será una dependencia únicamente administrativa relativa al GESO”, subraya la directora, que este mismo viernes tiene previsto reunirse con el equipo docente de la escuela y representantes del distrito para aclarar todos estos puntos.