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Tres trucos para mantener impecable tu jersey de lana favorito

Es una de la fibras más sostenibles pero su cuidado requiere de algunas prácticas que conviene tener en cuenta para que este básico invernal luzca esponjoso, sin bolitas y libre de suciedad

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Laura Estirado
Laura Estirado

Periodista

Especialista en Gente, Moda, Tendencias, Estilo y Redes

Escribe desde Barcelona

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En un mundo que no necesita más vaqueros ni camisetas, ya que muchas de estas prendas que no se venden acaban por convertir espacios naturales como el desierto de Atacama, en Chile, en auténticos vertederos de la industria textil 'low cost' (adonde van a parar cada año casi 40.000 toneladas de ropa que tardará más de 200 años en desintegrarse), se impone un cambio de chip entre los consumidores, que deberían decantarse por materiales más sostenibles. Sus ventajas son muchas, no solo se han fabricado con procesos menos contaminantes, sino que suelen tener mayor perdurabilidad. Este es el caso de la lana, que, tras el cáñamo consume menos energía y tiene una huella de carbono menor que otras fibras textiles. Es completamente biodegradable y se descompone rápidamente, devolviendo sus nutrientes al suelo sin liberar microfibras de plástico al medio ambiente como hacen sus rivales sintéticos.

Además, las prendas de lana son el básico ideal para los meses de invierno. Sin embargo, hay que tener en cuenta que no es un tejido cualquiera o fácil de mantener. Tiene sus trucos y reglas para que luzca impecable, sin las dichosas bolitas, libre de manchas, esponjosa o para que no rasque o pique.

Libre de bolitas

Debido a las características de la propia fibra natural, con el roce aparecen las bolas o pelusas que dan un aspecto de viejo en las prendas de lana. Cuanto más pura es la lana, sin embargo, menos bolitas le saldrán. Estas son consecuencia de los tejidos en los que además de lana hay acrílicos o poliésters. Cuando aparecen las antiestéticas bolas, se puede recurrir a los cepillos eléctricos para eliminarlas, pero también se puede recurrir a remedios caseros, como una fibra esponja verde (como la de lavar los platos), pero ha de estar bien seca, y se debe frotar suavemente; también se puede recurrir a la piedra pómez (restregando en el mismo sentido de la fibra). Otro remedio sencillo es utilizar una cuchilla de afeitar, para ello hay que estirar la prenda sobre una superficie plana y luego pasar la cuchilla con mucho cuidado. En el caso de jerséis negros u oscuros, adonde se adhieren pelusas y bolitas, se pueden eliminar extendiendo la prenda también sobre una superficie plana y utilizando una cinta adhesiva que pegaremos y despegaremos suavemente.

Lavado y secado especial

La lana y el agua no son buenas amigas. El cachemir, la angora o el mohair no deben lavarse con cada uso; sin embargo, también es verdad que son tejidos con una gran cantidad de absorción, por lo que es aconsejable usarlos con una camiseta fina debajo. De esta forma espaciaremos los lavados. Pero cuando haya que lavarlo podemos seguir los consejos de la gurú del orden Alicia Iglesias. Mejor si se lava a mano, con agua templada y jabones neutros, y evitando frotar mucho. "Lo mejor es añadir un poco de jabón en el lavamanos y sumergir la prenda una hora aproximadamente. Si no tiene una mancha importante, con esto es más que suficiente", cuenta la experta en su blog. Pero si optamos por la lavadora, mejor usar bolsas de red para reducir el rozamiento al mínimo. En cuanto al secado, Alicia aconseja "no retorcer" la prenda (porque se estirará). Lo óptimo es "poner la prenda bien estirada encima de una toalla. Después, la enrollas y, de esta manera, le quitas el exceso de agua". Este truco es casi magia. Otro buen consejo es secar la prenda en horizontal sobre una rejilla, pero sin utilizar pinzas (hay rejillas para bañera o radiador). Lo que jamás hay que hacer es usar perchas, es mejor usar el doblado en horizontal o vertical.

Evitar que se apelmace o encoja

Una de las leyes para mantener las prendas de lana esponjosas es que se deben lavar en frío. Pero si por un descuido se ha hecho la colada con agua caliente y la prenda se ha apelmazado y encogido, aquí van algunos trucos para recuperarla. El primer remedio es el del vinagre de vino blanco con mascarilla de pelo. Basta con un chorro del primero y una cantidad generosa de la segunda. En una palangana se mezclan esos ingredientes con agua caliente (del grifo) hasta que resulte una pasta homogénea. Luego, hay que sumergir la prenda una media hora para ablandar las fibras. Después hay que estirar poco a poco el jersey, de manera igual por todas partes. A continuación hay que volver a ponerlo en remojo otra media hora. Por último, hay que aclarar con agua fría. En este caso, sí que conviene tenderlo en vertical, para que estire (la última fase del secado conviene que sea al aire libre). También se puede poner en remojo la prenda con el agua de la cocción de unas alubias blancas, ya que el almidón ayuda a recuperar la textura de la lana. Por último, también se puede remojar el jersey en agua tibia con bicarbonato durante un par de horas, y aclararlo luego con agua a la misma temperatura.

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Los jerséis de lana son un ’must’ del invierno, pero requieren de unos cuidados especiales.

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