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Gente Corriente

Andrea Sansone: "Lo más bello es que la idea de Gaudí no murió con él"

Artesano artístico italiano, discípulo del Renacimiento, particularmente fascinado por la obra de Miguel Ángel Buonarroti. Crea, restaura y respira el arte como los clásicos

Carme Escales

Andrea Sansone, pintor y escultor italiano, conocido por sus carros de la Festa della Bruna de Matera, actual capital europea de la cultura.

Andrea Sansone, pintor y escultor italiano, conocido por sus carros de la Festa della Bruna de Matera, actual capital europea de la cultura. / JORDI COTRINA

Con arcilla entre sus manos, pinturas y pinceles, oro, papel maché, madera, o cual sea material, Andrea Sansone (Matera, 1973) pasa días completos sin apenas ver el sol. Es un artesano artístico como se define él mismo. Adora recrearse probando antiguas recetas y técnicas de geniales artistas clásicos. Cada día sigue aprendiendo de ellos. Su alquimia de productos naturales sueña la eternidad de sus obras, en su refugio de explosión creativa ‘Il Laboratorio dei sogni’, su taller en la ciudad de Monza. En su primera visita a Barcelona se ha maravillado con la obra de Gaudí.

¿Qué siente un artista en La Pedrera, el Parc Güell y la Sagrada Família?

Gaudí me ha fascinado. Admito que no había estudiado sobre él en profundidad, pero he visto en su obra a un monstruoso genio de la arquitectura. Nada en su obra es casual. Formas, colores, espacio, luz, hablan de la naturaleza y veo que fue un gran estudioso de las escrituras, como Miguel Ángel. Él y Gaudí trabajaron para el de arriba. La Sagrada Familia puede ser considerada al nivel y peso artístico de la cúpula de San Pietro.

¿Qué hizo de Miguel Ángel su ídolo?

Su valentía y su humildad. También su genialidad. En el 1500, los genios emergían rápido. Pero Miguel Ángel para mí es el artista más completo. He leído, visto y absorbido su vida y obra. Antes de entrar en por primera vez en la Capilla Sixtina, estudié la obra cuatro años. Miguel Ángel nunca antes había trabajado los frescos. Cómo aprendió no se sabe.

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¿Cómo se inició en el estilo Renacentista?

A través de la restauración aprendí a trabajar como en el pasado. En los museos podemos contemplar obras del 1300 y del 1400, cuando preparaban los colores con polvo, pigmentos naturales y aceite. Las del 1900 quizás no las veamos. Hoy con los acrílicos la permanencia es incierta. Yo incorporo en mi obra contemporánea ese estilo, técnica y formas.

¿Prefiere el arte sacro?

De niño quise ser cura, pero luego vi que no era mi camino y seguí la educación artística. Para algún sacerdote realicé viacrucis de madera. Estudiando en la escuela de diseño de cómics de Milano, descubrí un taller de restauración de pintura decorativa y entré a preguntar si podría trabajar gratis, quería aprender. Trabajé seis años sin cobrar, pero me formé practicando. Y en el 2000 abrí mi taller en Monza, donde trabajo inspiración religiosa y profana. El arte religioso me ha dado siempre algo más a nivel emotivo y espiritual.

Sus carrozas de la Festa della Bruna de Matera (capital europea de la cultura) lo han hecho célebre.

Siempre soñé con hacer con lo que aprendí algo para Matera. Es el origen de mi existencia y la persona que soy hoy lo debo a ella. Gracias a la construcción del carro he redescubierto mi vínculo con Matera.

La fiesta famosa en Italia culmina con la destrucción del carro. ¿No duele crear para deshacer?

La carroza puede ser destruida, en parte solo, porque la gente salta a salvar imágenes, muchas completas. Pero ni la destrucción no podrá nunca quitarme lo que siento una vez la he acabado. Imagina si Gaudí resucitase y viese su obra acabada. Qué bello es que su idea no se fue con él. Es increíble que un pensamiento nacido hace más de 100 años aún se construye. La Sagrada Familia es un gran proyecto de difusión evangélica, pero genera cultura para toda la humanidad, creyentes y paganos.