Oriol Estrada: "Los japoneses lo han hecho todo antes que nosotros"

Miembro de la ‘generación Bola de Drac’, este psicólogo y máster en Estudios de Asia Oriental promueve la cultura popular japonesa a través del manga y el anime

En la entrada del Espai Daruma, el punto de encuentro de los amantes de la cultura japonesa en Barcelona, hay unos kanjis que dicen: "Siete veces caerás y ocho te levantarás". En un momento en que la pandemia ha resucitado el duelo cultural entre Oriente y Occidente, el autor de '501 manga que leer en español' ofrecerá las claves del éxito de la ficción nipona en una conferencia virtual organizada por Casa Asia que tendrá lugar el próximo día 12 a las 18.00 horas. El acto es gratuito y hay que inscribirse previamente en: www.casaasia.es/actividades.

Oriol Estrada,  especialista en manga y cultura popular japonesa.

Oriol Estrada, especialista en manga y cultura popular japonesa. / RICARD CUGAT

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Los proverbios sirven para conocer una cultura. Y también los chistes. ¿Podría contar algún chiste japonés?

El humor japonés es muy distinto. Para empezar, escriben con kanjis y buena parte de su humor se basa en las múltiples lecturas que tienen estos ideogramas. El resultado es intraducible. Sí que podemos conectar con cosas más universales, como el humor escatológico de Shin Chan.

La cultura japonesa también es más visual.

Son más de narrar sin palabras, por eso en el manga suele haber mucho menos texto que en el cómic europeo o americano. Hay un manga de vanguardia, ‘El viaje’ que no tiene ni una sola palabra.

Cada vez usamos más emoticonos y memes. ¿Nos estamos japonizando?

Más de lo que pensamos. ¿Usted se ha fijado en los emojis de WhatsApp?

En todos no. ¡Hay muchísimos!

Están llenos de elementos japoneses: hay emojis de comida japonesa como el sushi, la silueta de Japón, el gesto de hacer un círculo con los brazos sobre la cabeza…

¿Qué significa?

Es ‘maru’, que quiere decir estar de acuerdo.

¿Por qué hay tantos emoticonos japoneses?

En los años 90, las colegialas japonesas utilizaban el ‘busca’ e inventaron combinaciones de números para enviarse mensajes sin tener que llamar. La industria de la telefonía móvil en Japón fue muy rápida a la hora de introducir la mensajería para satisfacer a este público y aquí lo lo acabamos adaptando.

Nos llevan mucha ventaja.

Ellos lo han hecho todo antes que nosotros, incluso tuvieron su propia burbuja inmobiliaria pero no aprendimos nada de lo que les pasó. 'El rey león', por ejemplo, es un plagio descarado de un manga y un anime que Osamu Tezuka hizo en los años 60 y que se titulaba ‘Kimba, el león blanco’.

La aceptación masiva de la cultura popular japonesa se conoce políticamente como ‘soft power’. ¿Es un intento de conquistar el mundo culturalmente?

Yo no hablaría en los términos de conquista.

¿Cómo lo diría?

Es más una forma de influir y abrir mercado. Desde 2005 existe una iniciativa gubernamental que se llama ‘cool Japan’, pero no es algo nuevo. En los años 80 el gobierno japonés regalaba a cadenas de televisión de toda Asia series que hablaban de Japón para cambiar la imagen negativa del país. Con el manga y el anime pasa lo mismo.

Los mangas abarcan todas las temáticas. ¿Existen ya mangas sobre el covid-19?

Aún no me ha llegado ningún manga que hable exclusivamente de este tema pero seguro que saldrá alguno pronto en el que una chica muy bonita personificará el covid-19. Pero sí se acaba de publicar un cómic sobre la pandemia: 'Conviviendo 19 días', de David Ramírez.

Antes mirábamos a Londres y a Nueva York para detectar tendencias. ¿Ahora hay que mirar a Tokio?

Ellos están muy avanzados sobre todo en la relación que tienen con la tecnología. También por sus relaciones antropológicas con la religión sintoísta, que hace que tengan menos manías a la hora de aplicar las nuevas tecnologías que han hecho del coronavirus.

No hay más que ver cómo han gestionado el coronavirus.

En las películas de robots que se hacen en Hollywood todas las máquinas se vuelven contra la humanidad. En cambio, uno de los personajes más importantes del manga es Astro Boy, un robot que inspiró a mucha gente a pasarse a la robótica.

¿Cuál es la diferencia esencial entre Japón y Occidente?

El colectivismo frente al individualismo. En Japón son muy cívicos, piensan mucho en los demás, en no molestar y en que todo el mundo se entienda y no haya discusiones. Aquí fomentamos que cada uno sea diferente, especial y luche por lo suyo, pero no nos preocupamos tanto de cómo lo que hacemos afecta a los demás.

Pero en Japón cuesta más aceptar la diferencia.

Les da igual lo que la gente haga en su vida privada, pero no saben cómo tratar con la gente distinta porque ellos están acostumbrados a que todo el mundo es igual. Hay un refrán que dice: el clavo que sobresale, golpe de martillo.

Resume bien la idiosincrasia del país.

No salirse nunca del camino es muy difícil y por eso creo que la ficción japonesa es tan rica, porque por algún lado tienen que salir todas las cosas que reprimen. Por esa misma razón, el manga y el anime no siempre ofrecen una visión realista de la sociedad japonesa.

¿Por ejemplo?

Si nos fijáramos en todos los mangas de instituto que se publican podríamos pensar que hay muchas relaciones amorosas, pero la realidad es que hay un porcentaje muy alto de vírgenes entre los 18 y los 24 años.

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¿Por qué le gusta tanto Japón?

Aprender de la cultura japonesa nos ayuda aprender de la nuestra porque nos damos cuenta de las diferencias y nos permite reflexionar sobre las cosas que para nosotros son normales. Lo que hacemos en el Espai Daruma es precisamente esto, intentar enriquecernos personalmente aprendiendo sobre otra cultura.

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